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En aquest lloc «web» trobareu propostes per fer front a problemes econòmics que esdevenen en tots els estats del món: manca d'informació sobre el mercat, suborns, corrupció, misèria, carències pressupostàries, abús de poder, etc.
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Publicaciones:

Pequeña historia de la moneda.
Agustí Chalaux de Subirà, Brauli Tamarit Tamarit.

El capitalismo comunitario.
Agustí Chalaux de Subirà.

Un instrumento para construir la paz.
Agustí Chalaux de Subirà.

Leyendas semíticas sobre la banca.
Agustí Chalaux de Subirà.

Ensayo sobre Moneda, Mercado y Sociedad.
Magdalena Grau Figueras,
Agustí Chalaux de Subirà.

El poder del dinero.
Martí Olivella.

Introducción al Sistema General.
Magdalena Grau,
Agustí Chalaux.

 

 

Capítulo 3. Características de un sistema monetario científico. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Índice. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Capítulo 5. La telemática. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad.

Diseño de Civismo.
Apuntes de investigación interdisciplinar
 

2.3. Mercado libertario y responsable.

2.3.1. Mercado libertario y mercado histórico.
2.3.2. Objetivos y medidas económicas.
2.3.3. Propuestas para un mercado libertario.
2.3.4. Bien privado y bien común.
2.3.5. Libertad de iniciativa, propiedad privada y competencia en el mercado.
2.3.6. Visión histórica de la libre propiedad e iniciativa comunitaria y privada.
2.3.7. Libre competencia mercantil.
2.3.8. Crítica de la teoría clásica de la competencia mercantil.
2.3.9. Responsabilización personal monetaria mercantil.
2.3.10. Regalos y herencias.
2.3.11. Establecimientos contables: Bancos y Cajas.
2.3.12. Bancos de Negocios.

2.3. Mercado libertario y responsable.

Mercado sí, mercado no, alternativas al mercado... El mercado es una invención humana antiquísima. Necesitamos distinguir entre mercado corrupto y mercado responsabilizado, entre «libertinaje mercantilista» y «mercado libertario responsable». Esta distinción se fundamenta en un conjunto de reglas de juego limpio que facilitan una total libertad e iniciativa privada con una completa y exhaustiva documentación responsabilizadora de esta libertad.

Versión 30 de noviembre de 1988.

2.3.1. Mercado libertario y mercado histórico.

Diferenciar y definir el «mercado libertario» y el «libertinaje mercantilista».

A lo largo de la evolución humana utilitaria aparece, en un momento dado, hace posiblemente unos 60.000 años, el cambio utilitario, es decir, el mercado . Como el mismo nombre indica el origen del cambio utilitario era gracioso, gratuito, una merced, un intercambio de obsequios.

La invención de la moneda como unidad de cuenta abstracta del intercambio de mercancías da lugar al mercado monetario ( mercantil) . Con la introducción de la moneda anónima y desinformativa el mercado se transforma en mercantilismo corrupto . Hoy el término «mercado» sugiere todo tipo de imágenes de corrupción, juego sucio, desorganización, opulencia-miseria, despilfarro, explotación humana y natural... Frente a esta realidad solo hay dos soluciones:

Negar el mercado , instaurando una planificación burocrática que decida y establezca que se debe producir, cómo, quién, cuándo, qué comprar y qué hay qué ahorrar. Este intento de centralización estatista no acaba de dar, históricamente, los resultados esperados, y de hecho, se combina en la práctica con mucha corrupción y con formas de producción «libre», «mixta» y de «mercado negro».

Clarificar y responsabilizar al mercado , dotándolo de una moneda personalizada y informadora, único medio de pago legal y real de cada acto mercantil. Con este instrumento personalizador e informador se puede iniciar una estrategia mercantil, económica y política sin gran parte de los graves hándicaps informativos y sociales que hoy sufre cualquier intento de estrategia en estos campos.

Según la hipótesis que proponemos, en los últimos 4.500 años hemos conocido y conocemos el «mercado corrupto» y la «negación del mercado». Hoy, y no antes, es posible técnicamente clarificar y responsabilizar al mercado, gracias a una aplicación inteligente y democratizadora del dinero electrónico.

