Català | Castellano | English | Français | Deutsch | Italiano | Galego | Esperanto
En aquest lloc «web» trobareu propostes per fer front a problemes econòmics que esdevenen en tots els estats del món: manca d'informació sobre el mercat, suborns, corrupció, misèria, carències pressupostàries, abús de poder, etc.
Portada | ¿Quiénes somos? | Enlaces | Agenda | Actividades realizadas | Lista de correo | Contactos-e-mail | Blog

Publicaciones:

Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

Capítulo 12. Legislación monetaria. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Índice. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Capítulo 14. Repartición de la riqueza comunitaria. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad.

Capítulo 13. Imperialización de la red monetaria telemática.

  1. La batalla por la información.
  2. Información para todos.
  3. La información como factor activo de producción.

La otra medida instrumental básica, complementaría de la instauración de la factura-cheque como único instrumento monetario legal, es la imperialización -esto es: «socialización a nivel de todo el imperio»- de la red monetaria telemática y de toda la información analítica-estadística de mercado y sociedad obtenida a través de ella.

Esta medida es la única garantía eficaz que la información monetaria no sea monopolizada por grupos de poder (fáctico u oficial) en su propio beneficio y en contra de la población.

1. La batalla por la información.

La información es un elemento decisivo e imprescindible a la hora de actuar con eficacia e inteligencia.

Los banqueros, por ejemplo, han ejercido desde muy antiguo su profesión, gracias al hecho de que poseen una información precisa sobre las necesidades del mercado en cada momento y esto les permite el ofrecer buenos negocios a sus clientes, que confían en ellos. Gracias al buen negocio del cliente, el banquero hace un buenísimo negocio, -ya que el no ha puesto mas que su inteligencia, su olfato y su información, mientras que el cliente ha puesto su dinero-.

Pero también se dice que «saber es poder»: y es que, quien tiene la información, puede mirar de obtener su beneficio aprovechándose de los que no la tienen. Casi siempre que una información es mantenida secreta, esotérica, oculta, reservada a una minoría, este saber degenera en poder sobre y contra las personas. Recordemos, por ejemplo, los falsos milagros de los sacerdotes de las religiones paganas: ellos conocen algunos inventos, trucos o leyes físicas y se sirven de ellas para camelar a la población crédula y hacerla así mas miedosa y resignada.

Hoy, los sistemas de poder a través de la información son mucho mas sofisticados. En muchos Estados, tecnológicamente en cabeza, se están preparando sistemas telemáticos de identificación y control policial de la población. Referente a la información monetaria, que es la que ahora nos interesa en particular, son los bancos los que la monopolizan, si bien, cada uno, solo en aquello que hace referencia a sus propios clientes. El pago electrónico se irá extendiendo cada vez mas y por lo tanto, también la información de los bancos sobre las actividades monetarias de sus clientes será cada vez mas completa.

Ante esta situación, debemos tomar una opción bien clara:

  • o bien dejamos que las cosas continúen tal como son, unos pocos acumulando información y la mayoría totalmente desinformada;
  • o bien renunciamos a la moneda telemática, lo cual a mas de ser un imposible, es renunciar a un progreso evidente;
  • o bien radicalizamos la situación, dándole un giro revolucionario: un sistema monetario plenamente informativo, pero que ponga a disposición de todo el cuerpo social la información obtenida a través de él. Esta es, evidentemente nuestra opción.

2. Información para todos.

La factura-cheque pro-telemática proporciona una información exhaustiva sobre la totalidad de los actos monetarios elementales producidos en la comunidad geopolítica en cada período de tiempo considerado.

Ya hemos dicho en el capítulo 6 de la Segunda Parte, que la Justicia ha de constituirse en la custodiadora única de todo el archivo de facturas-cheque y en la salvaguardadora de la intimidad y privacidad a que todas las personas tienen derecho, así como del secreto profesional e industrial. No se podrá hacer pública, pues, ninguna información monetaria referente a personas concretas.

Pero también hemos dicho en el capítulo 8, que la centralización e integración de las facturas-cheque, -vacías de cualquier referencia a personas concretas- da lugar a una analítica-estadística sectorial y global de todo el imperio. Y es esta información la que ha de ser puesta a disposición de todo el imperio.

A fin de que esta disponibilidad se haga efectiva en la práctica cotidiana, debemos constitucionalizar la imperialización de toda la red telemática monetaria y de toda la información analítica-estadística obtenida a través de ella, así como de todos los equipos humanos que colaboren.

La imperialización o «socialización a nivel de todo el imperio» implica, en nuestro proyecto,

  1. La libre propiedad e iniciativa privada en la producción del equipamiento técnico, tanto con respecto a máquinas como con respecto a programas;
  2. La compra de todo el equipamiento necesario para la instalación de la red y su mantenimiento, así como los salarios de todos los integrantes de los equipos de técnicos en informática que se habrían de constituir, íntegramente a cargo del Tesoro comunitario;
  3. Y el libre acceso gratuito, para cualquier miembro (individual, colectivo o comunitario) del imperio, a cualquier información analítica-estadística, sectorial o global, producida por la red monetaria telemática.

