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Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

Najia Lotfi: «El Corán promueve la economía social». La banca sin interés.

Proyecto Jak. Logotipo.La existencia de la banca es necesaria para facilitar créditos a la inversión, pero un préstamo o un conjunto de préstamos que se deben devolver con interés genera deudores impagados, porque estos deudores no pueden inventar el dinero de los intereses. La consecuencia lógica y natural es, pues, el establecimiento de una banca sin interés, como es el caso de la banca islámica y la banca Jak sueca.

Ante la información que dice que el 98% del dinero invertido por los impositores en los grandes bancos y cajas españoles y catalanes lo hace bajo conceptos como especulación de divisas, petróleo y derivados, y armas, y que sólo el 2% del dinero invertido se invierte en el mercado donde actúan estos mismos impositores, entonces se hace evidente la necesidad de una banca ética y que rinda cuentas de forma transparente a los mismos impositores, que deberán renunciar así a hacer inversiones de más alta rentabilidad, pero de nula voluntad ética y perjudicando la economía local.

En esta excelente entrevista del semanario La Directa, Najia Lotfi recupera valores de la tradición islámica para aplicarlos a la banca, institución necesaria, como hemos dicho, que hay que repensar si queremos que el sistema sea sustentable a la larga. Un buen ejemplo pionero para extender al resto de instituciones bancarias, con independencia de los orígenes fundacionales de cada entidad.


Directa. Logotipo.Directa. Número 380. Del 10 de marzo al 23 de marzo de 2015. inDirecta. Página 32.

«El Corán promueve la economía social».

Najia Lotfi. Foto: Enric Català.
Najia Lotfi. Foto: Enric Català.

Alex Romaguera
@AlexRomaguera

Najia Lotfi.
Impulsora de las finanzas islámicas.

En todo el mundo existen cerca de 500 bancos islámicos. Entre todos, mueven dos billones de dólares, representan el 4% de las finanzas mundiales y crecen con unas tasas de entre el 20 y el 30% anuales. «Es un sector en expansión», explica Najia Lotfi. Impulsora de esta economía, Lotfi llegó a Cataluña tras estudiar en Marruecos y pasar por Francia. Pero fue en la Universidad de Barcelona donde recibió un doctorado en Economía Internacional y un máster de Técnicas Bancarias y Financieras, a partir del cual creó el Centro de Estudios e Investigación en Economía y Finanzas Islámicas (CEIEFI). A través de esta entidad, ella y otros profesionales imparten seminarios en torno a una economía que pone a las personas en el centro de su actividad, que permite que la mujer mejore la autonomía y la gestión de sus recursos. Todo ello ha llevado Lotfi crear Coophalal, la cooperativa con la que aspira a materializar un modelo basado en la sharia, la ley islámica.

-¿De donde nace tu inquietud por la economía islámica?-

-Salí de Marruecos con una investigación sobre la posible integración monetaria entre los países islámicos. Al profundizar, me di cuenta de que había que institucionalizar este modelo financiero. Primero, lo difundí a través de Coop 57, Fiare, Triodos Bank y otras entidades éticas. Luego, fundé el Centro de Estudios e Investigación en Economía y Finanzas Islámicas (CEIEFI), donde defendemos que hay una alternativa al desastre que nos ha llevado la economía capitalista en todo el planeta.-

-¿Qué tiene la economía islámica que no tengan las demás?-

-Es justa, transparente y solidaria. Son principios de sentido común que emanan de la sharia, la ley islámica. Se prohíbe la especulación, la riba (tipo de interés) y también el gharar; es decir, cualquier ambigüedad, incertidumbre o engaño que sirva para vender productos tóxicos. También rechaza invertir en toda actividad ilícita (armamento, alcohol, etcétera) que perjudique el ser humano y su entorno. Finalmente, fija dos exigencias: la materialización de cualquier transacción, porque el dinero sólo es un intermediario para facilitar los bienes de la economía real, y que los participantes en proyectos comunitarios compartan los balances de manera equitativa. Si hay beneficios, ganamos todos y si hay pérdidas, las compartimos. Esto hace que se actúe con cautela. El Corán dice que Dios no permitirá que el dinero se instale en el corazón de los hombres. Hay, pues, una mirada social de la economía.-

-¿Quién controla que las transacciones respeten los principios?-

-Una comisión estudia la viabilidad y la ética. En caso de duda, la decisión se eleva a una comisión integrada por todas las instituciones y, en su caso, a un órgano internacional con sede en Bahrein, que emite el último dictamen.-

-¿Por qué los bancos islámicos han soportado la crisis?-

-Porque sitúan a la persona en el centro de sus operaciones. Y esto es gracias a los zakat, unos depósitos donde los clientes ponen el 2,5% de su capital para ayudar a las personas empobrecidas o con dificultades severas.-

-¿Cuando Qatar, Arabia Saudí y otros países financian grupos armados, vulneran la sharia?-

-La vulneran. Y vemos que también rechazan las finanzas islámicas porque tienen el dinero colocado en Estados Unidos. En cambio, hay países que han islamizado todo su sistema financiero -como Irán, Sudán o el Pakistán- y otros que despliegan una reglamentación específica para los diferentes modelos -el caso de Malasia. Bahrein, los Emiratos Árabes y algunos países europeos también las han integrado, conscientes de que tienen un buen rendimiento.-

-¿Quién no se siente musulmán puede sentirse excluido?-

-No tiene nada que ver. Se trata de una economía abierta a cualquier persona, independientemente de su origen o religión. En Inglaterra, el 60% de los clientes de los bancos islámicos no son musulmanes y comparten sus ideales, al igual que las entidades que financian proyectos de economía social, con la diferencia de que estas aplican un interés bajo -del 1 o el 2% - y nosotros no.-

-¿No fijáis intereses?-

-Si alguien necesita una murabahah o hipoteca de vivienda, entrega un escrito donde se compromete a pagar el piso y el banco se encarga de buscarle uno. Una vez se le facilita, se tasa el inmueble y ambas partes pactan una comisión que no cambia bajo ninguna circunstancia. Esto hace que el cliente no pague intereses de demora, como sí ocurre en el resto de entidades.-

-¿Y si no puede afrontar la hipoteca?-

-Se le ofrece un piso más pequeño y barato. En todo caso, se buscan alternativas para que la persona mejore su situación y vuelva el capital o la parte que sea. Y, si tampoco puede, entonces se recurre a los fondos zakat, que en última instancia son fondos perdidos. Nunca se desahucia a nadie.-

-¿Como se desvanecen los prejuicios que supone hablar de economía islámica?-

-Existen, pero después todo el mundo entiende que hablamos de finanzas y que defendemos un modelo productivo basado en la industria y el desarrollo sostenibles. Combinamos la visión social, que cuestiona el capitalismo, con el rendimiento, sin el cual es imposible avanzar. Japón y otros países ya han creado equipos para estudiar las finanzas islámicas.-

-¿Cuáles son los retos a partir de ahora?-

-El objetivo es tener profesionales formados y que más países se adapten a este modelo financiero, ligado a la equidad y a la justicia social, a su sistema bancario. Y es que, como dice el Corán, la felicidad radica en aprovechar tus beneficios para ayudar a los otros.-


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