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Publicaciones:

Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

 
Capítulo 3. Características de un sistema monetario científico. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Índice. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Capítulo 5. La telemática. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad.
Diseño de Civismo.
Apuntes de investigación interdisciplinar

3.3. Área de las profesiones y servicios liberales.

3.3.1. Ni públicos ni privados: servicios liberales autogestionados.
3.3.2. Deontología.
3.3.3. Supresión de la propiedad intelectual.
3.3.4. Incorporación al Estatuto Liberal.
3.3.5. Educación e instrucción.
3.3.6. Publicidad.
3.3.7. Seguridad social y medicina.
3.3.8. Medios de comunicación.
3.3.9. Investigación científica y técnica.
3.3.10. Artes.
3.3.11. Iglesias y comunidades de fe.

3.3. Área de las profesiones y servicios liberales.

La concreción práctica del Estatuto Liberal permite no sólo evitar la corrupción y la gestión irresponsable en el campo cívico, político y judicial sino favorecer un ejercicio liberal desmercantilizar y desestatalizar, superando la falsa disyuntiva entre servicios públicos y privados.

La autogestión de los servicios liberales por parte de profesionales equitativamente financiados, libres y responsables, puede iniciar un proceso de creación cultural plural de incalculables consecuencias humanizadoras.

Versión 1987.

3.3.1. Ni públicos ni privados: servicios liberales autogestionados.

La organización de los profesionales y de las instituciones culturales (salud, educación, información, investigación, artes, deportes…) corresponderá, al igual que la de la Justicia , a la del estatuto liberal: gratuidad de los servicios y financiación comunitaria para a un ejercicio libre y desmercantilizado a disposición de todos.

El estatuto liberal permite superar el falso conflicto entre público y privado, ya que es un conflicto entre dos intereses privados: el del estatismo (que pretende erigirse en defensor, del bien común, pero que impone sus programas médicos, educativos, informativos, investigadores… para perpetuar su poder) y el del mercantilismo liberal (que quiere sacar provecho del poder del saber sobre las necesidades culturales o asistenciales de las personas). Ninguno de estos dos intereses privados fomenta el libre ejercicio profesional ni la libre elección por parte de los clientes (una condicionada por la burocracia, y el otro por el dinero).

La progresiva aplicación y extensión del estatuto liberal en diferentes servicios culturales puede significar un elemento importantísimo de culturización popular pluralista y una explosión de expresión creativa libre y diversa que abre puertas más allá de los modelos educativos, médicos, artísticos e investigadores establecidos, a menudo estancados, faltos de recursos para un libre ejercicio y dirigidos a mantener culturas de clase para élites o para masas.

Todo ciudadano tendrá, por tanto, derecho a participar en las libres actividades liberales cívicas y en las concretas instituciones liberales profesionales, según pruebas de competencia en el ejercicio correspondiente, y a beneficiarse gratuitamente de sus servicios.

Sólo leyes mínimas, según respectivas constituciones vigentes en los diferentes niveles territoriales, podrán restringir esta libertad, por motivaciones serias pedidas por la disciplina propia a cada una de ellas. También podrán restringirse libertades en las libres asociaciones no utilitarias o en los colegios profesionales según leyes mínimas más generales.

Los conflictos entre las diferentes personas, grupos, unidades, áreas... serán llevados a la Justicia territorial especializada correspondiente.

Los creadores, promotores y directores de nuevas asociaciones o instituciones -o sus respectivas confederaciones- tendrán plena autoridad autogestionaria en su respectiva área en calidad de elementos decisorios finales, con todo el resto de colaboradores dentro de la misma vocación liberal cívica y, por tanto, también serán personalmente responsables ante la Justicia , tanto por causa de denuncia como, normalmente, a finales de su mandato limitado a cuatro años y no reelegible hasta algunos mandatos más (por ejemplo, 8 años después).

Los ciudadanos que lo deseen, con vocación clara y eficazmente demostrada, tendrán libre acceso preferente para ayudar desinteresadamente a los vocacionales de cualquier entidad liberal cívica constituida.

La Justicia deberá velar para evitar todo intento mercantilista, es decir, todo servicio no enteramente gratuito, en cualquier área liberal.

En caso de exigencia tecnológica evidente e insuficiencia de capacidad por parte de las entidades liberales cívicas existentes, la autoridad concernida concretará la legislación y la concesión a favor de una empresa privada libre utilitaria, es necesario que, en este caso, la legislación y concesión sean bien precisas y prevean, a finales del contrato, el retorno de todas las instalaciones a la institución liberal cívica correspondiente.

