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Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

Presentación. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Índice. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Capítulo 1. Los sistemas monetarios. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad.

I parte. Hacia un sistema monetario racional.

Introducción.

  1. Empiria y «ciencia».
  2. El sistema monetario: un sistema métrico.

Esta primera parte de nuestro ensayo se sitúa dentro de la disciplina que llamamos mercología, es decir «ciencia del mercado»; y mas concretamente, está dedicada al estudio de los sistemas monetarios, con la voluntad de conseguir una objetivación máxima del tema.

Pero los sistemas monetarios, en tanto que realidad social, no natural y además, totalmente inventada por el hombre, no pueden ser estudiados desde un punto de vista estrictamente mercológico; es preciso ampliar el horizonte y abarcar su evolución y su interrelación con las otras múltiples y complejas realidades y creaciones humanas, si queremos comprender, de forma completa y global, la naturaleza de los sistemas monetarios.

Por este motivo, nuestra aproximación científica, objetivadora, a los sistemas monetarios, será necesariamente de tipo interdisciplinar, en el sentido que recorreremos a criterios históricos, etnológicos, sociológicos... a fin de llegar a una cierta reconstrucción del nacimiento, desarrollo, transformación y funciones sociales -además de las estrictamente mercantiles- de estos sistemas.

1. Empiria y «ciencia».

La palabra ciencia goza hoy en día de un gran prestigio y por este motivo, es usada muchas veces de forma abusiva. Parece que diciendo simplemente que tal o cual cosa es científica, dicha cosa ya está justificada.

Pero además, resulta que la ciencia es una cosa muy amplia, un gran saco en el cual se pueden hacer caber multitud de cosas. Hay las ciencias formales y las ciencias empíricas, las ciencias experimentales y las no experimentales, las ciencias naturales y las sociales...

Ante esta costumbre, nosotros somos partidarios de definir siempre, con precisión, el tipo de conocimiento de que se trata en cada caso.

Esperamos, pues, que se nos perdone el introducir aquí una breve reflexión sobre las diferentes formas de aproximación a la realidad que el hombre es capaz de dominar.

  1. En primer lugar, hay el conocimiento empírico o experiencial, surgido directamente de la propia experiencia del objeto (sea este exterior o interior al sujeto). Es un conocimiento concreto de las cosas concretas que experimentamos, sin ninguna elaboración posterior de tipo abstractivo: en el, el sujeto prima sobre el objeto, porque pone toda su persona en la experiencia; de manera que un mismo objeto es experimentado y por lo tanto, conocido de diferentes maneras por diferentes sujetos. Hay, además, dos clases de conocimiento empírico: el fenoménico -es decir: referido a realidades de apariencia física, experimentadas sensiblemente- y el nouménico -es decir: referido a realidades metafísicas, experimentadas en espíritu puro-.
  2. En segundo lugar hay la lógica: esta, de hecho, no es ningún conocimiento, ya que está totalmente desvinculada de la experiencia concreta. La lógica es, mas bien, un instrumento para trabajar el conocimiento, de carácter totalmente auxiliar, que se limita a proporcionar estructuras y formas abstractas, vacías de contenido concreto, pero rellenables posteriormente con cualesquiera datos empíricos. La lógica no es, pues, ni objetiva -porque no se refiere a ningún objeto concreto-, ni subjetiva, -porque tampoco depende de ningún sujeto particular-, es, simplemente, instrumental.
  3. Finalmente, tenemos la cognición empírica fenomenológica pro-experimental, que comprende dos fases principales; hay primero la aplicación de la instrumentación lógica a los datos del conocimiento empírico-fenoménico. Este es tratado y elaborado según las operaciones lógicas y entonces pasa de ser un conocimiento concreto a una cognición abstractada de la realidad concreta: ya no se trata de una experiencia singular y subjetiva, sino del tratamiento de estas experiencias según unas operaciones abstractas repetibles por cualquier sujeto. Esto representa un paso muy importante hacia la objetivación, ya que hace posible el prescindir del sujeto. En la segunda fase, sin embargo, se busca el contrastar la cognición abstractada de la realidad, con la realidad misma: es la fase pro-experimental. Como mas afinada y completa sea esta contrastación experimental, mas elevado será el grado de objetividad de la cognición finalmente obtenida (todo y que nunca podremos llegar a una objetivación del 100 %). La contrastación mas objetivadora es la que llamaremos experimentación y consiste en crear, de manera voluntaria y controlada, las condiciones en que la experiencia podrá probar la validez de los enunciados hipotéticos que hemos extraído sobre la realidad en la fase anterior. Pero esto no es siempre posible y muchas veces debemos esperar que estas condiciones se den espontáneamente en la misma realidad: hablaremos entonces de experimento.

Después de esta recapitulación, añadiremos que nosotros limitamos el uso de la palabra ciencia al significado, muy preciso y restringido, siguiente: ciencia es «aquella parte del empirismo fenomenológico pro-experimental que consiste en la enunciación de leyes implicadas en un número determinado de contrastaciones experimentales ya realizadas». Para comodidad del discurso usaremos, sin embargo, muchas veces, a lo largo del presente ensayo, la palabra ciencia en su sentido amplio e impreciso habitual; en este caso la escribiremos siempre entrecomillada.

Llegados a este punto, nos podemos preguntar. ¿dentro de cual de los tipos de conocimiento descritos se sitúa nuestra reflexión sobre los sistemas monetarios? La respuesta: cualquier reflexión sobre temas mercológicos, en general y monetarios, en particular, puede llegar a ser, hoy día, empírica fenomenológica, pero muy difícilmente podrá llegar a encontrar una contrastación experimental rigurosa, a falta de la existencia de un sistema métrico adecuado de los fenómenos elementales de que se trata.

Por lo que respecta a los aspectos menos específicamente mercológicos, mas de tipo sociológico (historia, funciones sociales... de los sistemas monetarios), hay que resaltar que estas disciplinas, por ellas mismas, encuentran grandes dificultades para llegar a ser experimentales.

2. El sistema monetario: un sistema métrico.

A lo largo de nuestra aproximación a los sistemas monetarios descubriremos que estos son, fundamentalmente, unos sistemas métricos, quizás los primeros inventados por el hombre, hace unos 10.000 años. Su finalidad mercantil es de medir los fenómenos elementales del mercado, los cambios, en su pervalencia principal, el valor de cambio.

Pero además tienen, originariamente, otra función de gran importancia social: son, a partir de cierto momento, sistemas documentarios, a través de unos instrumentos monetarios que dejan constancia de cada cambio elemental realizado.

Al finalizar el recorrido por la historia de los sistemas monetarios, llegaremos a una conclusión fundamental y es que los sistemas monetarios de los últimos 4.000 años han perdido las características principales antes señaladas: se han vuelto antimétricos y antidocumentarios.

Por las graves consecuencias mercantiles y sociales que comporta este hecho, es urgente la substitución del sistema monetario actual por otro mas racionalmente adaptado a la que habría de ser su función específica. Inspirándonos en los sistemas monetarios primitivos, nos propondremos una reactualización que aproveche las posibilidades de la moderna tecnología telemática: redefiniremos un sistema monetario ágil y cómodo, para una gestión racional y un conocimiento métrico-documentario, luego, pro-experimental del mercado.

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