Proponemos el término poco común -e incluso aparentemente contradictorio- de mercado libertario para distinguirlo del «mercado libre» que de hecho es la tapadera de un libertinaje mercantilista. En tanto que el mercado es una realidad fenoménica le corresponde el adjetivo «libertario» si queremos hablar de cómo concretar libertades concretas en los fenómenos utilitarios del mercado.

Así, el mercado libertario y auto-responsable es un mercado enmarcado en un conjunto de "libertades y responsabilidades utilitarias concretas». En cambio, el llamado «mercado libre» es, de hecho, un libertinaje mercantilista plutárquico :

El libertinaje, es una pseudo-libertad que no responde , ni quiere responder de sus actos, que no acepta ser personalizada ni documentada. El libertinaje favorece los corruptos y los corruptores mercantilistas y socialistas hasta darles el control total de un «pseudo-mercado libre» a través de los oligopolios y monopolios, privados o estatistas, indígenas y mundiales, tanto en bancos como en mercancías.

El mercantilismo, es la degeneración del mercado que ya no busca cubrir las necesidades humanas en su complejidad, sino que busca sólo, producir exclusivamente en cantidad, olvidando la calidad, como medio de aumentar incesantemente las riquezas y el poder de unos pocos.

Plutártico, porque es el medio donde ciertas minorías transforman el «legítimo dinero mercantil» en «ilegítimo dinero-poder fáctico" que les permite mover subterráneamente los hilos del mercado y de la sociedad, corrompiendo a su favor la Justicia , la política , las profesiones liberales, las comunidades de fe ... los pueblos, las naciones, la ciencia, la técnica ...

Versión 31 de noviembre de 1988.

2.3.2. Objetivos y medidas económicas.

Proponer objetivos para un mercado libertario y enunciar la orientación de medidas concretas para llevarlos a cabo .

Un mercado libertario, claro y responsable, puede fomentar una nueva economía que, sin miedos, tienda a los siguientes objetivos:

Una producción máxima, de calidad óptima, al servicio de todo el pueblo, con el mínimo esfuerzo y riesgo por parte de todos los factores productivos privados (trabajo, capital, empresa e invento).

Una inversión máxima y de calidad óptima en el ciclo de la producción, también con el esfuerzo y riesgo mínimos tecnológicamente y ayudada comunitariamente por el crédito en función de los excedentes de producción inversiva, es decir, libremente no comprados con dinero privado-solvente.

Un consumo máximo y óptimo por parte de todos los miembros de la sociedad en función de las necesidades vitales y culturales, de una progresiva ecología y de unos ideales de solidaridad con todos los pueblos de la tierra. (El «consumo máximo» no es la locura actual del consumismo basado en un publicismo engañoso que hace consumir lo que no se desea realmente).

La tendencia a una producción e inversión máximas no debe dar miedo si la calidad debe ser óptima y si la protección de los recursos naturales es efectiva. La producción y la inversión máximas y óptimas (con la limitación de la calidad y la ecología) deben estar en función de las necesidades vitales y culturales de todos los habitantes de la tierra y, de momento éstas están muy lejos de ser cubiertas mínimamente.

Para llevar a cabo estos objetivos, en el marco de un mercado libertario y responsable , son necesarias un conjunto de medidas concretas (se desarrollan a lo largo de numerosos temas y secciones) que en general busquen:

Proteger eficazmente, con las leyes generales y especializadas necesarias, las fuerzas productoras de iniciativa privada y propiedad particular: empresas, inventos, capitales y trabajos utilitarios. Estas fuerzas privadas-solventes son los que, hasta ahora, y previsiblemente en el futuro inmediato, dan dinámicamente y expansivamente, una producción máxima y óptima de calidad a cambio de riesgos y esfuerzos mínimos; estas fuerzas privadas sólo irán desapareciendo a medida que el progreso tecnológico crediticio comunitario tendrá, por sí mismo (robótica y otros revolucionarios inventos hoy insospechados) e indirectamente más importancia práctica que el esfuerzo productivo privado directo.

Eliminar todo obstáculo burocrático estatista. Dado que en el mercado libertario no puede haber movimiento de dinero sin el correspondiente movimiento de mercancía-legal y viceversa, no se necesita ningún control estatista. Solo en casos de ilegalidad documentada debe intervenir la Justicia especializada. Quien juega en el mercado libertario, en el respeto de la ley, «se arriesga». Este «arriesgarse» es una sanción suficiente, tanto si el resultado es favorable como desfavorable.

Versión 31 de noviembre de 1988.