Esta disciplina liberal cívica está basada en la posibilidad de repartición de salarios y presupuestos de solidaridad social liberal. Los presupuestos ordinarios y extraordinarios de todas las instituciones liberales servirán, exclusivamente, para compras de valores mercantiles de consumo humanista. Es fácil comprender la simplificación y clarificación social que se deriva. La sociedad liberal puede ser transparente y la administración, gerencia y contabilidad de cada entidad se podrá simplificar y optimizar al máximo. Un solo gerente responsable de las compras podrá decidir, con la misma rapidez que hace cualquier gerente de empresa privada, a qué empresa, cuando, como y que tiene que comprar (mercancías) según mandato de la autoridad legítima de su entidad, en función de la capacidad adquisitiva de sus presupuestos ordinario y extraordinario otorgados por la repartidora telemática.

Versión 1987.

3.3.2. Deontología.

Sin programas ni inspecciones estatistas, las profesiones liberales establecerán sus propios códigos de actuación y de comportamiento, sus leyes mínimas que deben orientar el desarrollo responsable de la sus libres y gratuitas actividades.

El conjunto de estas leyes mínimas y normas autogestionadas por los Colegios profesionales, a partir de la experiencia de los propios profesionales, definirá una deontología, una ética profesional.

Cualquier ciudadano podrá denunciar comportamientos irresponsables de los profesionales liberales ante el Colegio profesional y de la Justicia especializada.

Versión 1987.

3.3.3. Supresión de la propiedad intelectual.

Una de las posibilidades del Estatuto Liberal, que financia a los profesionales liberales, incluidos los creadores liberales de todo tipo, es la superación de la mercantilización, cada vez técnicamente más difícil de realizar, basada en la propiedad intelectual.

El progreso actual y futuro de la telemática y de la telecopia lleva a un callejón sin salida la protección de los derechos de autor. La edición de todo tipo de publicaciones está en peligro: la piratería es incontrolable. Una buena salida, basada en la financiación comunitaria de los profesionales liberales creadores, es la de pasar sus obras a dominio público. La persona interesada en una publicación (o parte de ella) deberá obtenerla en casa instantáneamente apenas apretar un botón.

Este sistema, además, tiene una ventaja ecológica muy importante: la impresión a la demanda ahorra enormes cantidades de papel y de energía. La ecología se puede mejorar enormemente con la telemática.

Versión 1987.

3.3.4. Incorporación al Estatuto Liberal.

En la transición de la mercantilización y estatización actual de las profesiones y servicios liberales, hacia una plena incorporación de éstos al Estatuto Liberal, deberá que tener en cuenta varios factores:

  1. Cada Colegio profesional deberá empezar a organizarse según las leyes mínimas que regulan el funcionamiento de instituciones liberales: elecciones, financiación, acceso... posibilitando una apertura democrática de los que hoy son corporativismos cerrados.
  2. Cada Colegio profesional democratizado pedirá, por propia decisión, de acoger a sus profesionales en el Estatuto Liberal, cuando lo crea oportuno.
  3. Los profesionales que hoy día están en paro o que trabajan en instituciones públicas podrán solicitar de acogerse directamente al Estatuto Liberal, incluso antes de que lo decida el propio Colegio.
  4. El Estado y las Autoridades Autónomas buscarán que los Colegios profesionales, vayan paulatinamente incorporándose al Estatuto Liberal, a medida que la masa financiera comunitaria permita ofrecer unos sueldos equivalentes o superiores al promedio de los que actualmente cobran los profesionales de estos Colegios.
  5. Para profesionales públicamente reconocidos que hoy viven del mercado y que obtienen cuantiosos beneficios, los Colegios decidirán en cada caso, el tipo de remuneración que les permita continuar su prestigioso servicio, a partir de este momento, no lucrativo.
  6. Después de unos pocos años de transición, en la que se puede admitir profesionales de una misma especialidad acogidos al Estatuto Liberal y otros que continúan en el mercado, la mercantilización deberá terminar para todos los que quieran continuar ejerciendo colegiadamente. Pueden pasar a empresas mercantiles, como asesores, pero no como colegiados y, evidentemente, dejando los beneficios del Estatuto Liberal.

Versión 1987.

3.3.5. Educación e instrucción.

La educación y la instrucción -como la publicidad- deben ser libertarias, humanistas y personalizadoras en la búsqueda de la singularidad de cada persona humana (individual, colectiva o étnica), de lo contrario, se convierten en masificadoras y despersonalizadoras. Hoy, sin embargo, están mediatizadas por demasiados intereses privados (estatistas o monetarios) y los profesionales no tienen libertad de actuación ni de cátedra para innovar y experimentar suficientemente.

