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Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

Capítulo 20. Enunciado de la hipótesis. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Índice. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Capítulo 22. Formulación de la hipótesis. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad.

Capítulo 21. Antecedentes y confirmaciones empíricas.

  1. Antecedentes.
  2. Confirmaciones empíricas.

1. Antecedentes.

La hipótesis de un utilitarismo comunitario o de un bien común mercantil no es, de hecho, ninguna novedad.

Estudios cuidadosos podrían demostrar que ya Platón intuyó, de alguna manera, la posibilidad de la repartición de una riqueza comunitaria, presente en el mercado privado.

Karl Marx.El propio Marx, cuando formuló el concepto de plusvalía, estaba sobre la pista. Pero él se limitaba al análisis de los procesos micromercantiles, mientras que el bien común mercantil únicamente podía ser captado en una visión macromercantil.

Pero cuando los economistas actuales hablan de factor residual de mercado, es evidente que están incidiendo de lleno en el tema. Por factor residual se entiende un factor de producción que explica toda aquella parte de producción que no puede ser explicada en base a los factores clásicos de producción. Esta parte es tanto más elevada como más avanzado tecnológica y culturalmente está un país. Se suele, por tanto, identificar el factor residual con el nivel de desarrollo educativo y tecnológico de una comunidad geopolítica dada.

Ahora bien, los intentos de cuantificación rigurosa del factor residual han fracasado siempre, debido a la falta de un instrumento de medida adecuado.

Nuestra modesta pretensión es de ofrecer el instrumento de medida de los fenómenos elementales monetarios de mercado y sociedad, que permitirá formular rigurosamente la hipótesis y poderla confirmar o infirmar experimentalmente.

2. Confirmaciones empíricas.

Además de los precedentes teóricos de la hipótesis del bien común mercantil que acabamos de mencionar, tal hipótesis cuenta con una base empírica de hechos, evidentes a los ojos del observador menos preparado, que constituyen una demostración casi palpable, que le confieren un alto grado de probabilidad, independientemente de la necesaria experimentación pro-científica.

Nos referimos, fundamentalmente, a tres grandes hechos, de alcance y extensión enormes en nuestro siglo y especialmente en los países más progresivamente industrializados:

  1. La existencia real, en los mercados, de excedentes de producción en grandes cantidades, invendibles por falta de poder de compra -tanto por parte de las empresas, como por parte de los consumidores, tanto por parte de los países desarrollados como por parte de los más pobres-.
  2. El crecimiento vertiginoso de la deuda pública, en todos los Estados contemporáneos.

  3. Esta deuda pública no es otra cosa que la apropiación del bien común por parte del Estado: consiste en la invención, por parte de cada Estado y de su Banco Central, de un poder de compra que servirá para hacer frente a las necesidades presupuestarias, pero que está basado en las capacidades productivas reales de la total comunidad geopolítica -porque, si no fuese así, haría mucho tiempo que todas estas comunidades, con elevadísimas deudas públicas de sus Estados, estarían en quiebra total-.
  4. El enriquecimiento fabuloso de los banqueros y de las multinacionales. Tanto los unos como los otros tienen también capacidad, no controlada por nadie, de inventar poder de compra, por múltiples sistemas. Esta invención también aprovecha la sobreabundancia productiva de la comunidad geopolítica -debida a la no retribución de los agentes de producción comunitarios-, pero muchas veces llega a sobrepasarla, conduciendo así toda la comunidad a situaciones de crisis que solo perjudican a los productores pequeños y medianos y a los consumidores y con los cuales los grandes tiburones de las finanzas hacen su agosto.

De estos tres hechos mencionados, el primero constituye una demostración del bien común mercantil a nivel de producción.

Los otros dos son claramente demostraciones a nivel de la hacienda: la retribución legítimamente debida a las fuerzas de producción comunitaria es desviada y apropiada por los presupuesto estatales y por los beneficios de bancos y multinacionales. Pero como que el conocimiento del bien común mercantil no es perfecto, esta desviación, además de ser injusta en la mayoría de los casos, es también imperfecta, por exceso o por déficit y crea desequilibrios conocidos como crisis de inflación y deflación.

Capítulo 20. Enunciado de la hipótesis. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Índice. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Capítulo 22. Formulación de la hipótesis. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad.

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