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Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

Capítulo 20. Cambiar la llave para abrir la puerta. El poder del dinero. Índice. El poder del dinero. Epílogo: el cambio del cambio. El poder del dinero.

Resumen: las veinte tesis.

  1. La moneda ha llegado a ser, de buen grado o a la fuerza, en muchas culturas contemporáneas, una pieza clave en las relaciones humanas.
  2. Con ella, en ella o por ella, las relaciones entre individuos, naciones y sociedades aumentan o disminuyen, se equilibran o se desequilibran, llegan a ser justas o se corrompen.
  3. Esta ambivalencia de la moneda se debe al uso que se hace de ella: instrumento de dominio, de poder, de corrupción... o instrumento de intercambio, de responsabilización, de información compartida.
  4. Un uso «responsabilizador-informador» de la moneda no depende, sin embargo, solamente de la buena voluntad y de la moralidad de las personas, sino que depende, también, del tipo de moneda, es decir, de las características del instrumento monetario.
  5. Ha «interesado» presentar la historia de la moneda dominada por la visión aristotélica (tercera mercancía con valor intrínseco) por encima de la visión platónica (signo monetario abstracto con el que hacer una regla de tres).
  6. Las transformaciones monetarias están demostrando que la visión «metalista» aristotélica es incapaz de permitir un equilibrio entre mercancías crecientes y moneda material limitadora. La visión «nominalista» platónica recobra fuerza en la práctica de la creciente abstracción de los sistemas monetarios actuales.
  7. Las características de las diversas variantes de monedas «históricas» (metalistas) son: anonimato (no dice quien realiza la compraventa), uniformidad (no dice nada de la compraventa) y movilidad (sirve para más de un acto de compraventa).
  8. Estas características instrumentales facilitan toda clase de delitos y crímenes con, en o por ella; imposibilitan un sistema métrico e informativo (multicaptador) de todos los datos significativos de cada acto de compraventa; y, por tanto, impiden contrastar experimentalmente las teorías económicas.
  9. Estas características también favorecen la monetización, la mercantilización y la prostitución de muchos aspectos humanos, incluso de los más inmateriales (formación, información, investigación, salud, derecho, política, arte, espíritu...) mientras que, paradójicamente, no ayudan a resolver satisfactoriamente las funciones más básicas de la moneda: facilitar el intercambio de bienes (no males) y servicios (no «deservicios») y permite el equilibrio entre producción y consumo-inversión en sociedades complejas que no pueden usar el trueque.
  10. Pero la moneda puede ser (y posiblemente ha sido durante 7.000, años al alba de las civilizaciones del Asia occidental) un instrumento con unas características radicalmente diferentes: personalización, diversificación y inamovilidad.
  11. Estas características facilitan: la responsabilización de todos los actos libres de intercambio (dejan huella); la puesta a punto de un sistema multicaptador de todas las características de cada acto de compraventa; y, por tanto, la posibilidad de contrastar experimentalmente las teorías económicas.
  12. Las civilizaciones de la arcilla la utilizaron para un sistema contable-monetario personalizado e informativo. Las civilizaciones de los metales los utilizaron para facilitar y agilizar el comercio y el imperialismo guerrero y corruptor. La civilización del papel lo ha utilizado para dominar los mercados y los pueblos. La civilización de la electrónica la utiliza para la especulación monetaria mundial y para asegurar el control de las poblaciones.
  13. Pero, así como la moneda-arcilla-escritural-informativa se volvió lenta, y las monedas oro-papel-desinformativas se han vuelto ágiles, la moneda electrónica permite mejor información que la primera y mucha más agilidad que las segundas.
  14. La moneda es un hecho incrustado en la mayoría de civilizaciones, especialmente en la Occidental y en las culturas dominadas por ella. Una propuesta de cambio de civilización tiene, en relación a la moneda, tres opciones:
    • Primera, la desmonetización total inmediata (con lo que esto representa de supresión de la especialización productiva y de autoabastecimiento casi total, combinado con un trueque de bienes y servicios);
    • Segunda, la racionalización del sistema monetario (sustituir actual moneda anónima y desinformativa por una personalizada e informativa que desmitifique el dinero y reduzca el área de la monetización responsabilizada al intercambio de bienes y servicios mensurables);
    • Tercera, la consideración de que la moneda no es un tema clave y que, por tanto, hay que dejarla como está.
  15. La hipótesis que se considera más viable y positiva es la segunda: esta opción se convierte en una posibilidad y una necesidad inmediata (para salir de la «historia oficial» iniciada con la moneda anónima, la escritura, la corrupción y el imperialismo) con la esperanza de que ayude a caminar hacia la primera opción (desmonetización y desmercantilización) en otro estado histórico de momento no probable a medio plazo.
  16. El tema clave para defender la segunda hipótesis -modificar el sistema monetario- es ver la viabilidad de su aplicación práctica y valorar sus peligros y sus posibilidades.
  17. El uso del dinero electrónico, aquí y ahora, está siendo un medio de dominio y de control sobre el pueblo (no protección de la intimidad, peligro de represión policial, fiscalidad fácticamente arbitraria...). De nuevo se nos presentan tres opciones:
    • Primera, negar radicalmente cualquier uso del dinero electrónico;
    • Segunda, proponer un uso con garantías o,
    • Tercera, obviar el tema.
  18. La hipótesis que se muestra más adecuada es la segunda y, para concretarla, se propone:
    • Primero. La supresión de todo dinero anónimo (único sistema de dinero electrónico para todos, ricos y pobres, gobernantes y gobernados);
    • Segundo. La protección de los datos personales (con único acceso del propio interesado y de una Justicia independiente en caso de documentar una sentencia);
    • Tercero. La socialización de los datos contables para superar la planificación centralista y la «mano invisible» mercantilista; para equilibrar la masa monetaria y evitar la inflación-deflación; para redistribuir el excedente solidariamente y mejorar/superar los sistemas fiscales.
  19. El dinero electrónico debidamente acotado puede llegar a ser un instrumento, al mismo tiempo, de responsabilización documentada y de libertad de acción, de solidaridad social (socialismo) y de libertad personal (democracia), de creación de riqueza y de redistribución de los excedentes; de separación y libre elección personal entre actividades mercantiles (ánimo lucrativo) y actividades comunitarias-liberales (sin ánimo lucrativo), de centralización informativa (visión global) y descentralización de acción (individuos, comunidades, barrios, municipios, comarcas, naciones, empresas, entidades... libremente confederados según el principio de subsidiariedad), de cuantificación de los materiales y energías disipados o degradados y de recaudación de fondos para su protección o sustitución.
  20. En definitiva, mientras que el cambio de valores, de costumbres y de comportamientos acostumbra a ser lento y se vuelve peligroso el ejercerlo desde fuera de las personas por presiones ideológicas o religiosas, el cambio instrumental, hoy técnicamente viable, de una herramienta considerada hipotéticamente clave -según trágicos resultados históricos- puede ayudar a plantear nuevas reglas de juego más limpias, libres, solidarias y responsabilizadoras que las actuales. La hipótesis central es que el Estado de derecho y la equidad económica, formalmente proclamados por casi todo el mundo, son imposibles de conseguir con el sistema monetario vigente. Con un nuevo tipo de moneda podremos experimentar si realmente ésta es una pieza clave que favorece la emergencia de una nueva civilización o si es, en cambio, un elemento sin importancia.
Capítulo 20. Cambiar la llave para abrir la puerta. El poder del dinero. Índice. El poder del dinero. Epílogo: el cambio del cambio. El poder del dinero.

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