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Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

Dos entrevistas a Martin Armstrong. El visionario.

Martin Armstrong, consultor bancario independiente que ha perfeccionado el estudio de los ciclos económicos de Kondratiev, ja vaticinó que el nacimiento del Euro llevaba el germen de su propia destrucción, puesto que se trataba de una unión monetaria, sin una unión fiscal y sin una unión de la deuda. O, dicho de otro modo, sin incorporar la capacidad pública de inventar y desinventar dinero sin generar deuda.

Ahora nos advierte de una nueva crisis, que puede ser aprovechada para imponer la eliminación del dinero anónimo, pero con una red monetaria telemática no en manos de una justicia independiente, sino en manos de los bancos, con lo que se concretaría una autentica tiranía telemática, donde el individuo que proteste puede ser desposeído arbitrariamente de toda su capacidad de compra.

Os ofrecemos dos entrevistas que informan de la labor perseverante de Martin Armstrong. Aprovechemos esta excelente labor, para reivindicar un Sistema General que instaure una economía al servicio de las personas y de los pueblos, alejada tanto de la tiranía telemática, como del (anti)sistema corrupto e irresponsable que ha imperado durante 4300 años.

Equipo del Centro de Estudios Joan Bardina.
Miércoles, 1 de julio del 2015.


La Vanguardia. Logotipo.La Vanguardia. Jueves, 25 de junio del 2015. La Contra.

Martin Armstrong, consultor financiero independiente.

«En octubre tendremos crisis de la deuda de los gobiernos».

Historias escabrosas.

Entre whisky y whisky me cuenta su historia, que pude conocer en el magnífico documental El visionario, de Marcus Vetter, que se emitió en DocsBarcelona y que explica con rigor, datos y testimonios cómo su modelo de predicción económica le llevó a asesorar a gobiernos e inversores internacionales, cómo los banqueros más poderosos de Nueva York intentaron hundirle acusándolo de haber estafado 3.000 millones de dólares, y cómo la CIA intentó hacerse con su sistema para evitar que hiciera público el esquema piramidal en el que se ha basado la deuda mundial durante décadas. Hace años que Armstrong predice que el 1 de octubre del 2015 habrá una crisis de la deuda que sacudirá la economía mundial.

Martin Armstrong. Foto: Inma Sainz de Baranda.
Martin Armstrong. Foto: Inma Sainz de Baranda.

-A los 15 años ya era usted millonario.-

-Hice dinero comprando y vendiendo monedas antiguas. A los 23 ya publicaba predicciones sobre el mercado del oro asesorando a inversores y hasta bancos suizos.-

-Desarrolló un modelo económico que prueba de forma matemática la existencia de ciclos en la economía.-

-Me interesaba mucho el porqué del ciclo de subidas y caídas en los mercados. Estudié ingeniería informática e inteligencia artificial y creé (1972) un programa que relacionaba diferentes campos, datos económicos, con mi gran pasión, la historia. El programa analizaba una gran base de datos en busca de un patrón que explicase esos vaivenes de la economía mundial.-

-Y lo encontró.-

-Observé que los pánicos financiaros, des de 1683 hasta 1907, estaban separados por un promedio de 3.141 días (8,6 años), el número pi multiplicado por mil. Y así surgió mi código, que no sólo predice la caída de las economías, también predice guerras y cambios políticos.-

-Se convirtió en el asesor más requerido del mundo.-

-En 1983 fundé Princeton Economics Group, y seguí creciendo con delegaciones en todos los mercados del mundo. Muchos gobiernos solicitaron mis servicios, pero no necesariamente hacían lo que les recomendaba.-

-Predijo el crac de 1987, el colapso del Nikkei (1989) y el colapso financiero de Rusia (1998) treinta días antes de que ocurriera.-

-Todo está interconectado: si por ejemplo alguien decide invadir un país, antes se producen grandes movimientos de dinero. Cuando el London Financial Times publicó en portada mi predicción de la caída financiera de Rusia, la CIA quiso comprarme el programa, pero me negué, porque no lo querían para ayudar a la gente, sino para gestionar el poder.-

