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7. La 'Escola de Mestres'. Joan Bardina, un revolucionario de la pedagogía catalana. Índice. Joan Bardina, un revolucionario de la pedagogía catalana. 9. Bibliografía de Joan Bardina. Joan Bardina, un revolucionari de la pedagogia catalana.
8. Bardina y «La Revista de Educación».
Buenaventura Delgado.

La mayoría de los escritores y políticos de finales y principios de siglo coinciden afirmando que el problema de España era un problema pedagógico. Las tesis de los regeneracionistas se habían popularizado y, salvo escasas excepciones, eran admitidas y propugnadas fervorosamente por todos. Los vientos reformistas se centran principalmente en la educación. Había que reformar, en primer lugar, al personal docente en todos sus niveles y formar otro nuevo; en segundo lugar, había que revisar los programas, métodos, organización y planes de enseñanza, adecuándolos a los existentes en las naciones más avanzadas; era preciso que el Estado se hiciese cargo de la remuneración de los maestros, y que les asignase un sueldo digno y decoroso; era inaplazable crear escuelas en número suficiente para escolarizar a más de dos millones y medio de niños sin plaza escolar; había que rebajar la escandalosa cifra de analfabetos, graduar las escuelas, reciclar al profesorado, reformar las escuelas normales, etc.1.

No obstante el aluvión de escritos, conferencias y discursos, el problema pedagógico nacional no fue abordado ni con la urgencia ni con la decisión que exigía. Con una lentitud exasperante se llevó a cabo alguna que otra reforma, surgieron iniciativas aisladas y comenzó a reformarse el profesorado.

Cataluña no era una excepción respecto al resto de España. Basta consultar las estadísticas escolares de la época para convencerse de ello. En 1907, por ejemplo, había en Barcelona capital 190 escuelas públicas municipales para poco más de medio millón de habitantes; una escuela para cada 2.810 habitantes, por término medio; de haberse cumplido la Ley Moyano de 1857 que establecía una escuela por cada 500 habitantes, Barcelona debiera haber contado con otras 878 escuelas. Estas 190 escuelas públicas estaban regentadas por otros tantos maestros y maestras, ayudados por 74 auxiliares sin sueldo y 20 ayas, para una matrícula oficial de 18.250 alumnos. La media de alumnos por profesor -incluidos los auxiliares y ayas- era de 64 alumnos2, si bien es verdad que el frecuente absentismo escolar aliviaba considerablemente esta proporción. El resto de la población escolar barcelonesa -la escolarizada, se entiende- era atendido por la enseñanza no estatal3. Sólo dos o tres locales de las escuelas públicas eran adecuados; el resto estaba ubicado en tiendas, bajos, principales y primeros pisos, en condiciones detestables, sin patios, con escaso material escolar, con malas condiciones higiénicas, sin luz... La pedagogía reinante en estos centros no discrepaba de los locales. Las escuelas privadas no eran mejores que las estatales.

No obstante, comienzan a surgir iniciativas que actúan como fermento y levadura que afecta lentamente a un número creciente de profesores y de centros. Los intentos de renovación pedagógica se extienden a todos los niveles de enseñanza, incluida la propia Universidad. El nuevo espíritu moderno no es exclusivo de la iniciativa privada como se ha venido diciendo (Escuela Horaciana, Mont d'Or, Vallparadís, escuelas de los Distritos II y VI, etc.), sino también de la enseñanza primaria estatal a través de parte de sus mejores maestros, como demostró brillantemente J. Pallach en su Tesis de doctorado Los maestros públicos de Gerona y los orígenes de la renovación peda- gógica en Cataluña (1901-1908)4. Estos maestros públicos son los iniciadores de las Converses, surgidas de modo espontáneo en algunas de las ciudades gerundenses y extendidas rápidamente a toda Cataluña. Años después, estas Converses se convertirán en las Escolas d'Estiu, magnífico medio para inculcar en los maestros el nuevo espíritu educativo.

A Joan Bardina hay que situarle en este contexto reformista. Entre sus muchas aportaciones le cabe la genialidad de haber enfocado el problema pedagógico en su raíz: la formación del profesorado. No bastaba con ensayar tal o cual recurso didáctico, impartir esta o aquella asignatura olvidada en los planes vigentes. Comprendió que el verdadero problema no era ni la autonomía, ni la lengua, ni los edificios escolares, ni la didáctica a emplear en el aprendizaje de cada materia. La verdadera clave del problema estaba en la formación de hombres nuevos, con mentalidad nueva y con una filosofía de la educación nueva, entregados en alma y cuerpo a la forja de las nuevas generaciones. Más que en este o en el otro acierto, a Bardina hay que valorarlo en su esfuerzo colosal de crear de la nada una institución de envergadura como la Escola de Mestres y, sobre todo, en su habilidad en transmitir su entusiasmo a un grupo de jóvenes continuadores de su obra. Como decía Isócrates, a los educadores hay que juzgarlos por sus discípulos buenos y valiosos; A. Martorell, J. Parunella, F. Foguet y M. Fornaguera, entre otros, todavía adolescentes, comenzaron su formación pedagógica al lado de Bardina y desempeñaron una parte activa y renovadora en la pedagogía catalana.

