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Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

Capítulo 5. Aristóteles contra Platón. El poder del dinero. Índice. El poder del dinero. Capítulo 7. El reino de las tinieblas. El poder del dinero.

Capítulo 6. La imparable abstracción.

Las transformaciones monetarias están demostrando que la visión «metalista» aristotélica es incapaz de permitir un equilibrio entre mercancías crecientes y moneda material limitadora. La visión «nominalista» platónica se refuerza en la práctica de la creciente abstracción de los sistemas monetarios actuales.

Las letras de cambio, los billetes de banco convertibles en metal y el papel moneda totalmente inconvertible actual han sido ensayos prácticos para desvincularse del yugo del oro. Las anotaciones, manuales o electrónicas, en cuentas corrientes, acaban imponiendo la total abstracción de la moneda como reconocimiento de deuda y unidad de cuenta.

La inercia que dificulta el cambio de instituciones es debida a muchos factores. Unos son de carácter técnico -determinada incapacidad instrumental para llevar a cabo una nueva propuesta-; otros son debidos a la propia dinámica humana, donde todo cambio siempre es costoso. Pero también se dan «inercias» más o menos conscientemente mantenidas y defendidas por los grupos sociales que se benefician. No deja de ser curioso que Aristóteles formulara su teoría precisamente cuando Alejandro Magno expande el imperialismo griego y, por lo tanto, cuando está practicando el metalismo con todas sus posibilidades: compra de traiciones, transformación monetaria de abundantes botines y de impuestos «metálicos», extensión-penetración del comercio en países extranjeros... es evidente que la moneda metálica es una buena arma de penetración invasora, cultural y comercial, porque rompe fácilmente cualquier estructura económica y de intercambio tradicional en los pueblos invadidos gracias a las facilidades y a la magia encantadora de los metales preciosos.

Richard Nixon.Sólo a partir de 1914 cuando, debido al agotamiento de las reservas de oro, la guerra tiene que terminar en tres meses, se decide aprovechar la ocasión para introducir el papel moneda desvinculado del oro. Así se abre un nuevo camino de penetración y de explotación sutil con el uso del papel moneda oficial, soporte legal del super-uso del dinero bancario. La Segunda Guerra servirá para que empiece el fin del oro a nivel internacional. Los acuerdos de Bretton Woods firmados en 1944 aceptaban que el dólar americano fuera convertible en oro. Pero en 1971 el presidente Nixon denunció dichos acuerdos unilateralmente. Desde entonces el papel moneda no tiene nada que ver con el oro ni con ninguna mercancía, no representa ninguna cantidad de oro ni puede ser convertido en él, ni en el interior de cada Estado ni a nivel internacional.

El papel moneda se basa en la convención social, que ha hecho de él el instrumento necesario de los actos de intercambio mercantil, y en la confianza que se le da en tanto que instrumento que cumple adecuadamente su función. Se trata de un valor auxiliar y abstracto. El sistema monetario ha recuperado la teoría nominalista de Platón. Y los hechos posteriores -cheques y tarjetas- todavía aumentan más su abstracción.

Cuando se produce un cambio en el sistema monetario, es preciso proteger la convención social con un conjunto de mitos y de signos que perpetúe la confianza del viejo sistema en el nuevo. Llama la atención que hasta hace sólo unos años todavía circulaban billetes del Banco de España en los que se decía que éste «pagará al portador la cantidad de x ptas» en oro, a pesar de que hacía ya muchos años que esto era imposible de realizar. También veremos un caso semejante en la forma cóncava de las tablillas sumerias que son un vestigio del sistema esférico anterior (véase el capítulo 10: «El retorno al Edén»). También es curioso ver que, después de 15 años de la muerte de Franco, aún sean de curso legal las monedas que le proclaman «Caudillo de España por la gracia de Dios».

Las dificultades para controlar la inflación monetaria y para liberarse del peligro de la recesión; los gravísimos problemas derivados de la hegemonía del dólar en el comercio internacional y, especialmente, la deuda externa impagable; la dictadura del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial ejercida a favor de los estados fuertes que los controlan; el divorcio entre la especulación financiera y la economía real; el destructor olvido del sistema ecológico por parte del sistema económico... son unos hechos importantísimos para la vida de las personas y del planeta. Parece que estos hechos son suficientemente graves como para intentar buscar en un nuevo sistema monetario un instrumental más preciso con el fin de enfrentarnos a ello con más eficacia.

Peter Drucker, prestigioso economista norteamericano, nada sospechoso de posiciones subversivas, lo tiene muy claro: «Necesitamos una nueva síntesis simplificadora de la realidad que recoja la actual realidad económica. Si no aparece, podemos encontrarnos al final de la teoría económica; es decir, no existirán fundamentos para la acción del Gobierno que dirige el ciclo de los negocios y las condiciones económicas1». «La economía transnacional es conformada y dirigida por los flujos financieros que tienen su propia dinámica». «La economía «real» de bienes y servicios no domina ya la economía transnacional. Sí lo hace, en cambio, la economía simbólica del dinero y del crédito. Cada día, el mercado interbancario de Londres gira de diez a quince veces el montante de divisas transnacionales...de las que son precisas para financiar los intercambios mundiales de bienes y servicios». «El noventa por ciento o más de las transacciones financieras de la economía transnacional no sirven a lo que los economistas considerarían una función económica. Sirven puramente a funciones financieras» «...es la economía simbólica la que controla ampliamente a la economía real2».

Cuando en el mes de mayo de 1990, el profesor Drucker fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Barcelona sorprendió a los asistentes con el inicio de su intervención: «Todos somos conscientes de que vivimos en una era en que la tecnología cambia muy rápidamente. Muchos creen que esto es 'alta tecnología'. Actualmente, los cambios tecnológicos se producen más en áreas consideradas de 'tecnología baja' o de 'no tecnología' que en áreas de alta tecnología. Los cambios tecnológicos más grandes de los últimos años no se han producido ni en el área de los ordenadores ni en el de la biotecnología, sino en el campo de la banca y las finanzas. De hecho, la banca está pasando rápidamente de ser algo relacionado con el dinero a algo relacionado con la información3».


Notas:

1Drucker, Peter F., Las nuevas realidades, Edhasa, Barcelona, 1989, páginas 230-231.
2Íd., páginas 188-189.
3Drucker, Peter F., Gestió de la tecnologia, discurso hecho en Barcelona, 1990.

Capítulo 5. Aristóteles contra Platón. El poder del dinero. Índice. El poder del dinero. Capítulo 7. El reino de las tinieblas. El poder del dinero.

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