Etimológicamente, educar significa, «conducir hacia fuera». El significado clásico es de ayudar a la persona educanda a conducir fuera de ella ( existencialmente ) todas sus potencialidades profundas originarias, heredadas y adquiridas, espontáneas, naturalmente insistenciales, de ser y de vivir plenamente. El educando es el sujeto más activo y autopersonalitzante en cualquier proceso de educación real y fecunda.

Etimológicamente instrucción (in, str) significa «acumulación por capas (str) o estratos dentro, en el interior (in)». El significado clásico es de depositar en el alumno, en el estudiante, en el pueblo, por capas progresivamente acumuladas, y digeribles por ellos, todos los saberes humanistas de los cuales cada persona irá adquiriendo conciencia y sabiduría concreta y lucidez y filosofía abstracta, lógica, y ésto, en función del desarrollo evolutivo de las inteligencias variadísimas naturales concretas y artificiales abstractivas. La instrucción es pues una vocación selectiva en la progresiva educación propia.

Hoy en día un instructor y educador digno de este nombre sabe que los pensamientos científicos en su parcela lógica no educan: sólo instruyen de una manera cada vez más inerte, impersonal e instrumental, a medida que aumenta el grado de abstracción en las escuelas secundarias y superiores.

Quien sólo está instruyendo en general y que, está, además, instruyendo sin lógica, es en realidad, un sujeto pasivo sometido a la inercia despersonalizadora del pensamiento científico, filosófico y tecnológico.

En la práctica diaria hay que distinguir unas educaciones e instrucciones directas y unas indirectas.

Las directas se realizan en la prematernitat, maternidad y guardería (puericultura, medicina e higiene infantiles), en la escuela primaria, secundaria, técnica, de aprendizaje profesional, de artes y oficios y tecnológica superior. En este nivel, hay que darse cuenta de que las materias concretas son tan o más importantes que las de saber abstracto que, hasta ahora, han dominado indebidamente. La razón de este predominio es que la educación e instrucción en y con materias concretas es más difícil y cara. Pero hay que comprender que es, al mismo tiempo, mucho más personalizadora y mucho menos uniformadora y masificadora.

La formación directa también alcanza las facultades, las universidades de múltiples facultades y todo centro de estudios, de perfeccionamiento, de reciclaje, de consulta, de investigación, erudición, profundización, reflexión, meditación, investigación teórica general o especial, investigación aplicada, colaboración con gremios, colegios liberales ...

La educación e instrucción indirectas se hacen a través de espectáculos y deportes, ocio, vacaciones y diversiones para todas las edades, asociaciones libres de ciudadanos por afinidades y vocaciones no utilitarias, cualquiera que sea su objeto. También se hace a través de la prensa y edición bajo todas sus formas orales, escriturales, gráficas, audiovisuales... desde las más tradicionales hasta las más innovadoras, hoy en día comprendidas bajo el vocablo anglosajón "mass-media».

Este vocablo, vulgarmente traducido como «medios de masas» hay que traducirlo por "medios masivos" de comunicación. Son todos los medios que permiten una receptibilidad masiva por razón de su inercia y automatización tecnológica progresiva. La inercia («sin el arte supremo de la vida») y la automatización («matemáticas que se deducen ellas mismas») son la base de los «mass-media». La vida no se encuentra, pues, en ellos, pero sí se encuentra en el libre editor, productor, periodista, escritor, artista, creador, pedagogo... promotores de obras y mensajes de todo tipo a través del «mass-media».

Así, cualquier iniciativa, ya existente o a emprender, individual o colectiva, de profesionales de la educación o la instrucción, debe disponer de una cobertura financiera y social que permita la libre actuación de un servicio plural, de calidad, gratuito y de libre elección por parte del cliente. Todas las iniciativas, pues, recibirán una financiación por puntos de igual valor a cualquier otro de características similares (número de profesionales, de alumnos...) para equipamientos y para gastos de funcionamiento, además del salario de solidaridad social liberal de los profesionales. De esta manera cada centro educativo dispone proporcionalmente de los mismos medios que cualquier otro, pero puede aplicar los métodos pedagógicos y la organización que desee. Los padres de los alumnos y los estudiantes y aprendices pueden elegir libremente el tipo de centro que les interese, siempre gratuitamente, incluidos los materiales y las actividades.

Versión 1987.

