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Sobre el régimen de libertad de los escolares en la educación primaria. Joan Bardina, un revolucionario de la pedagogía catalana. Índice. Joan Bardina, un revolucionario de la pedagogía catalana. Resum de la ponència de Bardina al Primer Congrès Internacional de la Llengua Catalana. Joan Bardina, un revolucionari de la pedagogia catalana.


Educación moral.

«Treinta reglas prácticas de «Higiene del alma». La moderna estrategia moral»1.

La Higiene del alma, o lo que es lo mismo, del esfuerzo y de la lucha emancipadora, tiene sus bases. De algunas hemos hablado ya. Vamos a llamar la atención sobre las más principales, repitiendo, por última vez, que no vamos a exposiciones lúcidas de ideas, sino al terreno sencillo de la eficacia.

a

La base de la salud de nuestras almas es la salud de nuestros cuerpos. Es necesario, pues, cuidar con delicadeza y constancia de la higiene corporal.

b

Las facultades espirituales andan completamente enlazadas. Cultivando unas y no otras, es vano empeño pretender que se desarrolle la Energía humana.

c

Sólo es verdadero hombre el que desarrolla su parte libre, ahogando su parte instintiva. La Libertad es el hombre. Hombre movido no es hombre.

d

La lucha es la esencia de la vida, es decir, el combate, las dificultades, el entrenamiento, y como final, la victoria, esto es, el amoldar a nuestro Ideal lo externo y amoldarnos a él nosotros mismos. O ser arrastrados por lo de afuera, o arrastrarlo nosotros.

e

Debo conocerme a mí mismo, mediante el examen atento. Este examen debe ser suave, pero continuado, a fin de que no se me coja imprevisto. Debe ser ya más concentrado por la noche, por unos minutos, durante los cuales me preguntaré por mis actos del día, mis fuerzas, mis alegrías, mis tristezas. Todo, según un plan sencillo de vida -¡muy fácil de comenzar, muy difícil de continuar!- del cual hablaremos en la parte práctica.

f

Observación precisa y optimismo respecto a cosas y personas. Estudiarlas por lo que puedan aprovecharnos o dañarnos. De ahí un sencillo conocimiento de las Ciencias, y un juicio generoso sobre los actos de los hombres. Ciencia no es Erudición, como Digerir la comida no es pegárnosla con goma a la espalda.

g

Espíritu de iniciativa, estudiando los asuntos todo lo necesario -y no más-, y lanzándonos a su resolución. Unos, estancados en el plano petrificado del ayer, viviendo entre cenizas, vuelven la vista atrás y dudan. Otros, temiendo peligros graves en el porvenir y viviendo en lo utópico, andan dando golpes en lo que no existe, y se quedan perplejos. El presente es todo. El presente que, como hijo del pasado, ya lleva en su ser todo lo que conviene del pasado; y, como padre del futuro, forzosamente transmitirá en herencia a los tiempos sucesivos todo lo que a estos tiempos interese.

Nada de dudas y fluctuaciones, «aunque sea verdadero el origen de ellas». Porque si, por notar parte de mal, pudiésemos detenernos ante la duda gris, ¿acaso podríamos nunca hacer nada?. ¿Acaso no estamos en el plano del progreso, de la perfectibilidad, que quiere decir «nada enteramente bueno, todo con algún aspecto imperfecto»?.

h

Es necesario crearnos ideas propias, alimentándolas y asociándolas. La idea es fuerza. Las que tengas en tu interior, refuérzalas, vivifícalas cariñosamente.

i

Es necesario un Ideal sentimental, que dé expansión a la idea y le colore y encienda. Instrumentos de este Ideal son las Pasiones, colosales palancas de actividad humana, productores de Energía y brazos distributivos de la misma.

j

Trabaja, opera y hazlo con orden, con ritmo, con ponderación. La impetuosidad no es nada. La continuidad, la paciente perseverancia lo es todo. Como de hilitos se compone un vestido, así de pequeñas acciones se nutre la vida. Esta paciencia es prodigiosa en fuerza. «Muchas pajas detienen al elefante», diche el Panchatandra. Esta paciencia es muy difícil, ya lo sabemos. Las pequeñas victorias son las que saben ganar pocos.

Esta paciente perseverancia debemos ejercitarla en obras humildes de cada día: teniendo arreglada nuestra mesa, cepillando nuestra ropa, recomenzando la lectura de toda la página, si te has distraído, etc.

k

Existen voluntades que sólo lo son de nombre. La Energía es la voluntad reinando y conquistando.

l

Todos los hombres están llamados a ser enérgicos y dominadores. Pocos son los que llegan a serlo. Un «egoísmo altruísta» y paciente es el único camino para llegar a la Energía y al dominio de sí.

m

Operar es más que ser. El hombre es lo que hace. «Por los frutos los conoceréis». Cada uno es hijo de sus obras. «Mi nobleza comienza en mí mismo», decía Napoleón.

n

Quien no hace nada efectivo, suele ser palabrero, proyectista, criticón. Suele moverse mucho sin avanzar nunca. Tú debes hablar menos y realizar. Práctica, práctica. Pocos planes y muchos hechos.

o

Los héroes son hombres como nosotros. No han nacido héroes; han querido serlo; han luchado por serlo.

p

Búscalo todo dentro de ti mismo. Allí lo hallarás todo: fuerzas, ideas, ilusiones, una idea de las cosas, las leyes de la táctica. Allí encontraba Fenelón la existencia del mismo Dios. Allí encontraba San Pablo el mismo Cielo. Confía en ti.

q

El alma posee un poder colosal de Digestión, es decir, de transformación. Sentado esto, puedes convertir lo ajeno en tuyo, lo dañino en provechoso, el dolor en alegría.

r

Cuando yo pongo mi esfuerzo, Naturaleza suple lo que falta. Cuando yo me abstengo, Naturaleza acaba de anularme.

