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Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

IV Parte. Introducción. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Índice. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Capítulo 21. Antecedentes y confirmaciones empíricas. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad.

Capítulo 20. Enunciado de la hipótesis.

  1. Enunciado general.
  2. Precisiones.

1. Enunciado general.

Para situarnos rápidamente en el tema, daremos primero un enunciado muy general, muy intuitivo, muy poco riguroso, de la hipótesis de trabajo que mas adelante intentaremos formalizar.

Decimos que, del utilitarismo cambiario monetario -es decir, del libre mercado monetario-, que es privado, surge, por la rica y libre interconexión en el de las vocaciones, asociaciones, empresas, invenciones..., en un espacio-tiempo cultural dado, un nuevo utilitarismo que es comunitario.

2. Precisiones.

Hay que precisar lo que acabamos de decir. ¿Que entendemos por un nuevo utilitarismo comunitario?

Ya hemos definido, en el primer capítulo (I Parte) de este ensayo, el término «utilitarismo»: es «el sistema de producción y distribución de bienes utilitarios».

Actualmente, el utilitarismo humano, en las sociedades mas avanzadas, toma forma de mercado monetario privado.

En todo utilitarismo podemos distinguir dos subconjuntos complementarios, que llamaremos «producción» y «hacienda» y que definiremos, de manera también intuitiva, como sigue:

Producción es el esfuerzo de unos agentes productivos o fuerzas de producción para la obtención de bienes utilitarios; y es también el resultado de este esfuerzo, es decir, los mismos bienes utilitarios producidos -que en el caso de un utilitarismo mercante de denominan mercaderías producidas-. La producción es pues un proceso, pero también el resultado de este proceso. Para nuestra hipótesis de trabajo, el sentido que daremos al término producción es el segundo, el sentido del resultado.

Hacienda es la acción de los anteriores agentes productivos o fuerzas de producción sobre los bienes utilitarios previamente y realmente producidos. En el caso mas simple, esta acción se limita al consumo, pero en el caso del utilitarismo mercantil, la acción hacendística es sumamente compleja. Como vemos, la hacienda es también un proceso, complementario del proceso de producción. Ahora bien, en un utilitarismo mercantil, la hacienda solo puede realizarse a través de una retribución monetaria de los agentes de producción, llamada «salario». Ningún agente de producción puede actuar sobre un bien utilitario producido si no goza de un poder de compra fruto de la retribución monetaria de su esfuerzo productivo previo. De manera que también el concepto de hacienda tiene dos acepciones: una de proceso, de acción; y otra de condición previa a la realización de esta acción. También en este caso nos interesa únicamente la segunda acepción.

Así, resumiendo, entenderemos por producción, «el conjunto de bienes utilitarios producidos» y por hacienda, «el conjunto de las retribuciones pagadas a los agentes de producción».

Entre producción y hacienda se establece una relación que puede ser de equilibrio o de desequilibrio. Cuando toda actividad privada productiva es realmente retribuida y por tanto toda la producción puede ser convertida en objeto de hacienda activa, entonces el utilitarismo está en equilibrio. Cuando no es así, cuando los agentes de producción están subretribuidos o superretribuidos en relación a la producción realmente existente, entonces el utilitarismo está en una situación de desequilibrio.

Pues bien, cuando hablamos de un nuevo utilitarismo comunitario nos referimos, simplemente, a la existencia, dentro del utilitarismo privado actual, de unas fuerzas de producción comunitarias -es decir que no son las tradicionalmente privadas de trabajo, capital, empresa e invento-.

Según nuestra hipótesis, estas fuerzas de producción intervienen efectivamente en el proceso de la producción, pero no son retribuidas por el mercado actual.

Y no es que se trate de un misterio ni de unas fuerzas fantasma: se trata, sencillamente, de dimensiones comunitarias del proceso productivo: la libertad, la paz, la cultura acumulada..., son consecuciones comunitarias que elevan el rendimiento de los procesos productivos de manera natural y espontánea.

Pero si estas fuerzas, realmente actuantes, no son retribuidas de ninguna manera, tampoco pueden participar en el proceso hacendístico. Entonces nos encontramos en una situación de desequilibrio por subretribución, por hacienda escasa.

La demostración palpable de este desequilibrio está constituida, a nuestro entender, por la existencia de excedentes de producción mercantil, es decir, de una cantidad de producción que no puede ser absorbida, que no puede llegar a ser objeto de hacienda, por falta de poder de compra, es decir, por causa de la insuficiencia de hacienda.

Si estos agentes productivos comunitarios no son retribuidos hacendísticamente, es debido en parte al hecho que no son suficientemente conocidos como tales; pero especialmente se debe a que no pueden ser, de ninguna de las maneras, medidos con exactitud dentro del sistema monetario actual.

La reforma monetaria que hemos propuesto es la única manera de llegar a verificar la existencia o no de estas fuerzas y en el caso de que existan, de medir su aportación real, en función de la cual podrán ser retribuidas.

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