2.3.3. Propuestas para un mercado libertario.

Enunciar las principales propuestas concretas para la construcción de un mercado libertario.

Como cualquier juego humano, el mercado necesita de unas reglas de juego que favorezcan o impidan determinados actos, más allá de las motivaciones de los jugadores, más allá de su buena o mala intención.

Para favorecer un mercado libertario y para impedir un mercado corruptor son necesarias una serie de medidas que protejan el máximo de libertades utilitarias concretas y dificulten, estructuralmente, el uso de estas libertades para constituir monopolios u oligopolios, para constituir, en definitiva, grupos de poder que, al amparo de las libertades, las usen solamente a su favor y contra los demás.

En varias secciones y temas se plantean más ampliamente estas reglas de juego del mercado que, ahora, a modo de resumen, se enuncian:

1. Sistema monetario informador y personalizador de cada acto de mercado, es decir, de cada compra-venta. La supresión legal de toda forma de moneda anónima y desinformativa dificulta la impunidad de los crímenes por razón de dinero (corrupción, robo, fraude, falsificación...). La factura-cheque telemática pone las bases para hacer «ciencia» de mercado y, evita la competencia desleal (imposibilidad de dobles contabilidades y de incumplimiento de leyes laborales, empresariales, ecológicas...); además, asegura al proveedor el cobro automático y rápido de cada factura emitida, agilizando así la actividad mercantil.

2. Centralización y socialización de toda la información contable del mercado:

a. Al disponer de los análisis y estadísticas exactas y exhaustivas en cada espacio-tiempo del mercado interior y del comercio exterior, el Estado , como gerente de la sociedad geopolítica , puede iniciar una lúcida y democrática economía de mercado , entendida como la estrategia de equilibrar dinámicamente todos los sectores a base de una repartidora telemática equitativa de crédito a las empresas productoras y de finanzas a los consumidores individuales-familial y liberales en función de los excedentes de producción inversiva y consuntiva respectivamente, así como los excedentes de comercio exterior.

b. Esta misma información, pero mucho más detallada por sectores y / o territorios, debe ser puesta a disposición de toda la población, comprensible en cada nivel cultural, gracias a un servicio telemático gratuito. Así, los agentes del mercado pueden orientar mucho mejor las inversiones, la producción, el trabajo y el consumo tanto en el «caos» actual como bajo un régimen de planificación estatista. La centralización omnicontable permite la descentralización mercantil, social, política, judicial, económica... a niveles imprevisibles hasta ahora y, dificulta, por tanto, la constitución de oligopolios informativos, de dinero sucio y de poderes fácticos.

La Justicia -con previo reconocimiento telemático del peticionario- le facilitará el extracto contable detallado que pida a título individual, familial, de empresa utilitaria o de institución / asociación liberal. El Estado facilitará a todos el análisis estadístico de mercado global, sectorial, territorial...

3. La supresión automática de toda inflación o deflación monetaria como consecuencia de las dos condiciones anteriores: la suma de todos los valores mercantiles es automáticamente igual a la masa monetaria total puesta en circulación entre las cuentas corrientes de los compradores y las cuentas corrientes de los vendedores. Esta masa monetaria total es conocida por la documentación exacta de los precios de venta, los salarios (al trabajo, al capital, a la empresa y al invento), de la invención de dinero complementario en forma de créditos inversivos y finanzas consuntivas -tanto interiores como de comercio exterior-).

4 . La supresión de todos los impuestos salvo un único impuesto de solidaridad social , establecido por prudencia política en espera de la confirmación o infirmación de la hipótesis del bien común mercantil , representada ésta, por los excedentes de producción inversiva y consuntiva. Este impuesto del tipo ITE sobre el total de cada factura-cheque emitida, impide la evasión fiscal y graba más a quien más consume. Su porcentaje variará en función de las necesidades para constituir la inmediata masa monetaria de solidaridad social repartible entre la población según los diferentes estatutos financieros y según créditos a las empresas productivas.

5. Las libres propiedad, iniciativa y competencia garantizadas constitucionalmente y aplicables tanto a las personas individuales como las colectivas. Desaparición de cualquier propiedad estatista y socialización comunitaria gradual de ciertos servicios que, desde un punto de vista tecnológico, es necesario convertir en trabajos y servicios públicos o mixtos locales, étnicos, interétnicos ... Todo servicio público o semi-público al nivel que sea debe ser, sin embargo, gratuito o a precio político a favor de los usuarios y financiado comunitariamente. Hay que dejar también, una total libertad para crear servicios competidores particulares a precio libre (por encima del precio de coste): esta competencia privada en los servicios públicos es un sistema para evitar que el personal «liberalizado» de los servicios comunitarios no se duerma en detrimento del público con un mal servicio a los usuarios.

