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Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

III Parte. Introducción. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Índice. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Capítulo 11. El mando social o arquía. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad.

Capítulo 10. La sociedad total y su composición.

  1. Personas.
  2. Imperio.
  3. Sociedad utilitaria y sociedad liberal.

Dedicamos este capítulo a la fijación y definición de los términos técnicos que utilizaremos muy a menudo en esta Tercera Parte.

Se trata de términos referentes a la sociedad concreta, viviente y a hechos sociales concretos, vividos. Nuestra perspectiva a la hora de definirlos, es una perspectiva de realidades concretas, -y ya no una perspectiva de realidades abstractas-monetarias-, desde la cual hemos hecho las definiciones de la Primera Parte.

El fenómeno concreto y viviente que nos interesa y que consideraremos como unidad de estudio, es la total comunidad geopolítica. Pero esta unidad es al mismo tiempo un conjunto muy complejo compuesto de diferentes unidades sociales subconjuntas.

1. Personas.

Si buscamos el elemento irreductible de que se compone un complejo social, nos encontramos con la persona.

Todo grupo humano y por tanto, toda comunidad geopolítica, está formado por personas. Entendemos por persona, «ser animal -es decir psicosomático- dotado de espíritu transcendente». La persona no está totalmente determinada -ni ambiental, ni genética ni socialmente-, sino que es capaz de lanzarse libremente hacia un mas allá de su realidad determinada. Es esta posibilidad de libertad mas allá del determinismo que llamamos espíritu transcendente y que diferencia radicalmente una persona de otro animal cualquiera.

Es un error muy extendido el considerar como personas, únicamente los hombres y mujeres individuales. La simple observación de la realidad actual y la consideración histórica de las realidades pasadas, nos muestran que, al menos, existen personas de tres tipos.

Hay en primer lugar las personas nacionales-comunitarias o naciones: una nación no es sino un grupo de nacimiento, según la explicación etimológica. La persona nacional tiene pues un origen instintivo-genético, pero ya está dotada de espíritu, de consciencia de ella misma. Es, precisamente, la primera persona que, en el transcurso de los tiempos y de la evolución humana, tomó conciencia de serlo.

En segundo lugar hay las personas sociales-colectivas: estas aparecen y toman conciencia de si mismas en el seno de personas nacionales y se forman por libres afinidades y elección entre individuos.

Finalmente, hay las personas individuales-mortales, que hoy en día son las mas evidentes e incluso las mas concienzadas de su esencia de su esencia de personas. Sin embargo, son las que mas recientemente han aparecido en la historia de la humanidad. La consciencia individual es una adquisición que probablemente está ligada al desarrollo de las estructuras sociales-colectivas conocidas como civilizaciones.

A fin de aclarar mas esta distinción entre diferentes clases de personas, podemos proponer los siguientes ejemplos: son personas nacionales todos los grupos de nacimiento, es decir, de reproducción, entre los hombres: el grupo sexual-nutridor (es decir: uno o mas machos, una o mas mujeres y sus hijos; actualmente el grupo sexual nutridor toma la forma llamada familia); la etnia (es decir el conjunto de todos los individuos genéticamente emparentados que, además, comparten unas mismas costumbres y cultura, eventualmente una misma lengua); son personas sociales-colectivas todos los grupos formados por libre elección: un club de jugadores de ajedrez; un partido político...

2. Imperio.

La sociedad total o comunidad geopolítica es también, en si misma, una persona. Es una persona social-colectiva, originada históricamente por la necesidad de protección y defensa en un clima permanentemente bélico. Las primeras comunidades geopolíticas son las primeras ciudades, las primeras polis: diversas etnias se reunían en ellas para vivir:

  • geográficamente, en un espacio ciudadano dado;
  • políticamente, gobernadas por un único órgano de mando (que mas tarde se convertiría en el Estado), que actuaba como gerente de la total colectividad.
  • justicialmente, protegidas por un único organismo pacificador (que mas adelante se convertiría en La Justicia), bien diferenciado y separado del órgano de gobierno.

Y llegamos de esta manera, con toda naturalidad, al concepto de imperio.

Esta palabra proviene del latín imperium, y esta del verbo imperare, el cual se compone de in + parare. Parare significaba, en primer lugar, «preparar, hacer preparativos»; y imperare significaba, propiamente, «tomar medidas, hacer preparativos para que una cosa se haga». Por esto, el significado en su origen de la palabra «imperio» es el de «colectividad que se prepara, que se organiza, que toma medidas de organización interior y de defensa exterior», -aunque mas tarde el sentido de imperare haya evolucionado hacia «mandar, comandar»-.