Con la creación de la Escola de Mestres Bardina tendría asegurado un lugar destacado en la moderna pedagogía. Además de este y de otros méritos, le cabe el de haber aglutinado a su alrededor a un buen número de reformadores con la creación de la Revista de Educación, magnífica publicación ya la altura de las mejores revistas profesionales nacionales y extranjeras. En sus páginas escriben M. Ainaud y Fray Jaime La Cot, director y profesor respectivamente del Nou Col·legi Mont d'Or; Federico Godás, director del Liceo Escolar de Lérida; Juan Palau, director del Col·legi Mont d'Or de Terrassa e introductor del método montessoriano; Pablo Vila, director de la Escuela Horaciana; José Pedragosa, director de la Casa de Familia y Patronato de Libertos de Barcelona; Max Bembo, director de la obra de su nombre; Ramón de P. Martorell, director del Colegio Modelo de Internos de San Feliu de Llobregat... Entre los maestros catalanes de las escuelas públicas figura la mayor parte de los iniciadores y animadores de las converses: Bosch y Cusí, Salvador Genís, Lorenzo Jou, Silvestre Santaló, Luis Torres, Felipe Solé y Olivé, Rosa Sensat, Blas Vernet, José Dalmau CarIes, Pilar Bertomeu... A ellos hay que añadir otro numeroso grupo de profesores de Instituto y de centros de enseñanza superior: José Agell, profesor de la Escuela Superior de Artes e Industrias de Villanueva y Geltro; Luis Folch y Torres, de la Escuela Superior de Bellas Artes de Barcelona y vinculado a los movimientos de reeducación infantil y juvenil; Agustín Muroa, catedrático de la Universidad de Barcelona; Alfredo Ramoneda, profesor de la Universidad Industrial de Barcelona; Alejandro Tudela, de la Escuela Normal Superior de Barcelona, sin olvidar a uno de los hombres más importantes y famosos de su tiempo, Eugenio d'Ors, director de la sección de la Revista «Pedagogía viva».

Otros colaboradores importantes fueron José Falp y Víctor Melcior, médicos ambos y publicistas; Buenaventura Conill y José Puig y Cadafalch, arquitectos; Eudaldo Canibell, director de la Biblioteca Rosendo Aros; Enrique Jardí, José Lleonart, Francisco de Barbens, José Viader, Juan Llongueras, Eladio Homs...

No faltan aportaciones de personajes de vanguardia procedentes de otras regiones no catalanas: J. Benejam, maestro de Ciudadela y director entonces de la Revista La Escuela y el Hogar, Cossío, Giner de los Ríos, Manjón, Martí Alpera, E. Vincenti, Altamira..., aunque, en la mayoría de casos, se trata casi siempre de reproducciones de trabajos publicados anteriormente5.

La Revista de Educación comenzó a publicarse en enero de 1911; mensualmente apareció un número de unas 100 páginas, salvo los últimos números que salieron con retraso, debido a una huelga de tipógrafos6. Bardina fue su creador y director hasta diciembre de 1911, fecha en la que dejó la dirección a Eladio Homs, para dedicarse de lleno a la Institución Spencer, escuela fundada por Bardina7. La Revista constaba de las siguientes secciones: artículos de fondo, «pedagogía viva», «documentación», «reproducciones» de artículos de otras revistas y publicaciones, «consultas» de interés pedagógico, «crónicas» nacional y extranjera y, por último, «folletines», en los que se vuelven a publicar obras de Fenelón, Llull, Emerson, etc. En un apéndice final se incluyen hojas-guía de gran utilidad escolar (inventario escolar, medidas antropométricas, rendimiento, listas de asistencia, etc.). Bardina tuvo el acierto de mantener el equilibrio entre la altura de los artículos de pedagogos de reconocido prestigio y las necesidades escolares diarias del maestro de escuela. La siembra de inquietudes, la noticia del nuevo método ensayado con éxito, la crónica pedagógica, el nuevo planteamiento de los temas capitales de la educación, la pluralidad de ideologías reflejada en la diversidad de colaboradores (artículos de Giner al lado de los de Manjón) y la actitud abiertamente liberal, la convirtieron en una de las mejores revistas profesionales de su tiempo; a juicio de Unamuno, «es lo único verdaderamente serio que en su género se ha hecho hasta ahora en España8».

