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Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

 
Capítulo 3. Características de un sistema monetario científico. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Índice. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. 
Diseño de Civismo.
Apuntes de investigación interdisciplinar

 

3.8. La anti-sociedad actual de los marginados.

3.8.1. Miseria, pobreza y marginación.
3.8.2. Marginación de la mujer.
3.8.3. Marginación de minorías étnicas.

3.8. El anti-sociedad de los marginados.

Considerar el diseño de una alternativa cívica pide buscar unas reglas de juego limpio, claro, libre y responsable en el conjunto de la sociedad geopolítica. Para favorecer esta claridad y responsabilidad en el juego social distinguimos entre la sociedad utilitaria, la sociedad liberal y la sociedad mixta, por un lado, y la sociedad ética-trascendente, por otro. Pero, he aquí, que en el entretiempo del diseño y de la posible experimentación política de esta alternativa cívica, la realidad nos muestra no sólo una confusión corruptora de la sociedad en general, sino una antisuciedad de los marginados que clama contra todo sentido común y que denuncia la radical insolidaridad social actual.

En este entretiempo, siempre hipotético, hay que emprender con urgencia un conjunto de medidas que permitan a los marginados (por causas históricas o actuales) de vivir, -al menos subsistir-dignamente.

La idea de que ha parecido revolucionaria para superar la simple «caridad» con los pobres es la de «no le des un pez dale una caña». Pero esta feliz idea no siempre ha llevado a los resultados esperados. No sirve de mucho dotar de «técnicas productivas importadas» a quien está desnutrido y enfermo. Primero hace falta que se rehaga. Hoy ya se reclama una nueva idea-fuerza: «primero comer, después autodesarrollarse».

Habiendo excedentes alimentarios, médicos y culturales en los países ricos, hay que llegar, inteligentemente, y urgentemente, a quienes los necesitan para sobrevivir (Ver Saldos en sectores mercantiles productivos "saturados"). Igualmente, a nivel interno de los países ricos, no se puede esperar una revolución para que los niños y los jóvenes coman, debidamente. Somos conscientes de que «aquí hay hambre» y que «aquí hay excedentes». Si los políticos no han sabido resolver este problema hoy tienen medios fáciles para hacerlo.

Por este entretiempo, y como primeras medidas de la posible implantación de la alternativa cívica, hay que tener en cuenta: la marginación y la pobreza de una parte importante de la población, de ciertas minorías étnicas y la de la mujer. El dinero no lo es todo, pero ayuda si permite salir de un agujero, si permite subsistir y participar con más dignidad.

Versión 1987.

3.8.1. Miseria, pobreza y marginación.

El primer objetivo social de la alternativa cívica es poner los medios para que la miseria, la pobreza y la marginación desaparezcan. Los dos instrumentos principales para combatir las causas de estas tristes realidades son los salarios y asignaciones de solidaridad social y la gratuidad de los servicios liberales (médicos, educativos, culturales, informativos, judiciales...).

Todos los individuos, -y todas las familias- por el hecho de ser personas, tienen derecho a una cantidad de dinero mensual que les permita vivir dignamente (en relación a las necesidades medias de cada sociedad y momento histórico). Esta cantidad dependerá, a partir de un mínimo vital asegurado, del valor de los excedentes de producción de consumo que el mercado sea capaz de producir y que, debido a la falta de dinero para consumo disponible, no pueda vender.

Esta capacidad de inventar y de distribuir dinero de forma racional y equitativa es posible solamente en un sistema monetario informativo. Este dinero, comenzado a distribuir entre los sectores de población que hoy no llegan al salario mínimo interprofesional, permitirá aumentar el consumo de productos básicos, muchos de ellos excedentes invendibles que hasta ahora generan crisis y cierres de empresas. La invención de dinero en la exacta cantidad del valor de los excedentes de producción de consumo no sólo permite la desaparición de la pobreza sino que favorece el conjunto del mercado dando salida a los productos.

La desaparición de la mendicidad, la prostitución, la pequeña delincuencia… puede ser dueño este sistema mucho más rápida, eficaz y, incluso, económica, que con los siempre terroríficos, costosos y superficiales sistemas policiales de «seguridad ciudadana». Con la reforma del sistema monetario es imposible realizar ninguna de estas «actividades»: la desaparición del dinero anónimo no permite hacer limosna, ni facturar sexo, ni droga, ni objetos robados. Dar un salario vital de solidaridad social, por ejemplo, 40.000 pesetas al mes a todos los mayores de 16 años que tengan ingresos inferiores a esta cantidad -jubilados, jóvenes en paro, madres solteras, parados sin subsidio, toxicómanos varios- permite, en muchos casos, no verter a los beneficiarios a actos delictivos de supervivencia y sacarlos de la miseria permanente.

Un cálculo simplificado, a título de ejemplo, permite ver que, aun con el mismo sistema monetario actual, tal como se hace en varios países del mundo, la masa de dinero a repartir no es ninguna cifra que no se pueda asumir. Por ejemplo, en las Españas, 40.000 pesetas por 12 meses son 480.000 pesetas al año, por 5 millones de beneficiarios es igual a 2,4 billones de pesetas al año.