Nosotros, pues, prescindiremos de cualquier prejuicio ideológico y utilizaremos la palabra «imperio», en el sentido etimológico indicado, como sinónimo de la expresión «comunidad geopolítica». Queremos desterrar todas las connotaciones peyorativas de la palabra y utilizarla simplemente en su acepción anteriormente definida.

El imperio se origina, como hemos dicho, por la necesidad de protección y de defensa. Con esta finalidad, diferentes etnias se agrupan libremente en un imperio, en una comunidad geopolítica. Por esto, el concepto fundamental que explica el imperio es el de pacto libre de federación, en sus dos vertientes: federación en un núcleo único y compacto para afrontar los peligros exteriores (o uniextrafederación) y libre confederación en el interior, para la organización libre de cada etnia y de las relaciones entre ellas (o multiintraconfederación).

La persona nacida de este libre pacto es una persona social-colectiva, compuesta de múltiples personas comunitarias -las etnias federadas en el imperio-.

Las dos instituciones imperiales encargadas de alcanzar los objetivos del imperio son el órgano político y el órgano de justicia. En ellos la colectividad delega su autoridad y a ellos confía la tarea del mando, pero dentro de unos límites muy precisos. Fuera de estos límites, cada etnia puede organizar libremente sus actividades y sus instituciones cívicas, con total autonomía.

Si, a lo largo del tiempo, el órgano político y el órgano de justicia se muestran fiel y eficazmente protectores de la persona imperial-colectiva, puede ocurrir, entonces, que ésta, lentamente, se vaya constituyendo en persona comunitaria, en nación, en etnia de ámbito superior a las etnias que primitivamente la constituían, superponiéndose y acumulándose a ellas, sin, por ello, destruirlas.

Esta es la noble misión y vocación de todo imperio. Nos es preciso, pues, evitar la confusión entre imperio e imperialismo. Aquello que en un imperio es protección eficaz de todos sus miembros y búsqueda de una futura nacionalización, en un imperialismo, desviación y degeneración del imperio, es explotación de la mayoría en beneficio de una minoría y con la complicidad de los órganos políticos y de justicia, corrompidos por el vicio del poder.

3. Sociedad utilitaria y sociedad liberal.

Entramos ahora en la explicación de una distinción que es muy importante en nuestra concepción de la sociedad. Se trata de la distinción entre sociedad utilitaria y sociedad liberal.

La sociedad utilitaria14.

En esta Tercera Parte, entendemos por sociedad utilitaria, el conjunto formado por:

  • todas las personas privadas -sean individuales o colectivas- que, con actitud interesada y egoísta, buscando su propio beneficio, se dedican a la producción de bienes utilitarios o al consumo de bienes utilitarios. A estas personas las llamamos fuerzas personales productivas o/y consumidoras, o bien agentes de producción o/y de consumo;
  • todas las mercaderías concretas intercambiadas (ya sean mercaderías producidas o mercaderías productoras; ver la página 16);
  • y todas las interrelaciones monetarias entre estas personas y referentes a estas mercaderías: eso es, relaciones de venta por parte de unos (proveedores) y de compra por parte de otros (clientes), se trate de mercaderías producidas o productoras.

La sociedad utilitaria se denomina también mercado: ya hemos dado su definición mas estricta y operativa, como «conjunto de todos los libres cambios monetarios elementales» (ver página 80); pero, para las necesidades de esta Tercera Parte, no nos interesa la definición estricta, sino la amplia que acabamos de desarrollar.

La sociedad liberal.

Entendemos por sociedad liberal, el conjunto formado por:

  • todas las personas privadas -sean individuales o colectivas- que, con actitud altruista y desinteresada, sin buscar su propio interés, se dedican al servicio de todos los miembros de la sociedad, sin excepción;
  • todos los servicios prestados por estas personas, a través de la relación y la comunicación interpersonal;
  • y todas las remuneraciones que, en justicia, la comunidad geopolítica acuerde entregarles para que puedan vivir dignamente y desarrollar su vocación con plenitud de medios técnicos a su alcance.

Las vocaciones, actividades, profesiones, instituciones... utilitarias y liberales se diferencian radicalmente por lo que respecta a sus motivaciones y objetivos; pero son tan nobles, legítimas y necesarias a la sociedad, las unas como las otras.

Del reconocimiento de su radical diferenciación, se derivan importantes consecuencias: la principal, es que hay que impedir a toda costa la mercantilización de la sociedad liberal. De los mecanismos concretos que han de evitar esta situación, tan corriente en nuestros días, de confusión entre utilitario y liberal, nos ocuparemos con detalle mas adelante.


Nota:

14 En el capítulo 1 hemos dado la definición de bienes utilitarios y de utilitarismo.

III Parte. Introducción. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Índice. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Capítulo 11. El mando social o arquía. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad.

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