Para algo hay Alguien allá arriba, que no huelga jamás.

rr

Las células del cerebro graban mis esfuerzos, produciendo al fin el hábito, premio a mi perseverancia.

La corriente nerviosa de la Energía libre corre con mucha mayor prisa que la corriente de actos impuestos, pudiendo la primera sojuzgar a la segunda.

s

La sensualidad, sea estomacal, sea venérea, roe las mismas raíces de la Energía.

t

La Belleza corpórea es efecto y causa -en distintos tiempos del proceso- de Belleza espiritual. Belleza es dominación, armonía, sujeción, humanidad.

u

Es signo de Energía hacer sin testigos lo que se haría delante de los demás, y hacer delante de los demás lo que se haría estando solo.

v

Créate una atmósfera de impresiones saludables. Se te ofrecerán mil ocasiones de ejercitar tu Energía, ya en ti, ya fuera de ti, y de crear este ambiente salutífero.

No desaproveches nada, por pequeño que ello te parezca. De una pequeña chispa nace un gran incendio. Por tanto, en cuanto sientas nacido en ti (que nos viene a veces impensadamente un sentimiento o una idea), no le dejes huir: oblígale a unirse con los que ya tienes. En cuanto tu mirada penetrante vea a tu alrededor algo asimilable, oblígale a entrar, con atención incansable, y a unirse en matrimonio con lo que yacía en tus adentros. Verás cómo aumenta la hermosa prole de tu patrimonio de Energía.

Si deseas un sentimiento que no tienes, recuerda lo que dijimos al hablar de aquel proceso del alma, que acaba por hacer amar lo que en un principio se aborrecía. Puedes, pues, obtener este sentimiento por transformación de otro. Puedes obtenerlo también por vía de injerto, sacándolo, por compara- ción amorosa, de otros que tú tienes.

Si deseas exterminar una idea o sentimiento, substitúyele con tu atención por la consideración caliente de otros. Faltos de alimento, morirán, como se atrofian los miembros que no se usan.

w

La Sugestión puedes aplicarla a tu conquista interior. Basta que substituyas lo que pida ser substituido, según la explicación que de ello hicimos en el capítulo anterior.

Esta Sugestión, aun tratándose del alma, debe ir acompañada de afectos, de signos sensibles, de palabras enérgicas, de frases precisas, de gestos pertinentes, de objetos a propósito, como en su lugar quedó explicado.

x

Se trata de ser o no ser, vencer o morir. Si llegas a comprender esto, serás dueño de un valor grandísimo. El valor de los ejércitos viene no pocas veces de saber que sólo les queda la alternativa de vencer o sucumbir; valor sin mérito, si queréis, efecto del miedo y amor a la vida. Pero ello no nos ha de pasar inadvertido. Hernán Cortés ganó sus victorias y su imperio en el mismo instante en que quemó las naves, para que sus soldados no pudiesen escapar de este dilema: vencer o ser degollados.

Esfuérzate en comprender que nuestro problema es éste: o amos y conquistadores, o decapitados morales.

y

Para la energía cerebral y el dominio del alma, es necesario dormir ocho horas diarias; y no menos. «Arco siempre tendido -dicen los árabes-, arco flojo e inútil».

z

Cada cosa del espacio en su lugar. Cada acción de tu alma en su instante. Practicando esto, demostrarás poseer una Energía poco común, la cual, con tales ejercicios, se te multiplicará extraordinariamente.

a'

Mortifícate. La lucha es ya una mortificación, aunque su belleza nos subyugue. Haz ayunar a tu cuerpo, si pretende hacer de bestia. En la mesa podrás sostener verdaderos combates con tu estómago, tanto más insolente cuanto más le regales. En otros lugares se te ofrecerán motivos para otras mortificaciones. Mortifica también tu alma: calla a tiempo, poda tus vicios.

Los héroes se mortifican constantemente. ¿Oíste hablar de algún tenor, de esos soberanos de la voz que magnetizan por su arte y cobran 5.000 pesetas por sesión?. Pues viven en un régimen riguroso de comidas; se abstienen de multitud de alimentos que podrían perjudicarles; gargarizan ordenadamente, y emplean dos horas diarias en cuidados infinitos, cuya centésima parte molestaría a cualquiera alma vulgar. Porque no son almas vulgares, no les molesta a ellos.

b'

Acepta una doctrina moral sana, que no estorbará tu acción en manera alguna. La idea de Dios, el sentimiento de justicia, el mismo culto y ritual de la religión sólo estorban a los depravados. El hombre enérgico no acepta la indiferencia en nada, que es la duda, la enemiga irreconciliable de la actuación. La Moral es al alma lo que el oxígeno a la sangre. Sin ella la Energía podría ser Brutalidad. Y entonces no fuera verdadera Energía.

c'

Lee libros sugestivos. Abstente de esas frivolidades impresas y grabadas, que a tanta gente arrastran. Les arrastran. No son hombres libres.


Nota:

1Juan Bardina, La energía de la voluntad. (Cómo se llega a la dominación y a la vida intensa). F. Granada y Cía., Editores, Barcelona, s. a., 4.ª edición corregida y ampliada, pp. 231-242.
 

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