Muchas de las revistas que se recibían en la redacción por el sistema de intercambio, eran examinadas por los exalumnos de la Escola de Mestres y por maestros encargados de extraer las noticias y seleccionar los artículos más importantes. Sin embargo, el peso de la Revista de Educación recaía fundamentalmente en Bardina, en Eladio Homs y en Eugenio d'Ors. Las colaboraciones de estos tres puntales constituyen la parte más original de la Revista. Aparte del trabajo técnico, Bardina publica durante 1911 una serie de siete artículos titulada «Sobre el régimen de libertad de los escolares en la educación primaria», en los que resume admirablemente sus tesis fundamentales puestas en práctica en su Escola. Los títulos de sus restantes artículos son indicadores de sus preocupaciones pedagógicas: «El optimismo de la educación» (junio de 1911), «Necesidad general del ejercicio en nuestro cuerpo» (octubre de 1911), «Al optimismo por la belleza» (febrero de 1913); otros trabajos resumen experiencias por él realizadas: «Juicios de los alumnos sobre el carácter de sus compañeros» (octubre de 1911 y mayo-junio de 1913). No faltan comentarios sobre la política administrativa o la noticia del momento: «Dirección General de Primera Enseñanza» (abril 1912), en el que alaba la gestión de su titular Rafael Altamira, «Regionalización económica de la escuela pública» (julio de 1912), «Editoriales» (diciembre de 1911), «Dos escuelas de bosque en funciones» (octubre de 1911), artículo en el que comenta el proyecto de creación de estas escuelas al aire libre en Barcelona, amén de otros escritos sin firma y de las respuestas al consultorio de la Revista, firmadas en ocasiones con sus iniciales.

Eladio Homs asistió a todo el proceso y evolución de la Revista, desde su gestación hasta su óbito. Anteriormente había colaborado con Bardina en la elaboración de las campañas propagandísticas en pro de la fundación de la Escola. Afirma Bardina que fue él quien convenció al Ayuntamiento para que enviase a Homs a Estados Unidos para perfeccionar sus estudios pedagógicos9; en septiembre de 1910 volvía a España, después de tres años, con muchos proyectos e ilusiones que estuvieron a punto de malograrse de no haberle repescado Bardina para la Revista de Educación. Algunos de sus escritos en esta Revista son una verdadera delicia; su «Lección sobre el caracol común» (julio 1911), «Lección sobre los peces» (enero y febrero de 1912), «Lección sobre la ramita del castaño de Indias», «La educación extraescolar» (noviembre 1911) y «La belleza y la fealdad en el ambiente escolar» (julio 1912), por no citar sino unos cuantos, son una magnífica muestra de verdadera pedagogía activa, cuya frescura y acierto el tiempo no ha marchitado10. No cabe duda de que Homs al lado de Bardina maduró su pensamiento pedagógico y adquirió una rica experiencia.

La colaboración de Eugenio d'Ors en la Revista de Educación fue también importante, si bien el número de sus artículos en ella aparecidos sea inferior en relación con los publicados por Homs y Bardina. Ors gozaba de un gran prestigio hacía años, sobre todo, a partir de la aparición de su Glosari en La Veu de Catalunya en 1906. Sus excepcionales cualidades le habían convertido en el líder indiscutible de la juventud universitaria barcelonesa. En 1911, año de sus colaboraciones principales en la Revista mencionada, fue nombrado secretario del Instituto de Estudios Catalanes en sustitución de José Pijoan; en el mismo año publicó Filosofia de I'Home que Treballa i que Juga, La Ben Plantada y un Almanac deIs Noucentistes. Entre los principales centres de interés de Ors en esta época figura la Filosofía y la Psicología; a ello se debe que sus principales trabajos publicados en la Revista versen predominantemente sobre Psicología: «Locura infantil con contagio», «Medida convencional de la inteligencia para la determinación y clasificación de los atrasados», «Para favorecer la emigración escolar», «Los trabajos del VI Congreso de Psicología11», «Fugas infantiles», «La vindicación de la memoria», «La curiosidad12» y «Una visita a la Colonia Libre de deficientes graves y de jóvenes criminales de Imola».

De los tres principales responsables de la Revista de Educación, Bardina se perdió definitivamente para la pedagogía catalana. Marchó a Paris con un pequeño grupo de discípulos, no con la idea de profundizar en sus estudios como otros jóvenes de su tiempo, sino como un compás de espera; el obje- tivo del grupo era esperar la oportunidad de marchar a «hacer las Américas», ganar dinero y volver de nuevo a Cataluña con recursos suficientes para continuar por cuenta propia la obra pedagógica emprendida13. Esta vuelta no se produjo. Una vez terminada la experiencia de París, Bardina desapa- reció sin dejar rastro y sin dar noticias suyas durante bastantes años ni a familiares ni a dIscípulos más intimos. Ors continuó su carrera meteórica y fue uno de los hombres de confianza de Prat de la Riba; permaneció en la brecha hasta 1921, año en que abandonó Barcelona por diferencias con Puig i Cadafalch, sucesor de Prat de la Riba. También estuvo vinculado a la Mancomunidad Eladio Homs; fue el primer secretario del «Consejo de Investigación Pedagógica de las Mancomunidad», creado el 11 de junio de 1913 y reorganizado tres años después con el nombre de Consell de Pedagogia.