3.3.6. Publicidad.

Etimológicamente publicidad viene a significar «acción y efecto de educar e instruir al pueblo». No tiene nada que ver con el publicismo actual: «acción sistemática de manipular y masificar el pueblo».

La publicidad, en la sociedad utilitaria , sólo podrá ser por Gremios, autogestionados por la totalidad de los productores inscritos en cada uno de ellos (empresarios, colaboradores, capitalistas, inversores). La publicidad, en la sociedad liberal, será responsabilidad exclusiva de los colegios profesionales autogestionados por el conjunto de todos los profesionales inscritos.

Tanto en la publicidad gremial, como en la Colegial , bajo una legalidad mínima general y bajo sanción de la Justicia , tienen los respectivos Gremios y Colegios una completa libertad responsable, sin limitaciones de espacio ni de tiempo en el área federada. No puede haber censura previa, solo responsabilidad omnidocumentada ante la Justicia por denuncia.

Versión 1987.

3.3.7. Seguridad social y medicina.

La actual Seguridad Social estatizada basada en cuotas de mutualidad y capitalización no responde a las exigencias de una alternativa cívica solidaria que proteja todas las personas por el hecho de serlo y que respete la libre elección sanitaria y asistencial de los interesados. Las cuotas de la Seguridad Social son un impuesto que grava la producción empresarial y asalariada, dificultando así la creación de empresas y de puestos de trabajo. La estatización y burocratización no favorecen un servicio adecuado, cercano al ciudadano y plural por parte de los profesionales que la ejercen. Las características del cambio profundo de la seguridad social serían:

  • la seguridad social pasa a ser comunitaria y no del Estado. Se financia como cualquier otro servicio liberal (con la masa monetaria a inventar en función de los excedentes de producción).
  • la asistencia sanitaria a cualquier ciudadano que lo necesite es asumida por profesionales individuales o colectivos que lo ejercen gratuitamente, gracias a la financiación del estatuto liberal.
  • la pluralidad de escuelas y tradiciones médicas (alópatas, sanadores, homeópatas, naturópatas, acupuntores...) podrá desarrollarse libremente tanto dentro los colegios profesionales como en el ejercicio cotidiano para la libre opción de los clientes.
  • las plazas de profesionales no estarán sometidas a números clausus ni a oposiciones (se ocuparán según el mismo sistema que ya hemos referido en relación a la función judicial - estudios, pasantía, plaza).
  • las pensiones para todos y los salarios de paro forzoso pasan a depender igualmente de la financiación de solidaridad social.
  • cualquier persona tiene, sin embargo, libertad de reasegurarse en mutualidades y compañías privadas para todas las eventualidades que desee, salvo la asistencia sanitaria que es siempre gratuita para todos.

la transmisión y conservación de la vida, de la educación y de la instrucción constituyen el acto conjunto que más tiende a la acumulación de riquezas espirituales de la persona humana.

Si bien el juego de la pareja es el origen y salvaguardia de la vida en el niño, en el adolescente y en el joven, hasta la edad adulta, el progreso real se hace posible con la ayuda de una medicina total, corporal (somática) y anímica (psíquica), hacia la eclosión y el desarrollo del espíritu (pneumática o nouménica) espontánea, expansiva, singular, consciente, libre y responsable de cada persona viviente.

La medicina preventiva tiene como finalidad primera la sucesión de las generaciones humanas. Esta sucesión puede, siempre y en todo tiempo, ser perfectible en todos los sentidos de la persona. Sólo el médico generalista es posible un conocimiento profundo de cada persona individual en las sucesivas generaciones dentro de una línea materna, en comunión, más o menos armoniosa, con la línea paterna.

Para una medicina preventiva eficaz es preciso, pues, las siguientes condiciones:

  1. Una gran libertad de espíritu del médico generalista. Ésta sólo puede ser dada por una situación social independiente, conforme a su vocación, dignidad y capacidad de aprender, no sólo las cosas de su oficio, sino la realidad viva de las personas todas ellas tan singulares y de capacidades tan diferentes.
  2. Un número muy limitado de familias a proteger en todos los aspectos de la vida individual, de la solidaridad familiar y de la convivencia social.
  3. Elección libre del médico familiar generalista por cada familia o por cada persona mayor de 16 años. Ni que decir tiene que el médico elegido puede rechazar esta elección.
  4. La libre disponibilidad inmediata, por parte del generalista, los diagnósticos, consejos, pronósticos y tratamientos que le puedan aportar todos aquellos colegas especialistas o generalistas, la colaboración de los que le sea imprescindible, necesaria o simplemente útil.
  5. También la libre disponibilidad inmediata de tantos centros hospitalarios y de tantos auxiliares de medicina preventiva (enfermeros, asistentes sociales, asistentes a domicilio, puericultores...) como haya menester en cada caso.

