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Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

Capítulo 22. Formulación de la hipótesis. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Índice. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Índice. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad.

Capítulo 23. Posibilidades en caso de confirmación de la hipótesis.

  1. El bien común mercantil en la actualidad.
  2. El bien común mercantil en régimen de factura-cheque.
  3. Imperialización del bien común mercantil.
  4. Economía.

La reforma monetaria que hemos propuesto en la Primera Parte de este ensayo, puede tener consecuencias de gran alcance en la vida de la comunidad geopolítica en que se realice: así lo hemos visto a través de la Segunda y la Tercera Parte.

Ahora bien, la confirmación de la hipótesis expuesta en esta Cuarta Parte favorece y refuerza la aplicabilidad práctica de las propuestas sociales mencionadas.

1. El bien común mercantil en la actualidad.

Como ya hemos indicado diversas veces, en la actualidad, el hipotético bien común -esto es, la hipotética posibilidad de inventar dinero (poder de compra) en función de los excedentes de producción realmente existentes en el mercado-, es apropiado por los Bancos y por los Estados, los únicos que tienen la capacidad -legal o consuetudinaria-práctica- de inventar dinero.

En el capítulo 2, Primera Parte, hemos visto como esta capacidad se ha ido desarrollando y modificando a lo largo de los tiempos.

Ahora bien, el hecho que actualmente no exista un sistema monetario informativo y omnidocumentario, significa que ni los Bancos ni los Estados conocen con exactitud el bien común. Todo y que la información de los Estados y quizás aún mas la de los Bancos, sobre el mercado, es muy superior a la del común de la gente, no por esto deja de ser imperfecta y parcial.

Nos encontramos, pues, con la situación siguientes: Bancos y Estados utilizan el bien común mercantil de cada comunidad imperial, únicamente en la medida en que lo conocen o intuyen y siempre sectorialmente, cada uno por su lado. En consecuencia la invención del dinero que realizan -dejando aparte el que pueda ser injusta- es siempre desequilibradora porque:

  1. no es global e integrada a nivel de toda la comunidad imperial, sino sectorial, independiente...;
  2. no es exacta, sino casi siempre excesiva o deficitaria, provocando así las conocidas crisis de inflación o deflación.
  3. el poder de compra inventado no va a parar, finalmente, a aquellos sectores sociales donde hace realmente falta a fin de equilibrar el mercado.

En resumen: actualmente, el bien común mercantil es malversado y está totalmente desprotegido. Cambiar esta situación es, sin embargo muy fácil.

2. El bien común mercantil en régimen de factura-cheque.

La simple puesta en marcha de un sistema monetario a base de la factura-cheque pro-telemática, es la base, a la vez, de:

  1. La confirmación o infirmación de la hipótesis del bien común mercantil: solo hay que realizar los cálculos oportunos, a partir de los datos exactos proporcionadas por la omnicontabilidad analítica-estadística; de todas maneras esta confirmación o infirmación, no puede ser inmediata, sino que habrá de estar precedida de un período mas o menos largo de promoción de las libertades sociales y mercantiles necesarias porque el bien común surja con espontaneidad y fluidez, con toda su potencia. Si, a lo largo del tiempo, el bien común se muestra persistente, constante y mejor aún, creciente, entonces se podrá dar por confirmada su existencia.
  2. Y, en caso de confirmación, su conocimiento exacto, preciso y global, junto con el conocimiento de los sectores sociales hacia los cuales es mas beneficioso el canalizar la invención de dinero correspondiente. Este conocimiento del bien común mercantil es la plataforma de una nueva serie de actuaciones sociales muy ricas en posibilidades, como veremos a continuación.

3. Imperialización del bien común mercantil.

Según nuestra hipótesis, el bien común mercantil consiste en la existencia, en el mercado, de unos excedentes de producción debidos a la actuación de unas fuerzas de producción comunitarias no remuneradas por el mercado.

Estas fuerzas de producción comunitarias no son ningún misterio, sino que pueden ser explicadas de diferentes maneras.

Una explicación factible es la que toma en consideración el esfuerzo productivo de las generaciones pasadas, de las personas que yacen en los cementerios y no cobran, mientras que nosotros continuamos aprovechándonos de sus obras. Por ejemplo: nadie paga royalties para poder construir o utilizar una rueda.