De esta manera, la red monetaria telemática llegará a ser un verdadero patrimonio comunitario.

Es obvio, de todas formas, que esto no puede hacerse en un solo día. Hará falta pues, que la ley prevea un plan de imperialización lenta y progresiva, que podrá contemplar, por ejemplo:

  • Respecto a los equipamientos materiales, inicialmente, el alquiler de todas las instalaciones ya existentes, en sus tiempos libres, a precio de mercado libre y con opción final de compra; y a medida que vaya siendo posible, la compra de nuevos equipamientos;
  • Respecto a los equipos humanos, encargados de elaborar y perfeccionar continuamente los programas de análisis y estadística, la constitución progresiva de equipos cada vez a nivel mas centralizado y especializado.

El conjunto de la información analítica-estadística, objetiva y exhaustiva, sobre el mercado y la sociedad monetarios, obtenido a través de la red monetaria telemática centralizada e imperializada, será puesto a disposición libre y gratuita:

  1. De toda la población, en general: ciudadanos corrientes y ciudadanos libres que deseen estar continuamente informados de la evolución de las magnitudes macroutilitarias de su imperio, interetnia, etnia, comarca, municipio o barrio.
  2. De todos los agentes utilitarios, tanto los productores como los consumidores, pero muy especialmente los primeros, que podrán así actuar en el mercado con mucho mas conocimiento de causa y por lo tanto, con mayor eficacia.
  3. De todos los investigadores del mercado y la sociedad monetaria, que podrán, entonces, confirmar o infirmar experimentalmente sus modelos, sólo teóricos hasta el presente.
  4. Y del Estado, que, como gerente del imperio, contará así con un instrumento privilegiado de gobierno automático de las cosas: el conocimiento preciso y exhaustivo del mercado le permitirá encontrar las mejores fórmulas, las mas rentables y menos onerosas para la comunidad, de formar la masa monetaria comunitaria a través de la cual se podrán atender todas las necesidades puestas de manifiesto en la comunidad.

La popularización de esta información es también muy fácil de organizar, telemáticamente, a través de sistemas diversos: pantallas telemáticas en edificios públicos (por ejemplo, en las Cajas de Ahorros), cabinas especiales de consulta, o incluso la pantalla del televisor doméstico, que pueden servir la información en forma de gráficos de imágenes sintéticas, que jueguen con formas, colores... de tal manera que resulte de ello una vulgarización asequible a cualquier nivel de cultura popular y a cualquier televidente.

3. La información como factor activo de producción.

Hemos considerado que en el mercado actúan cuatro mercaderías productoras o agentes de producción: el trabajo, el capital, la empresa y el invento. Estos son agentes privados, remunerados por la empresa.

Su eficacia e importancia en los procesos de producción es creciente en el mismo orden en que los hemos enumerado: la empresa y los capitales son necesarios para montar los procesos productivos implicados en cada nuevo invento; en cuanto al trabajo, es hoy en día el factor mas insignificante, debido a la revolución tecnológica, que robotiza cadenas enteras de producción.

Pero un nuevo factor activo de producción se está mostrando hoy día como indispensable: la información. La información es como el aceite que permite que rueden los engranajes: potencia y perfecciona la acción de los otros factores, reduciéndolos al mínimo:

  1. Acelera los procesos mentales, favoreciendo la invención;
  2. Permite al capital unas inversiones mejor orientadas y en consecuencia, de menor riesgo;
  3. Favorece una gestión empresarial descentralizada y responsable, mas eficaz;
  4. Libera al hombre del trabajo repetitivo y alienador, reservándole las decisiones de creatividad y responsabilidad.

La información es, prácticamente, el factor mas importante de producción. Por este motivo, podemos comprender fácilmente la revolución mercantil que representaría la imperialización y consiguiente gratuidad de toda la información analítica-estadística sobre el mercado. La producción resultaría enormemente potenciada, los costes se reducirían, cada empresa tendría acceso a toda la información que necesitase y que por tanto, podría escoger las condiciones óptimas de producción y de competencia.

A nivel imperial, la información libre y fluida hace del todo innecesaria cualquier tipo de planificación productiva, porque la alimentación informativa dinámica y continua es suficiente para asegurar los reajustes necesarios en la acción de cada unidad de producción.

En resumen: la información libre es uno de los mayores bienes comunitarios que pueden existir y resulta potenciado al máximo cuanto mas libremente es distribuido.

Capítulo 12. Legislación monetaria. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Índice. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Capítulo 14. Repartición de la riqueza comunitaria. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad.

Portada | ¿Quiénes somos? | Enlaces | Agenda | Actividades realizadas | Contacto