El responsable primero de la salud de cada persona individual -salvo, evidentemente, de uno mismo- es el médico generalista de la familia. Todo el conjunto de la medicina curativa debe estar, pues, a su inmediata disposición y que trabaje, en todos los aspectos, en plena colaboración con él. Siempre que sea posible, la medicina curativa se hará en el domicilio familiar del enfermo.

Cuando, por cualquier causa, esta cura domiciliaria no sea posible, se recurrirá a la hospitalización que se llevará a cabo con la plena colaboración del médico de familia, y que será la más humana posible, respetando la dignidad del enfermo y la eventual atención solidaria de parientes o amigos. Los hospitales, en consecuencia, serán pequeños con suficientes habitaciones individuales y contando con el equipo de personas y medios necesarios. Será necesario que sean suficientemente numerosos, esparcidos por todos los territorios, de modo que el enfermo no se sienta demasiado lejos de su casa y, tan especializados como sea posible en función de la riqueza comunitaria, para disponer así de los mejores equipamientos y ambiente adecuados a cada especialidad. Hay que entender que un hospital curativo especializado no es una casa de convalecencia ni de geriatría, sino que son otras instituciones las adecuadas para estos casos.

La Educación sanitaria de la población es misión primordial del médico generalista, sin embargo, prácticamente, tienen que colaborar las escuelas, los deportes, las instituciones de salubridad pública y privada, de higiene, de veterinaria, de medicina curativa y hospitalaria, de asistencia y ayuda social, de farmacia, de ecología...

Es indispensable organizar una asistencia social eficaz frente a una plena colaboración con cada médico generalista, para madres de familia, enfermos y viejos, siempre que sea posible en el propio domicilio, mientras la riqueza comunitaria no permita reducir a nivel óptimo el número de familias asignado a cada médico generalista en cada núcleo poblacional. Esta asistencia social debe ser práctica y eficiente, aportando ayuda a las personas más necesitadas a juicio del médico generalista, en colaboración con todos sus colegas en cada núcleo poblacional, para evitar al máximo las situaciones de privilegio en detrimento de los más marginados. No obstante, en función de la riqueza comunitaria, la asistencia social irá progresando a partir de estos mínimos.

A propósito de la medicina escolar , hay que entender bien el significado de la palabra escuela en su sentido general: se trata de educar e instruir todas las personas necesitadas de ayuda social, en todas las sus potencialidades dentro de las posibilidades de cada núcleo escolar. La medicina escolar se ocupará preferentemente de la salud total de cada persona individual y de cada núcleo de población dentro de cada establecimiento escolar. Hay que incluir aquí las prematernitadades donde serán debidamente atendidas, vigiladas, curadas, educadas, instruidas ... todas las posibles futuras madres con la simple presentación de la solicitud de su médico generalista. Habrá también que incluir las maternidades y las guarderías a cargo de médicos, enfermeros y puericultores. La lista de otros establecimientos comprende desde las escuelas infantiles hasta los más altos centros de estudio. Cada uno de estos establecimientos deberá contar con el cuadro médico suficiente (médicos, asistentes, enfermeros ...) para poder seguir estadísticamente su población variable de año en año, de mes a mes ... Estos cuadros médicos tienen una función muy especializada, al servicio de su población específica conjunta y, sobre todo, al servicio del médico generalista de cada persona inscrita en cada establecimiento.

La medicina de empresa, en el mercado libertario, no depende de las empresas, ya que la misión social de estas es la máxima y óptima producción de valores preciomercantiles. De cara a esta misión, hay que organizar, en cada empresa, la medicina en favor de todos los productores para que puedan atender al máximo y con eficiencia óptima su colaboración. El cuadro médico de cada empresa debe trabajar en armonía con el médico generalista de cada colaborador. Los médicos de empresa velarán que se establezca en cada Gremio las bases mínimas de protección efectiva de la salud de todos los componentes del Gremio. En este aspecto se coordinarán en su acción con los cuadros médicos sindicales.

La medicina sindical estará al servicio de cada sindicato, en proporción al número de sus afiliados, que podrá disponer de un cuadro médico suficiente para atender la salud individual y colectiva de sus miembros, en función de sus aspiraciones y directivas.

Similar, referente a la medicina colegial: cada Colegio profesional, en proporción a sus inscritos de oficio, podrá disponer también de un cuadro médico suficiente para atender la salud individual y colectiva de sus miembros, en función de su vocación, profesión, especialidad, aspiración y directiva propia.

