Introducción.
El instrumento monetario que hemos descrito en la Primera Parte es, por sus características de estaticidad, diversificación y personalización, el instrumento idóneo de un sistema monetario racional, que sea un verdadero sistema de medida de los fenómenos elementales del mercado. Su actualización telemática le confiere, además, una plasticidad y agilidad extraordinarias.
Ahora bien, además de estas cualidades puramente mercantiles, la factura-cheque pro-telemática tiene otras muchas e importantes ventajas, de alcance mucho mas general: la clarificación mercantil que ella proporciona abre inmediatamente las puertas a una actuación social mucho mas racional.
Efectivamente, el instrumento monetario propuesto, por el hecho de ser un documento exhaustivo de cada cambio mercantil elemental realizado, nos proporciona una información clara, precisa y completa sobre ellos y sobre el conjunto del mercado. A partir de esta información, pueden construirse prácticas sociales mucho mas adaptadas a las necesidades reales manifestadas y mucho mas eficaces en cuanto a resultados.
Hay, sin embargo, una objeción inmediata a la implantación de la factura-cheque pro-telemática como instrumento monetario único. Consiste en decir que se convertirá en el mejor y mayor instrumento, nunca concebido, de control y dominación de la población por parte del Estado.
Para responder a esta objeción, propondremos que la Justicia, -llegada a ser, constitucionalmente y en la práctica, plenamente independiente del Estado-, se constituya en el único guardián de todo el archivo de la red monetaria telemática: ella será la única que podrá tener acceso a la totalidad de la información custodiada, pero únicamente en unas circunstancias muy bien determinadas.
Si la intimidad y privacidad de todas las personas de la comunidad geopolítica están bien protegidas por la Justicia, las ventajas inmediatas de la factura-cheque pro-telemática y de toda la red monetaria telemática son evidentes y aceptables para cualquier persona honrada.
Todo lo que propondremos en esta Segunda Parte se inscribe en el contexto de la actual ordenación social: no significa el romper con las estructuras sociales que prevalecen, sino únicamente una clarificación de las mismas, gracias a la información proporcionada por la factura-cheque.