-No creo que se rindieran tan fácilmente.-

-Soy buen programador, todos mis ordenadores estaban interconectados: si uno sufría una interferencia, el sistema dejaba de funcionar.-

-Le invitaron a formar parte de un grupo de banqueros poderosos.-

-Sí, el Club de Nueva York de inversores, gente que estaba en fondos de riesgo. No quise formar parte de su sistema de vida. Yo ya volaba en primera, ya dormía en los mejores hoteles, tenía una casa magnífica... A partir de un nivel es imposible vivir con más lujo y gastar más, entonces ganar dinero se convierte en el juego de Monopoly, se compran y se venden compañías. No quise traspasar esa línea.-

-¿Una cuestión ética?-

-Antes el banco cuidaba del cliente, se creaban empresas nuevas que daban puestos de trabajo. Los créditos son para eso. Hoy todos funcionan como bancos de transacción, no le importas nada, te dejan dinero y le venden la deuda a otro, eso es todo.-

-Su genialidad fue castigada con once años de cárcel.-

-En 1999 avisé a Amada Corporation, importante cliente japonés del sector del metal, de que el club de intocables –Goldman Sachs y un grupo de bancos de inversión– iban a manipular el precio del mercado del metal.-

-¿Lo dedujo su ordenador?-

-Sí, y eso creó grandes e inesperadas pérdidas al club. La reacción fue acusarme de fraude y fui demandado por conspiración con dos empleados del Republic Bank of New York.-

-Le condenaron.-

-Yo registraba todas las conversaciones para demostrar la legalidad de mi trabajo, pero la juez no admitió esas grabaciones como pruebas de mi inocencia. Increíblemente, nombró administrador de mi sociedad a un alto ejecutivo de Goldman Sachs. En el 2001 el Republic Bank of New York (ya HSBC) fue declarado culpable de fraude y obligado a restituir daños y perjuicios tras comprobar que no existía tal fraude.-

-¿Y por qué no le soltaron?-

-Al HSBC, miembro del club, no le interesaba que hablase. Además, la CIA quería mi poderoso programa y yo seguía sin entregárselo. Tras los siete años, me encarcelaron cinco más por desacato a la autoridad.-

-¿Cómo acabó el asunto?-

-Tuve suerte, mi caso llegó al Tribunal Supremo y me dejaron en libertad (2011). Los bancos han tenido que pagar 5.700 millones de dólares en multas por actos criminales, los que yo empecé a denunciar en 1999.-

-¿Qué aprendió en la cárcel?-

-A no rendirme, y no me arrepiento. Ahora pretendía retirarme, pero mis clientes han vuelto porque saben que no soy parte de la política ni de los banqueros. En septiembre colgaré mi programa en internet para que esté a disposición de todo el mundo de manera gratuita y espero que ayude a hacer cambios políticos.-

-¿Cuáles son hoy sus predicciones?-

-En octubre de este año comenzará una crisis de la deuda de los gobiernos (históricamente, ninguno ha sobrevivido) que alcanzará el punto álgido en el 2017, y estos se verán forzados a ser más agresivos con los ciudadanos para mantener su poder, con más impuestos y suprimiendo en la medida de lo posible el derecho de voto.-

-¿Cuál es su esperanza?-

-Que los ciudadanos tomen conciencia de cómo se reducen sus derechos, ya nos están preparando para eliminar la moneda y para que funcionemos electrónicamente a través de los bancos y, así, no tengamos capacidad de maniobra.-

Ima Sanchís.


Die Welt. Logotipo.Die Welt. Jueves, 7 de mayo del 2015.

Se producirá un gran crash.

Martin Armstrong pronosticó la crisis, actuando como vidente y estrella de los mercados financieros. Luego pasó a la cárcel sin juicio, ahora está ajustando sus cuentas y pronostica el próximo crash con fecha y todo.

Por Nando Sommerfeldt, Holger Zschäpitz.