Las libres asociaciones de ciudadanos, en función de sus afinidades, inclinaciones y aficiones, podrán igualmente disponer de un cuadro médico suficiente para sus miembros.

Versión 1987.

3.3.8. Medios de comunicación.

El tratamiento y difusión de la información es hoy uno de los elementos claves de una sociedad libertaria o de una sociedad dominada. El libre uso gratuito de los numerosos medios y sistemas de comunicación (telemática, agencia, edición, prensa, radio, televisión, publicidad...) es una condición fundamental para una democratización de la sociedad y una participación lúcida de los ciudadanos.

La mercantilización y la estatización de la información se convierten en dos formas de poder que atentan gravísimamente contra la libertad de expresión y el pensamiento libre: la manipulación informativa a favor de intereses de los poderes oficiales o a favor del sensacionalismo mercantilista cuestiona la tradicional estructura democrática porque pervierte sutilmente la información, base de una correcta toma de decisiones.

La crisis de la prensa escrita, la falta de libertad para la instalación de radios y televisiones, la dependencia de la publicidad, el carísimo acceso a las bases de datos informáticas, son obstáculos a superar para fomentar una participación democrática y pluralista bien fundamentada y no manipulada.

La socialización de la información mercantil-económica, es decir, la información puesta al alcance comprensible y cotidiano del conjunto de la población (teniendo en cuenta los diferentes niveles culturales), puede permitir una actuación libre, pero fundamentada, en el campo de la producción, del consumo y la financiación de solidaridad social. Esta claridad de los números evita suspicacias y permite asumir solidariamente las realidades económicas (favorables o difíciles) por el conjunto de la población.

La información de noticias es una función, sobre todo, de las agencias informativas que describen, bajo su responsabilidad legal, los diversos hechos que configuran la actualidad. La publicación de la recopilación de noticias de las diferentes agencias en un solo diario gratuito para todo el mundo puede permitir al público evaluar los hechos confrontando la exactitud de las diferentes informaciones.

La evaluación de las noticias de las agencias o la expresión de diferentes opiniones sobre cualquier hecho es función de medios de información especializados en artículos de opinión, realizados por profesionales o por el público interesado en colaborar en ella, bajo la responsabilidad ante la Justicia del director de cada órgano informativo y de cada autor. La cantidad de medios de información de este tipo sólo estará limitada por la capacidad de financiación comunitaria disponible.

Los diferentes órganos y los diferentes medios informativos (prensa, radio, televisión, telemática…) pueden organizarse en el estatuto liberal, como los profesionales y las entidades educativas.

Cada profesional, una vez acabados los estudios especializados, debe demostrar en la práctica su capacidad, como pasante de un profesional libremente elegido por él. Entonces puede constituir (solo o con un colectivo) un órgano informativo con el medio en que se ha especializado y en la zona que prefiera. Es evidente que, para la constitución de cualquier iniciativa informativa, -como por la de cualquier profesional liberal-, se deberán tener en cuenta los diferentes factores que condicionan su viabilidad (posibilidades de los presupuestos para equipamiento en cada sector liberal, necesidades de zonas de población con pocos servicios...). Estos y otros factores establecerán un orden de prioridades para iniciar nuevas iniciativas. El sistema de financiación pero, inicialmente, será igual para todas las iniciativas y, posteriormente, también dependerá del público, gratuitamente suscrito, o habitual aficionado que siga los programas. Los sistemas para determinar el nivel de aceptación o de audiencia de cualquier medio de información son hoy relativamente fáciles de establecer.

La puesta en marcha de cualquier medio de comunicación (TV, radio, periódico...) será iniciativa de un colectivo profesional, sectorial o territorial. Presentada esta iniciativa a la comisión encargada correspondiente ésta les indicará los especialistas que pueden hacer un estudio correcto del proyecto. Estos especialistas acogidos al Estatuto Liberal harán un estudio gratuito según los datos que se les dé y el número de abonados posibles. Si la comisión encargada de aprobar proyectos comunitarios lo cree correcto, se llevará a cabo en igualdad de condiciones financieras como todos los demás de semejante envergadura.

Para evitar escándalos, calumnias y perjuicios contra las personas, cualquier referencia (información escrita, gráfica, visual...) a la vida privada de cualquier ciudadano sólo podrá ser publicada con la aceptación expresa del interesado. El editor es responsable ante la Justicia.