Este dinero sólo podría destinarse a consumo de productos básicos legales (con sistema monetario electrónico único) y no sólo no deben producir inflación, sino que pueden dar un empujón a la producción y al comercio. Los presupuestos generales del Estado actualmente son unos 12 billones y el Producto Interior Bruto unos 25 ó 30 billones (en el sistema monetario actual es casi imposible de saberlo exactamente). Estos 2.4 billones son un porcentaje pequeño que, previsiblemente, pueden aportar beneficios. Por que hoy no se reparte ese dinero? Primero, porque el sistema monetario actual no permite saber quién los necesita, ni cuántos se pueden inventar, ni con que se gastan (consumo o inversión, actos legales o ilegales…). Segundo, porque la pobreza, "crisis de los de abajo» es un sistema calculado para mantener las estructuras de poder de los de siempre y hacer crecer el miedo y la insolidaridad entre la población.

El objetivo final de esta medida es dotar de un salario vital de solidaridad social a todos los individuos desde su nacimiento hasta la muerte por el solo hecho de ser personas y sin ninguna otra restricción, y un salario de desempleo forzoso indefinido a todos los que queden sin trabajo en el mercado. A partir de los 16 años los jóvenes cobrarán un sueldo como estudiantes o como aprendices. Y si no encuentran trabajo, cuando terminen el tiempo de preparación, pasarán a cobrar el paro indefinido.

La gratuidad de los servicios sociales y culturales, gracias al Estatuto Liberal es el complemento indispensable para dar herramientas para salir de la pobreza y la marginación, pero, como la preparación cultural es lenta para dar resultados palpables antimiseria, hay que asegurarse la subsistencia diaria en el presente, con los salarios de solidaridad social.

Versión 1987.

3.8.2. Marginación de la mujer.

Si los Derechos Humanos y la Constitución proclaman la igualdad jurídica entre hombre y mujer, la realidad todavía está llena de hechos que demuestran la dominación en la que la mayoría de mujeres se ven sometidas por estructuras antisociales y anticulturales, por el comportamiento de muchos hombres y por la misma interiorización de la dependencia en muchas mujeres. Los cambios, en este tipo de realidades, no pueden ser sólo jurídicos, sino que hay que abrir una real vía de igualdad de oportunidades entre ambos sexos. Esta vía de nuevo se fundamenta, no sólo en la revisión de todas las leyes discriminatorias, sino en la posibilidad económica de las mujeres para ser independientes de los hombres que hasta ahora las han mantenido, a cambio, de su sumisión. El dinero no resuelve los problemas complejos que ahogan muchas mujeres en esta sociedad, pero puede ayudar a que puedan emprender decisiones hasta ahora condicionadas a la imposibilidad de mantenerse independientes.

La propuesta puede consistir, inicialmente, que todas las mujeres mayores de 16 años que no trabajen recibirán un salario vital de solidaridad social superior al de los hombres, mientras la realidad social no demuestre que la milenaria discriminación ha desaparecido. Además de este salario mensual y de la gratuidad de los servicios culturales generales, se ofrecerán a las mujeres, también gratuitamente, todos los servicios -y asignaciones monetarias específicas- que necesitan en relación a su condición femenina (planificación, gestación, parto, primera infancia...).

Otra medida para favorecer la incorporación práctica, y no sólo jurídica, de la mujer en la toma de decisiones sociales, es la de tomar medidas para equilibrar el número de candidatos de ambos sexos en la elaboración de listas electorales en todos los niveles de instituciones cívicas, políticas y culturales con el objetivo de conseguir este equilibrio en los respectivos órganos de mando.
Estas medidas pueden, en el marco del estatuto liberal, por ejemplo, adjudicar más puntos (con valor monetario) por socio o elector a las entidades que consigan un equilibrio entre hombres y mujeres en los órganos de decisión, equilibrio proporcional al número de afiliados de cada sexo.

Versión 1987.

3.8.3. Marginación de minorías étnicas.

El respeto y la protección de las personas no se acaban con la ayuda a los individuos y familias marginadas sino que se debe tener en cuenta los individuos que sufren esta marginación por el hecho de pertenecer a una etnia determinada. El racismo, en sus múltiples y sutiles formas, ha creado estructuras sociales y culturales centenarias que no facilitan la participación de las personas de las etnias marginadas por el hecho de ser diferentes de las etnias mayoritarias.

La ayuda monetaria a los individuos -y familias- de estas etnias históricamente marginadas, puede concretarse en cobrar un salario de solidaridad más abundante que el salario vital para los marginados de las etnias mayoritarias, mientras dure esta marginación.

Con acciones de este tipo se puede intentar romper las causas que obligan a estas etnias a permanecer abocadas a la delincuencia y la mendicidad, para muchos de sus componentes -por ejemplo, las etnias gitanas- y abrir caminos para rehacer su propia cultura con sus propias instituciones también financiadas.

Versión 1987.


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