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Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

La República del 100%. Jordi Griera.

Diari de Vilanova. Logotipo.Diari de Vilanova. Viernes, 17 de marzo del 2017. Des del campanar.

Jordi Griera Roig.La República del 100%.
Jordi Griera.

El próximo 11 de abril se cumplirá cuatro años del manifiesto del Proceso Constituyente, presentado por Teresa Forcades y Arcadi Oliveres en el programa «Singulars» del Canal 33.

Arcadi Oliveres hablando en público.

Casi 50.000 personas lo suscribieron, 750 en el Garraf, lo que muestra el eco de su radicalidad democrática, muy trabajada en las asambleas territoriales y sectoriales. En octubre del mismo año, el Proceso Constituyente proclamó el objetivo de alcanzar «la República Catalana del 99%», para sacar el poder al 1% que lo detiene.

Ahora no se oye hablar; ¿ha pasado a la Historia? Si aceptamos que la pervivencia de las buenas ideas es más importante que las siglas y las personas, las tesis y la metodología del Proceso Constituyente fueron adoptadas por los fundadores de Podemos. En buena medida tanto Podemos como los Comunes son los continuadores, especialmente ahora que adoptan posiciones claras a favor del Derecho a Decidir, tanto en el país como fuera. A subrayar que Albano Dante ha dado el paso desde el PrC hacia la secretaría general de Podemos Cataluña.

Pero de lo que se trata es de conseguir una democracia real, la real capacidad de decisión del pueblo; y creo que enfrentar el 99% con el 1% es un error. Un proceso constituyente debe definir el nuevo marco de convivencia para toda la población, el 100%; no podemos dejar a nadie fuera. Quien se sienta excluido de un proceso político hará todo lo que pueda para dinamitarlo y, si tiene mucho poder, es probable que lo consiga. Yo diría que ya ha sucedido: tras pedir la excedencia al convento para poder ser candidata a la presidencia de la Generalitat, la sorpresa de Teresa Forcades debía ser mayúscula cuando una asamblea se lo hizo volver sin presentarse. ¿Estaba la asamblea infiltrada por agentes enemigos? Lo parece.

¿Entonces qué deben hacer las formaciones de izquierdas con el problema de reciclar el 1%?

Me aventuro a decir que no hay otra salida que aceptar que aquellos que viven muy bien desde el día que nacieron no saben vivir de otro modo; la mayoría han sido educados en el bienestar. Opino, pues, que la mejora de la situación del 99% pasa por garantizar al 1% que podrán seguir disfrutando de la buena vida.

¡Buf! ¡Qué difícil! Supone romper con el concepto marxista de la lucha de clases, vencedores y vencidos. Sí, pero salir de la zona de confort del conflicto clásico sería un ejercicio colectivo de realismo social. Siempre habrá unos que vivirán mejor que los demás; de lo que se trataría es de no fabricar una nueva clase de ricos, como hacen todas las revoluciones, sino de aceptar los mismos de hoy, mientras acepten ellos también que las cosas han cambiado y ahora hay que aplicar una parte de su riqueza, innecesariamente elevada, a mejorar la economía general. Sin esta garantía política y la aceptación de la gente, cada euro de impuestos adicionales les parecerá una derrota en una guerra en la que el enemigo los quiere despojar de todo y llevarlos a la miseria.

Pero no nos engañemos, el pueblo debe tener muy claro y su fuerza se ha de manifestar con gran energía. Los de arriba no tienen ningún motivo para cambiar el estado de las cosas, debe ser la ciudadanía quien fuerce el cambio con acciones en las instituciones, en las votaciones y sobre todo en la calle. La novedad que introduciría es algún tipo de seguridad del Estado, tal como una renta vitalicia garantizada, por los ricos que voluntariamente aporten recursos privados en común o que acepten tipos impositivos más elevados de lo que marca la ley. No todo serán castigos, debemos instituir premios. Tenemos que conseguir un gran pacto social: poder popular real, que incluye los media, a cambio de seguridad del bienestar de los poderosos.

Me parece que no estoy diciendo nada de inasumible. Es lo mismo en todo; ¿como podría un castellanohablante apoyar la Cataluña libre si no estuviera seguro de poder seguir utilizando su lengua? ¿Cómo podrían los hombres apoyar la causa feminista sin tener claro que las mujeres no buscan el poder sobre ellos? Ahora que los procesos contra la corrupción están tristemente de moda, el clima es favorable a cambios profundos, que serán más viables si hay transacciones y se hace justicia sin demonizar toda una clase política.

La unidad, el consenso, tienen un valor superior a cualquier otra consideración, cuando hablamos de la comunidad humana, porque la definición del bien y del mal inevitablemente la hacemos entre todos.


Enlace del artículo original en catalán:

http://www.ddc.cat/post/Jordi-Griera/La-Republica-del-100/250

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