Català | Castellano | English | Français | Deutsch | Italiano | Galego | Esperanto
En aquest lloc «web» trobareu propostes per fer front a problemes econòmics que esdevenen en tots els estats del món: manca d'informació sobre el mercat, suborns, corrupció, misèria, carències pressupostàries, abús de poder, etc.
Portada | ¿Quiénes somos? | Enlaces | Agenda | Actividades realizadas | Lista de correo | Contactos-e-mail | Blog

Publicaciones:

Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

Capítulo 7. Condiciones políticas mínimas para la implantación de la factura-cheque telemática. Moneda telemática y estrategia de mercado. Índice. Moneda telemática y estrategia de mercado. Capítulo 9. Contabilidad global del mercado. Moneda telemática y estrategia de mercado.

C. Sistema monetario racional y medida de mercado.

Capítulo 8. Mercometría y mercológica.

  1. Objetivos de este capítulo.
  2. ¿Es la actual economía una ciencia experimental?.
  3. Conceptualización y delimitación del objeto de estudio.
  4. Contrastación experimental.
  5. Estadística y estadísticas.

1. Objetivos de este capítulo.

La reforma monetaria propuesta tiene consecuencias muy importantes desde el punto de vista del conocimiento científico del mercado.

En este capítulo se tratará de ver como, mediante la factura-cheque telemática como único instrumento monetario legal, es posible convertir definitivamente el mercado monetario en «objeto de estudio científico».

2. ¿Es la actual economía una ciencia experimental?

El carácter científico de lo que hoy llamamos economía es ciertamente muy discutido. Los propios economistas no han llegado a ponerse de acuerdo sobre si se reconoce o no a la economía un estatuto científico.

Las posturas son divergentes; pero la cuestión de fondo es el criterio que se escoge para distinguir lo que es ciencia de lo que no lo es. Así, aquellos que asumen un criterio riguroso, que remiten toda ciencia a la condición de un serio contraste experimental, admiten que la economía, hoy por hoy, no tiene nada de científica. Mientras que aquellos que tienen criterios más amplios, optan por afirmar que la economía es una ciencia.

Desde una visión rigurosa, que es la que aquí se propugna, la ciencia puede definirse como cognición empírico-fenomenológica pro-experimental. Esto significa que toda disciplina científica comporta, como mínimo, el cumplimiento de las siguientes condiciones:

  1. Observación cualitativa de los fenómenos estudiados;
  2. separación analítica de pervalencias (valores privilegiados) en los fenómenos estudiados;
  3. cuantificación y cálculo de dichas pervalencias;
  4. postulación de hipótesis de trabajo, en función de los resultados obtenidos en el análisis y cálculo anteriores;
  5. contrastación experimental de las hipótesis: nuevos hechos reales han de probar la validez (confirmación) o invalidez (infirmación) de las hipótesis propuestas para explicar la realidad empírica del mercado.

Si adoptamos este criterio, el primer problema que hay que resolver es el de por qué la economía no es actualmente una disciplina científica.

Este problema se sitúa, evidentemente, en el contexto más amplio de la cientificidad de las «ciencias sociales» (como ya se ha dicho en el prólogo). Las dos causas principales de la actual carencia de rigor científico en este campo son, repetimos, los dos hechos siguientes:

  1. La ideología infiltrada, favorecida por la falta de precisión y univocidad semánticas, genera confusiones y equívocos, conflictos insolubles entre conceptos sin ninguna base empírica, y únicamente lleva a callejones sin salida.
  2. La falta de instrumentos de medición exactos y precisos impide la contrastación experimental de las hipótesis y modelos elaborados para la explicación de los fenómenos.

De como superar esta situación nos ocuparemos en los siguientes apartados.

3. Conceptualización y delimitación del objeto de estudio.

La disciplina que recibe el nombre de «economía» abarca actualmente un conglomerado de conocimientos aproximativos y de hipótesis poco contrastadas, sin ninguna definición disciplinar rigurosa que les dé unidad, y sin que su campo de aplicación se encuentre debidamente acotado.

La división de la economía en distintas partes y diferentes ramas, así como la importancia relativa de éstas, es una cuestión patentemente ideológica, ya que varía según los diversos autores y las diferentes escuelas. Lo mismo pasa con la definición de los conceptos elementales.

Para hacer frente a esta situación, hay que llegar a definir con precisión y univocidad unos conceptos básicos de ámbito puramente fenoménico, sin recurrir a ideologías que confunden los fenómenos con los ideales. Esto es lo que se ha intentado hacer en el primer capítulo de este ensayo. Como se ha visto allí, en lugar de hablar de una «economía» hablamos de un utilitarismo, entendido como «sistema de producción y distribución de bienes utilitarios en el marco de una comunidad cualquiera» y, en lugar de tratar de una disciplina «económica», tratamos de antropobiofísica utilitaria.

En el caso de los sistemas utilitarios vigentes en el «mundo civilizado», la antropobiofísica se concreta en mercológica, y más específicamente en «mercológica monetaria», ya que dichos sistemas se caracterizan por la omnipresencia de un mercado mediatizado por un sistema monetario.