Bardina se perdió para Cataluña pero dejó en ella lo mejor de si mismo y de su obra: sus discípulos y colaboradores en los que supo despertar el entusiasmo necesario para lograr la revolución pedagógica lenta, pero fecunda y sus ideas, planes, proyectos e intuiciones geniales, aprovechadas, en gran parte, por los hombres de la Mancomunidad y de la Generalidad.


Notas:

1Ver J. Costa, «Anhelos de resurgimiento pedagógico» (1899). Obras Completas. Biblioteca Costa, vol. X, pp. 333-360, Madrid, 1916.
2Ver Anuario Estadístico de la Ciudad de Barcelona, año VI, 1907.
3Según el citado Anuario había 505 escuelas de enseñanza privada, de las que subvencionaba el Ayuntamiento a 127.
4Ha sido editada con el título de Els mestres públics i la reforma de l'ensenyament a Catalunya (1901-1908). Ediciones CEAC, Barcelona, 1978.
5De Cossío, por ejemplo, se publica en los números de enero y febrero de 1911, un estupendo trabajo titulado «El maestro, la escuela y el material escolar», aparecido en los Boletines de la Institución Libre de Enseñanza de 1906. Algo semejante ocurre con los artículos de Giner, Manjón y otros.
6Esta huelga fue, además de las dificultades económicas, la que acabó con la Revista. Entre marzo y abril de 1913 salió un solo número, al igual que en mayo y junio del mismo año, por el mismo motivo. Éste fue el último número en aparecer. La colección completa se conserva en el Instituto Municipal de Historia de la Ciudad de Barcelona y en la Biblioteca de Cataluña.
7Esta Institución, pensada para los hijos de la burguesía catalana, tuvo corta vida, un año escaso, de diciembre de 1911 a septiembre de 1912, fecha en que Bardina prepara su viaje a París.
8Otras de las revistas profesionales españolas de entonces, aparte el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, eran La Escuela Española y El Magisterio Aragonés, de Zaragoza; La Enseñanza, La Educación, El reformista pedagógico y La Escuela Moderna, de Madrid; El Ramo, de Huesca; La Imparcialidad, de Burgos; La Escuela, de Castellón; La Asociación, de Cáceres; el Boletín del Magisterio, de Orense; El Distrito Universitario, de León; El Magisterio Navarro, de Pamplona; El Magisterio Conquense; La Escuela Nacional, de Valencia..., revistas que no se preocupan exclusivamente de oposiciones, reivindicaciones, disposiciones oficiales y movimientos de escalafón, sino de la nueva educación, de la enseñanza intuitiva, del juego, de los sistemas pedagógicos de países más avanzados pedagógicamente, de la higiene infantil..., temas que figuran en la agenda de los espíritus más avanzados. Entre las revistas catalanas de la época son importantes El Monitor de Primera Enseñanza y El Clamor del Magisterio, ambas de Barcelona; El Avisador del Magisterio, de Lérida; El Magisterio Tarraconense, de Reus, y El Magisterio Gerundense, de Gerona.
9J. Bardina, Memoria del Curs 1906-07, p. 8.
10Otros artículos interesantes son «Las asociaciones autónomas de niños» (mayo 1911), «La escuela de verano para maestros» (septiembre 1911), «Educación intelectual, moral y física» (junio 1912), «Enseñanza realista» (marzo 1912), «Cómo se encauzan algunos instintos peligrosos» (agosto 1912), «Pedagogía antigua y pedagogía nueva» (septiembre 1912), «La higiene y la pedagogía» (noviembre 1912), «La doctrina de la educación nacionalizadora» (mayo-junio 1913).
11Celebrado en Ginebra en agosto de 1899.
12Con este mismo titulo Ors presentó una ponencia al Congreso de Bolonia de 1911.
13Ésta es la versión que Miguel Fornaguera hace del viaje a París, a donde fue en compañía de su maestro Bardina. Una copia de esta carta mecanografiada se conserva en la Biblioteca Popular de Sant Boi de Llobregat.
 

7. La 'Escola de Mestres'. Joan Bardina, un revolucionario de la pedagogía catalana. Índice. Joan Bardina, un revolucionario de la pedagogía catalana. 9. Bibliografía de Joan Bardina. Joan Bardina, un revolucionari de la pedagogia catalana.

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