La publicidad debe replantearse radicalmente. No siendo necesaria para el mantenimiento de ningún órgano ni medio de información financiado comunitariamente. no tendrá ninguna razón de ser en su forma actual, promotora de consumismo, intrínsecamente parcial a favor de cada empresa anunciante y sutilmente provocadora y evocadora de los más delicados mecanismos psicológicos de las personas (la mujer, el sexo, el poder, la evasión...). La publicidad debe convertirse en una información al máximo de objetiva, elaborada por profesionales liberales y encargada por el conjunto de todos los productores o vendedores de una determinada mercancía, explicitando, de manera comprensible y sugerente las cualidades y los precios de los productos.
Las sofisticadas técnicas publicitarias encarecen los precios de coste, favorecen la creación de monopolios, no informan razonablemente al consumidor, y lo someten a presión psicológica intolerable. Cuando estas técnicas son utilizadas en el campo de la política, de las elecciones o de las campañas de Estado se convierten perversamente antidemocráticas.

La red telemática es esencial para desarrollar las reglas de juego básicas de una alternativa cívica, ya que de su buen funcionamiento depende la claridad informativa mercantil y, por tanto, las posibilidades de mejorar la producción y el consumo, así como de hacer funcionar la repartidora de solidaridad social financiera y crediticia. Las inversiones en red telemática serán prioritarias.
Los técnicos deben ser, inicialmente, muy bien retribuidos para que salgan del mercado: hay una eficaz y rápida actuación para interconectar el «parque informático» existente y para mejorarlo.
En pocos años, la red telemática, y los técnicos correspondientes, deben pasar a aprender de la Justicia y, por tanto, estarán acogidos al Estatuto Liberal. Una vez conseguida una red eficiente Judicial, el Estado deberá montar una nueva, para mejorar la fiabilidad del sistema, y con los técnicos también de Estatuto Liberal, muy bien retribuidos.

Versión 1987.

3.3.9. Investigación científica y técnica.

Es bien sabido que más de la mitad de los científicos de todo el mundo se dedican a la investigación para fines militares. Parece claro que mientras científicos y técnicos sean pagados por el Estado o por empresas multinacionales, fácilmente sus hallazgos serán utilizadas o para favorecer sistemas de poder (militaristas, armamentistas, policiales, represores, manipuladores de la información...) o para favorecer intereses mercantilistas basados en un consumismo estéril, creador de necesidades ficticias y destructor de los recursos naturales.

La falta de financiación comunitaria y la consecuente falta de libertad práctica esta impidiendo el estudio de soluciones a los problemas más graves de la humanidad contemporánea (hambre, miseria, enfermedades, contaminación, energía, agotamiento de recursos no renovables aglomeraciones urbanas ...

El estatuto liberal abre la posibilidad de una investigación no sólo financiada independientemente del Estado y de las empresas, sino también organizada por universidades y centros de investigación autónomos, responsables ante la Justicia de su ética profesional y del cumplimiento de las leyes mínimas de popularización y uso de tecnologías peligrosas para la salud e integridad humana y por el medio ambiente.

Versión 1987.

3.3.10. Artes.

El campo de las artes (literarias, plásticas, escénicas, musicales, cinematográficas, arquitectónicas...) es, dentro de las profesiones e instituciones liberales, de los más difíciles de someter a procedimientos determinados. Ello no obsta, sin embargo, porque también el arte tenga que aceptar la no mercantilización de sus producciones, como el resto de profesiones liberales.

Por el componente simbólico y emotivo que el mundo de las artes genera -como en el caso de los deportes- ha sido muy fácil la mercantilización, casi siempre escandalosa, los mitos y héroes promovidos por los medios de masa según intereses comerciales de las casas productoras, los managers o de los poderes oficiales de turno.

Siendo las actividades artísticas, como todas las actividades liberales, inicialmente sin ánimo de lucro, se han convertido, paradójicamente, de las más cotizadas, con recompensas monetarias que no siempre corresponden a la calidad artística, sino también a muchos otros factores. Los valores dominantes de éxito artístico -o deportivo- se han convertido en un opio del pueblo que aspira a convertirse en una «estrella». El cambio de valores que supondría el que, por ejemplo, el trabajo bien hecho de un maestro, fuera tan a -y del deporte- a las reglas de juego del resto de profesiones liberales puede ser un paso importante para la desalineación colectiva actualmente tan potenciada en los espectáculos de masa de grandes personajes.

Versión 1987.
 
3.3.11. Iglesias y comunidades de fe.

La libertad de expresión y el respeto a las creencias de cada uno significa una total libertad de adherirse a cualquier iglesia o comunidad de fe y de expresar ésta sin otra condicionante que el respecto a otras confesiones y a los ciudadanos no adscritos a ninguna de ellas.