Así, el objeto de estudio de la ciencia mercológica son los mercados monetarios, definidos como «conjunto de cambios monetarios elementales en un espacio-tiempo dado». Alrededor de este eje fenoménico central pueden irse estructurando las múltiples ramas especializadas -sectoriales, aplicadas, institucionales, macro/micro-mercantiles, etc.- de la disciplina.

Por lo que se refiere al término «economía», tan rico en significados, aquí se reserva especialmente para denominar, de acuerdo con su sentido originario, una cierta estrategia de equilibrio de mercado, es decir, una tecnológica mercantil, que será tratada más adelante (Ver capítulos 10 y 12).

4. Contrastación experimental.

La otra condición indispensable a toda disciplina que se quiera científica, es la contrastabilidad experimental de sus enunciados hipotéticos.

A pesar de su alto valor teórico, un razonamiento deductivista puro -como el que ha predominado durante mucho tiempo y aún continúa hoy en mercológica- únicamente puede generar explicaciones totalmente arbitrarias, si no hay un contacto exhaustivo y permanente con la realidad de los fenómenos concretos que pretende explicar.

Contrariamente, toda disciplina que quiera obtener resultados eficaces, y no puramente especulativos, tiene que ser realista, es decir, debe referirse a fenómenos concretos de fácil observación y cuantificación, elemento por elemento. Los conceptos utilizados deben ser operativos, es decir: fácilmente identificables con la realidad fenoménica.

Y, después, esta disciplina ha de poder verificar si sus enunciados se acomodan a los hechos reales: es decir, tiene que volver al «campo de batalla» de los fenómenos de los cuales ha partido, para que pase la prueba de contrastación experimental. Pero, esta contrastación experimental únicamente es posible si los fenómenos objeto de estudio están suficientemente cuantificados. Sin cuantificación exacta no puede haber experimentación contrastadora.

Si se aplica todo esto a nuestro objeto de estudio -el mercado monetario- es inmediata la comprobación de que la factura-cheque telemática es, actualmente, un elemento imprescindible para dar a la mercológica la disciplina científica experimental. Efectivamente, el sistema monetario es, como ya se ha dicho, el sistema métrico del mercado por excelencia, y únicamente con un sistema métrico preciso es posible fijar y cuantificar los fenómenos elementales, cara a la contrastación experimental de cualquier hipótesis emitida. Gracias a la factura-cheque telemática, los fenómenos elementales del mercado, los cambios monetarios elementales, pueden ser exactamente medidos y documentados, constituyéndose así una verdadera mercometría, base indispensable de toda posterior mercológica experimental.

5. Estadística y estadísticas.

Muchos de los modelos que hacen hoy los economistas sobre el mercado o sobre aspectos concretos de la vida utilitaria, tienen forma cuantitativa. Pero la inexistencia de un sistema métrico adecuado hace imposible su contrastación experimental, de modo que estos modelos se quedan en simple teoría.

Uno de los recursos más corrientes en la investigación mercológica actual está constituído por la estadística1. La estadística es una ciencia matemática que permite inferir, con un grado de probabilidad dado, el valor de ciertos parámetros considerados en una población, a partir del conocimiento exhaustivo de parámetros en una muestra reducida seleccionada de dicha población. La estadística permite, pues, extrapolar los datos-muestra a datos poblacionales, dentro del margen de probabilidad escogido.

La estadística se utiliza, con muy buenos resultados, en muchas ciencias. Pero se plantea, en el caso de la mercológica, un problema que hay que resolver. El problema no es el de la legitimidad de la estadística: no se trata de preguntarse si se puede hacer o no inferencia estadística -ya que su utilidad está suficientemente demostrada- sino de preguntarse por la fiabilidad de los datos-muestra de que se parte.

Siempre que se hable de fenómenos monetarios hay que decir que, mientras el sistema monetario no sea racionalizado y convertido en un auténtico sistema métrico científico, la fiabilidad de los valores-muestra será muy dudosa y, por tanto, la inferencia estadística fallará por su misma base.

La factura-cheque telemática es, pues, un instrumento imprescindible para garantizar la exactitud en la captación de los fenómenos mercantes-monetarios que se observan y sobre los que se quiere, después, generalizar estadísticamente.

Pero hay que observar que la existencia de una mercometría, -de una contabilidad global como la que puede obtenerse por la centralización, según los programas adecuados, de la red telemática monetaria- hará que en muchos casos, el trato estadístico-inferencial citado se reserve para nuevos problemas, ya que los valores de los parámetros monetarios considerados en la población pasarán a ser un dato conocido con exactitud y fiabilidad muy grandes (únicamente con la fuente de error imputable al propio sistema telemático).

Esta centralización contable de la actividad mercante-monetaria será analizada con más detalle en el próximo capítulo.


Nota:

1Hay que diferenciar bien la estadística (técnica matemática) de las estadísticas (colecciones de datos cuantificados).

Capítulo 7. Condiciones políticas mínimas para la implantación de la factura-cheque telemática. Moneda telemática y estrategia de mercado. Índice. Moneda telemática y estrategia de mercado. Capítulo 9. Contabilidad global del mercado. Moneda telemática y estrategia de mercado.

Portada | ¿Quiénes somos? | Enlaces | Agenda | Actividades realizadas | Contacto