El analista Martin Armstrong se atreve con modelos informáticos a hacer declaraciones precisas sobre la caída de las bolsas. Foto: Steffen Roth.
El analista Martin Armstrong se atreve con modelos informáticos a hacer declaraciones precisas sobre la caída de las bolsas. Foto: Steffen Roth.

La caída de Roma le costó a Martin Armstrong alrededor de 100 millones de dólares. Todo ese dinero ha pasado por sus manos en un periodo de unos 30 años, para establecer las causas de la caída económica del imperio romano. A él le interesaba establecer con qué rapidez se había producido realmente el final. Para ello tuvo que localizar y comprar todas las monedas disponibles. Él creía poder descubrir la velocidad de la caída de Roma en base a la disminución del contenido de oro de las monedas.

Armstrong es un hombre que quiere saber las cosas con exactitud, y para ello no escatima ningún esfuerzo ni gasto. Ha desarrollado el «Código Pi», que muchos expertos todavía hoy consideran una especie de fórmula mundial. Él muestra cómo funciona la economía mundial y manifiesta el eterno alternarse de las economías.

Y realmente Armstrong ya ha pronosticado crisis con la exactitud de un día. Así pronosticó por ejemplo el «Lunes Negro» de otoño de 1987, la primera caída de las bolsas desde la Segunda Guerra Mundial. En aquella ocasión el Índice Dow-Jones sufrió una pérdida del 22 por ciento, la más elevada de su historia en un solo día. Armstrong también anunció con toda precisión la caída del índice Nikkei de 1989 y la crisis rusa de 1998.

En un pasado más reciente también ha estado excepcionalmente acertado. Ya en 2012 preanunció que la banca nacional suiza no podría acoplar el franco al euro por mucho tiempo y con ello enfrentarse al mercado de capitales. Su predicción se convirtió en realidad al inicio de este año.

Estas crisis fueron previstas por Martin Armstrong:

Lunes Negro. Índice Dow Jones en puntos. Enero 1987 -> enero 1989. Foto: Infografik Die Welt.
Lunes Negro. Índice Dow Jones en puntos. Enero 1987 -> enero 1989. Foto: Infografik Die Welt.

La primera caída de la bolsa después de la Segunda Guerra Mundial fue el Lunes Negro, en el cual el Dow-Jones perdió en el curso de un día casi un cuarto de su valor. En la historia de las finanzas pasó a llamarse Lunes Negro.

Punto más alto del Nikkei. Índice en puntos. Enero 1989 -> enero 1991. Foto: Infografik Die Welt.
Punto más alto del Nikkei. Índice en puntos. Enero 1989 -> enero 1991. Foto: Infografik Die Welt.

Desde el pico de 1990 hasta hoy el Nikkei no ha vuelto a recuperarse.

Crisis rusa. Índice RTS en puntos. Junio 1997 -> junio 1999. Foto: Infografik Die Welt.
Crisis rusa. Índice RTS en puntos. Junio 1997 -> junio 1999. Foto: Infografik Die Welt.

El índice indicador ruso RTS (Russian Trading System) cayó con fuerza en la segunda mitad de los años ’90.

Quizá esto pasó también con la colección de monedas romanas. Formaba parte de uno de los bancos de datos económicos mundiales completos. Junto con un ejército de cientos de colaboradores Armstrong recogió información de los pasados 6.000 años.

Su fórmula mundial, con la cual hizo millones, despertó codicias y llevó a uno de los escándalos financieros más misteriosos de la historia de la economía. De manera absolutamente sorprendente fue incriminado de haber timado a sus clientes cientos de millones de dólares por medio de un sistema de bola de nieve. Perdió doce años de su vida detrás de las rejas sin haber sido jamás sentenciado.

Sobre las circunstancias de su encarcelamiento hay diferentes versiones. Así la autoridad bursátil americana SEC habla de un caso de culpabilidad confesada por parte de Armstrong, confesión que él habría hecho después de siete años de los hechos. El mismo Armstrong se considera un inocente, que ha tenido que purgar doce años en la cárcel sin pruebas convincentes ni condena. 