Esta libertad ética y respecto debe conciliar, pero, con la total claridad de las instituciones, de evidente carácter liberal, que rigen las diversas confesiones. Es decir, que en tanto que instituciones liberales deben aceptar las reglas de juego del estatuto liberal: total gratuidad de los servicios, financiación comunitaria de sus animadores (presidentes de asamblea, miembros de comunidades y fraternidades de base...) y de las instalaciones (locales) necesarios para los encuentros de los fieles.

Las funciones festivas, reconciliadoras y ética-comunitarias, específicas de las comunidades de fe deben ser liberadas de la tentación de sus instituciones para constituirse en poderes fácticos que actúan como partidos políticos o que quieren influir, con medidas de fuerza, en las decisiones legislativas o ejecutivas: hay que evitar sobre todo que quieran mantener privilegios o que se vendan para justificar moralmente determinados intereses. Liberar las instituciones eclesiales de la limosna (o la mercantilización de los servicios liberales) es permitir a las comunidades de fe la actuación libre sin tener que bendecir o condenar a nadie forzadas por el dinero.

Políticamente hay que respetar la libertad nouménica que inspira las iglesias , pero, en cambio, hay que limitar drásticamente sus instrumentos históricos de poder institucional manifiestamente fenoménico .

Las instituciones eclesiásticas no pueden hacer valer el respeto a la concreta libertad nouménica de cada persona para someterla a concretas dominaciones fenoménicas basadas en fanatismos, sacrilegios, inquisiciones, ideologismos, afectivologismos, libertinajes, privilegios ... todos ellos instrumentos de poder contra las personas, hipócritas, crueles y clasistas.

Ante este hecho no se puede cambiar la mentalidad, los usos y costumbres de nuestros contemporáneos -heredados de muchos siglos de clericalismos y anticlericalismo- mediante leyes estúpidamente prohibitivas. Por el contrario, se trata de abrir el camino para un mayor y mejor comprensión concreta de la libertad radical de la persona humana.

Así, ante la realidad actual de las Iglesias se trata de:

  1. Respetar políticamente la independencia de la vocación ética-trascendente de las iglesias y, en consecuencia, su capacidad de convocatoria, (cronológicamente, acumulativamente, y ancestralmente anterior y superior a la de la propia política).
  2. Impedir políticamente, en la práctica de cada día, que esta vocación ética-trascendente y esa capacidad de convocatoria social-sagrada de las iglesias pueda prostituirse en poder (fenoménico). Hay que hacer abortar de raíz todo intento de poder de los altos clérigos. El salario social financiero que corresponde al responsable de cada comunidad -como institución libre acogida al Estatuto Liberal- será otorgado al designado por la correspondiente asamblea de los inscritos de base, tanto a nivel local como a niveles más extensos.

    Así, los liberados o presbíteros de las Iglesias (a efectos administrativos) podrán llegar a ser 1 por 500 (o fracción) de los inscritos. Todos los liberados, al igual que cualquier otra vocación liberal, sólo podrán cobrar un solo salario social, pero en el caso de las Iglesias, igual para todos, independientemente del cargo más o menos importante que tengan. Este salario social será, dentro de la escala de profesionales liberales, el correspondiente al de auxiliar liberal (el más bajo). Las vocaciones de servicio a la comunidad eclesial siempre han sido autoproclamadas las más desinteresadas al servicio del prójimo.
  3. Los presupuestos institucionales ordinarios disfrutarán del mismo número de puntos por inscrito de base que cualquier asociación libre no lucrativa. Los presupuestos institucionales extraordinarios deberán ser legislativamente presentados, estudiados, discutidos y aprobados por la vía parlamentaria normal al nivel territorial implicado.
  4. Las Iglesias tendrán derecho a ocupación de terrenos según leyes generales y locales de urbanismo, en igualdad de condiciones que cualquier otra entidad ciudadana. Las dejas, legados, donativos se regirán por idénticas condiciones a las que están sometidos los demás nos cívicos (sanción de la Justicia y administración por la Caja de Consignaciones, en el nivel territorial correspondiente). La entidad disfrutará de la disponibilidad de los intereses, dividendos… pero cuando pida la disponibilidad total o parcial de los capitales alegados, sólo se hará, según ley, en función de los motivos alegados y con decisión final de la Justicia correspondiente.

Versión 1987.

Capítulo 3. Características de un sistema monetario científico. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Índice. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Capítulo 5. La telemática. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad.

 

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