Otra explicación posible es la que tiene en cuenta el nivel cultural global de una comunidad: la sabiduría, la paz, la cultura, la educación, el desarrollo técnico, el bienestar social, psicológico, material..., son factores que, indirectamente pero innegablemente, contribuyen en gran medida a elevar la productividad de cada comunidad humana.

Otro factor importante a tener en cuenta es la libertad mercantil. Como mas libremente puede organizarse un mercado, mayor es su vitalidad y mayor es, pues, su capacidad de generar excedente mercantil.

No es, sin embargo, nuestro objetivo, el dar aquí una explicación mas rigurosa sobre la actuación de los agentes productivos comunitarios; nos interesa únicamente, ahora, el recalcar que todos estos factores activos no son propiedad privada de nadie, sino patrimonio de toda la comunidad. Es basándonos en esta constatación que proponemos la imperialización del bien común mercantil.

La imperialización del bien común mercantil no significa, de ninguna de las maneras, la imperialización de los excedentes de producción, los cuales, evidentemente, sí que son de propiedad privada.

Entendemos, en cambio, por imperialización del bien común mercantil, la imperialización de la capacidad de inventar dinero en función de los excedentes de producción mercantil realmente existentes. Esto quiere decir que la comunidad imperial, a través del Estado, su gerente, es la única con capacidad constitucionalmente reconocida de inventar dinero a partir únicamente de excedentes de producción. Como garantía de esta invención, la comunidad cuenta con los excedentes positivos de todas las cuentas corrientes a la vista, también imperializadas.

En cuanto a los Bancos y como ya hemos dicho en otra ocasión (capítulo 12), podrán continuar inventando dinero, pero basándose únicamente en capitales y reservas propios y en capitales cedidos contractualmente a ellos a tal fin; pero nunca basándose sobre los excedentes de cuentas corrientes a la vista.

De la imperialización del bien común mercantil así entendida, se derivará un conjunto de posibles realidades que nosotros llamaremos «económicas».

4. Economía.

La actuación autopolítica a partir del conocimiento preciso y exacto del bien común mercantil existente en la comunidad geopolítica, la llamamos «economía». Etimológicamente, economía significa «repartición equitativa (NOMOS, -NOMIA), entre todos los miembros de la comunidad, de la riqueza comunitaria (OIKOS, ECO-)».

Cuando, en una comunidad imperial cualquiera, la existencia del bien común mercantil sea un hecho largamente experimentado y comprobado, la fuente de toda riqueza comunitaria, de toda masa monetaria comunitaria, puede pasar a ser única y exclusivamente la invención del dinero comunitario (por imperializado) en función de los excedentes de producción mercantil. Podrá desaparecer, pues, el impuesto de omnisolidaridad comunitaria.

Cuando en el capítulo 14, hemos hablado de la obtención de la masa monetaria comunitaria a través de este impuesto único, hemos añadido que se podían prever unas medidas complementarias para aumentar esta masa; si el bien común mercantil se muestra fuerte y con tendencia creciente, estas medidas complementarias pueden pasar a ser las principales y el impuesto se puede ir reduciendo progresivamente, hasta la supresión total.

La masa monetaria comunitaria estará, entonces, asegurada por los siguientes mecanismos:

  1. Invención de dinero comunitario en función de los excedentes de producción inversiva realmente existentes en el mercado: este dinero será repartido y reprivatizado bajo forma de créditos comunitarios a la inversión a aquellas empresas que lo soliciten, con las suficientes garantías de eficacia y rentabilidad.
  2. Invención de dinero comunitario en función de los excedentes de producción de consumo (mercaderías en manos de los comercios e industrias al detalle) realmente existentes en el mercado: este dinero será repartido y reprivatizado bajo forma de finanzas comunitarias al consumo, según los Estatutos financieros señalados en el capítulo 14.
  3. Los saldos positivos de todas las cuentas corrientes a la vista, imperializadas, constituirán la garantía contable-abstracta de esta invención de dinero comunitario.
  4. Eventualmente, en casos de déficits graves en determinados sectores productivos, podrá procederse a una congelación parcial y selectiva de cuentas corrientes, por acreditación de dichos sectores.
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