El visionario. Poster castellano.Su historial con la fórmula mundial y su misterioso encarcelamiento son tan espectaculares, que el director de cine documental alemán Marcus Vetter hizo una película de su historia. La cinta «The forecaster» («El visionario») llegará a los cines alemanes el 7 de mayo. Previamente este hombre de 66 años echa un vistazo a su vida, su fórmula, y sus enemigos. Y da la fecha para el próximo crash.

Die Welt: Inversores de éxito, como Warren Buffet, George Soros o también Bill Gross son leyendas. Sin embargo, solo chicos malos como Nick Leeson, Jordan Belfort o naturalmente Gordon Gekko se han convertido en estrellas de cine. Ahora llega al cine usted y su historia, ¿Es también usted un chico malo?

Martin Armstrong: No. Por otra parte nunca tuvimos problemas con Nick. Él nos ha pagado siempre. Yo puedo sin embargo contarle algunas cosas sobre él y su alegre relación con los bancos. Los banqueros necesitan estos malos aislados, para apartar de sí las fechorías. Mientras yo tengo varios informes de banqueros y no hace mucho les pregunté si es físicamente posible no saber donde han desaparecido un billón de dólares.

Die Welt: Y ¿Cuál fue la respuesta?

Armstrong: Una risotada. Pero la pregunta era seria. Finalmente, los banqueros como Goldman Sachs afirman repetidamente: «Hemos perdido ocho billones de dólares. No tenemos ni idea de donde esté el dinero.» Esto es una majadería. La verdad es que finalmente no ha habido ningún golpe de mano bancario.

Die Welt: Sin embargo, usted fue tratado como una asaltante de bancos, y estuvo doce años en la cárcel.

Armstrong: Sí, pero me encontré en la cárcel. Nunca fui sentenciado. El tribunal sostenía que yo había hecho algo ilegal y yo dije que no.

Die Welt: Usted no fue nunca sentenciado y sin embargo no obtuvo la liberación durante años. ¿Cómo puede ser esto?

Armstrong: Yo lo llamaría un empate a la mejicana. Había un conflicto en el cual ninguna de las dos partes podía ganar. El legislador quería mi información y yo me negué a dársela. Por consiguiente, sencillamente me mantuvieron preso, sin ninguna otra base.

Die Welt: A usted se le acusó de haber timado a sus clientes de más de 700 millones de euros por el sistema de la bola de nieve.

Armstrong: Sí, pero esto es mentira. Mi banco –como hacen muchos bancos– de la noche a la mañana se apoderó de mi dinero. Y a la mañana siguiente no lo devolvió a nuestras cuentas. Había desaparecido. No hemos perpetrado ningún sistema de la bola de nieve. El banco nos estafó. Se quedó el dinero.

Die Welt: ¿Qué sucedió entonces?

Armstrong: Quisimos querellarnos e interpusimos un procedimiento judicial de urgencia. Sin embargo el gobierno se opuso. Así protegió al banco y a mí me incriminó.

Die Welt: No le parece una paradoja que ni un solo banquero haya acabado en la cárcel por las maniobras de la crisis financiera, ¿y usted haya pasado doce años tras las rejas?

Armstrong: No se trata de una paradoja. Es lógico. Finalmente los bancos trabajan codo con codo con los gobiernos. Tienen el cometido de colocar la deuda del estado. Este es el problema central. Ellos inflan cada día un poco más el mundo. La estrecha relación entre política y bancos es el problema central de nuestra economía. Se apoyan mutuamente.

Die Welt: Bear Stearns y Lehman fueron pasados a cuchillo.

Armstrong: Es verdad. En Washington no se olvidó que Bear Stearns en 1998 se negara a participar en el salvamento de los Hedgefunds (fondos off-shore) LTCM. Y Lehman era uno de los mayores competidores del banco Goldman Sachs próximo al gobierno. El ministro de finanzas Hank Paulson le ha quitado de en medio un competidor a su antigua empresa.

Die Welt: Los teóricos de la conspiración no podrían explicarlo mejor.

Armstrong: Es la verdad. La estrecha relación entre política y el club de los banqueros es la razón por la cual he dado mi consentimiento para la película.

Die Welt: El Wall Street Journal en los años 80 escribía que las personas que creen que hablar cuesta poco, no han hablado nunca con Martin Armstrong. Entonces usted cobraba como consultor unos honorarios de 30 dólares por minuto. ¿Qué cobra hoy?

Armstrong:  El negocio va bien. Solo puedo decir esto.

Die Welt: Supuestamente usted ha encontrado la fórmula mundial y es otra vez un hombre solicitado, que advierte contra el gran colapso de la deuda. ¿Tiene también una solución para este problema?

Armstrong: Tenemos que transformar esta deuda en capital productivo. En el caso de empresas excesivamente endeudadas, las deudas deben ser cambiadas en participaciones en las empresas. Los acreedores de una empresa insolvente son sus imprevistos propietarios. Por ello mismo deben de responsabilizarse de las deudas ante el estado.

Die Welt: ¿En qué  título de propiedad quisiera cambiar las deudas estatales? Y en ese caso los tenedores de deuda federal ¿obtienen participaciones en la cancillería federal o en otras propiedades del estado como empresas públicas?

Armstrong: En mi modelo los acreedores no reciben ningún pago fijo de intereses del estado alemán. El dinero más bien fluye en inversiones productivas, en empresas que crean puestos de trabajo.

Die Welt: Suena a gran capitalismo de estado, en el cual los burócratas invierten dinero en cualquier empresa.

Armstrong: ¡Por favor! Los cupones que los acreedores alemanes reciben por sus empréstitos al estado pueden ser cambiados en participaciones en empresas de su elección. De esta manera hay mucho capital a disposición con el cual se financia al empresariado privado y se dinamiza el crecimiento.

Die Welt: O un sistema de propiedad popular orquestada por el estado.

Armstrong: No me gusta ningún sistema de empresariado estatal. Tienen que ser empresas exclusivamente privadas. Los estados no crean nada, no producen nada. Las administraciones no están en condiciones de llevar a cabo ninguna acción inteligente, ni tan solo un distribuidor automático de goma de mascar.

Die Welt: ¿Cómo dice?

Armstrong: Los estados no son capaces ni siquiera de pagar sus deudas.

Die Welt: ¿Por qué deberían pagar sus deudas los estados, cuando ellos, al contrario de lo que pasa con los sujetos económicos, viven eternamente?

Armstrong: Porque el sistema simplemente no funciona. Como ya he dicho, las administraciones no producen absolutamente nada, no están en condiciones de dirigir las cosas de manera eficiente. Como medio de elección las administraciones siguen aumentando los impuestos, para poder atender a deudas cada vez más altas.

Die Welt: ¿Qué cambio político preconiza?

Armstrong: La política no aprende de sus errores. Ya Marx o Keynes decían que las administraciones tienen que enfrentarse y engrasar las vicisitudes de la vida económica. Pero esto no funciona. El ciclo vence siempre. Esto pertenece a la naturaleza humana. Esto lo he descubierto en mis investigaciones históricas.

Die Welt: Pero si todos los actores conocen la fórmula mundial y actúan en contra del ciclo, entonces la fórmula pierde su valor.

Armstrong: El ciclo no morirá nunca. Incluso cuando se les dice a los niños que no toquen el fuego, cada niño desea hacer su propia experiencia. Eso mismo es lo que pasa con los actores económicos adultos.

Die Welt: ¿Cómo deberíamos emplear nuestro dinero en la presente situación?

Armstrong: Lo mejor es seguir el ciclo, en lugar de intentar luchar contra él. Estar siempre cuando va para arriba, y cuando ha alcanzado el punto más alto retirarse.

Die Welt: Es más fácil de decir que de hacer. En concreto ¿qué deberíamos hacer?

Armstrong: En la actualidad en todo caso alejarse de la deuda del estado, está desesperadamente sobrevalorada. Aquí llegará el gran crash. Mi modelo anuncia el crash para el 1 de octubre.

Die Welt: Pero las acciones están aún en buena salud, sobre todo la Dax.

Armstrong: Muchos inversores siguen especulando sobre el desmoronamiento del euro. Compran acciones alemanas o deuda federal porque saben que estas inversiones en caso de duda se cotizan en marcos alemanes fuertes y no en monedas débiles. Y la probabilidad de un descalabro del euro es muy alta.

Die Welt: ¿Puede dar una aproximación más exacta?

Armstrong: Yo diría que el riesgo de caída es del 90%. Todo el proyecto está absolutamente mal montado. Para que el euro tenga una probabilidad frente al dólar se tenía que haber trabajado desde el principio sobre un mercado de deuda unificado. Las grandes empresas de inversiones quieren invertir sus cientos de billones en empréstitos estatales en euros unificados y no en empréstitos federales o en títulos de deuda italianos.

Die Welt:  ¿Está usted por una unificación de la deuda?

Armstrong: Pueden tomar a los EE.UU. como modelo. Allí Alexander Hamilton desde el principio ha juntado las deudas estatales de los estados federales en un empréstito único: más tarde los estados federales pasaron a depender de sí mismos. Debían asumir sus deudas y ser responsables de ellas. Si solo California va a la quiebra, el dólar ni el sistema bancario USA no se arruinan. Precisamente es el sistema americano que hemos sugerido a la comisión europea, que nos pidió consejo para la introducción del euro. La deuda unificada es la columna vertebral para establecer la base de un proyecto del euro como sistema monetario de la comunidad.

Die Welt: ¿Cuál fue la respuesta?

Armstrong: Se nos dijo que no era políticamente factible, que había que empezar primero con el euro y más adelante regular el tema de las deudas. Por tanto también el Bundesbank estaba en contra del euro y seguía pasándonos continuamente información fiable.

Die Welt: ¿El Bundesbank ha visto el error del nacimiento del euro?

Armstrong: En cualquier caso fue un error el no haber dotado al euro con los empréstitos comunes. Por ello hoy día el sistema bancario europeo es tan inestable. Las instituciones no pueden comprar papel seguro y uniforme, sino que han comprado papel griego, italiano o español, y cuando un estado se ha encontrado con problemas también los bancos se han tambaleado. Si se hubieran constituido reservas conjuntas con empréstitos unificados, la eurozona se hallaría hoy mucho mejor. Ahora tenemos este terrible entramado de problemas estatales y fracasos bancarios.

Die Welt: El presidente del Bundesbank Jens Weidmann manifiesta hoy la necesidad de romper el círculo diabólico entre los bancos y los estados.

Armstrong: Es demasiado tarde. Todo el sistema acabará colapsándose tarde o temprano.

Die Welt: ¿Cuándo será el colapso?

Armstrong: La economía de la eurozona se encuentra a pesar de todos los cálculos todavía en recesión, incluso en los EE.UU. Vivimos apenas una pequeña recuperación después de la crisis financiera de 2008. Hay todavía muchas oficinas vacías. La recuperación de los mercados accionarios apenas encubren la verdadera situación de la economía. Todos quieren asegurar su dinero.

Die Welt:  ¿Y ahora qué?

Armstrong: Ya no existe un lugar donde se pueda poner el dinero con buena seguridad. Quizá en EE.UU., después de que reviente la burbuja de la deuda del estado, se dé otra vez la posibilidad de subir, después de un replanteamiento de las acciones.  Pero también entonces en cualquier momento llegará el final.

Die Welt: ¿Qué dice su modelo?

Armstrong: El gran crash llegará en 2017 ó 2018.

Enlace de la noticia original en lengua alemana:

http://www.welt.de/finanzen/geldanlage/article140550440/Es-wird-zu-einem-grossen-Crash-kommen.html

Armstrong Economics web:

https://www.armstrongeconomics.com


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