6. La publicidad por gremio , elaborada técnicamente por profesionales liberales a disposición de todas las empresas del sector gremial, permite informar objetivamente de la calidad, los precios y las características de los artículos. Es necesario pues, la supresión de todo publicismo por empresa, que se convierte en una trampa consumista favorecedora de determinados oligopolios, trastocadora de las motivaciones de los consumidores, mantenedora de la mentira pública y encubridora de una planificación privada del mercado en beneficio de ciertos sectores.

El servicio post-venta también debe ser gremial para poder seguir con independencia la calidad de los productos vendidos por cada empresa. Será facturado por el Gremio en cada empresa responsable y será prestado por especialistas de gran experiencia profesional utilitaria que habrán preferido, en un momento dado, pasar al estatuto liberal-gremial.

7. Los precios mínimos antidumping elaborados por cada gremio, con el objetivo de evitar la formación de monopolios. Estos nacen como resultado de hundir la competencia con precios más bajos que los de coste hasta que, una vez conseguido el monopolio, aumentan los precios abusivamente para reponerse de las pérdidas anteriores y generar beneficios monopolistas.

En el comercio exterior, la fijación de estos precios anti-dumping gremiales permitirá la exigencia aduanera de "las compensaciones necesarias» artículo por artículo, cuando los precios bajos ofrecidos por algunos países sean debidos a la esclavitud de sus trabajadores. Los importadores, con estas compensaciones aduaneras antidumping, ya no tendrán, pues, ningún aliciente para estas mercancías-dumping.

8. El salario mínimo interprofesional si es el doble del salario de paro forzoso de solidaridad social, suficiente, general e indefinido, protege los asalariados contra el libertinaje mercantilista que ya no puede contar con la presión de la miseria para mantener unas condiciones de trabajo indignas y unos salarios de hambre.

9. El interés mínimo comunitario para los excedentes de cuentas corrientes a la vista favorece el ahorro, tanto de los asalariados (dinero de producción y dinero de consumo) como de las empresas. El tipo de interés se determinará en función del crecimiento de la producción. (Se sugiere, inicialmente, un 6% anual).

10. La libre contratación y descontratación por parte de la empresa como por parte de los colaboradores favorece una mayor y mejor eficacia productiva siempre que el salario de desempleo, indefinido e igual para todos, sea la contrapartida.

La movilidad de los trabajadores-asalariados de todos los rangos, en mercado libertario podrá ser, posiblemente, tanto para ellos mismos como para las empresas, un enorme beneficio en un doble aspecto: en tanto que libre competencia e iniciativa mercantil-privada y en tanto que bien social-económico-comunitario.

11. La reducción de la jornada laboral en el nivel técnico-económico posible (20 horas a la semana?) Puede favorecer la producción en general y la liberación del trabajo servil. Para llevar a cabo esta medida hay un plan financiero -por ejemplo a 30 años- que, asumido por el Tesoro comunitario , se haga cargo de una aportación comunitaria a la nómina de cada empresa durante 10 años (50% de la nómina el primer año hasta el 5% el décimo). Como complemento a trabajar 20 horas a la semana, la ley permitirá a las empresas de producir por turnos, sin límites de días ni de horas, logrando así una mayor contratación de personal y amortizando rápidamente las instalaciones productivas.

Hay que tener en cuenta que hoy, en casi todos los sectores productivos, se puede trabajar en condiciones normales, tanto de día como de noche y que en muchos casos, poner en marcha una unidad de producción, después de un largo reposo nocturno o de fin de semana, es muy caro. En los turnos de noche y en trabajos que exijan mucha atención el horario de trabajo no debe superar las 4 horas por turno, y ello tanto para favorecer el trabajador como para que el rendimiento se resienta. El tiempo necesario de mantenimiento puede ser reducido si los equipos encargados están altamente profesionalizados.

12. La economía de mercado libertario , a nivel político, debe actuar exclusivamente a base del juego del crédito inversivo y de las finanzas consuntivas posibles en cada espacio-tiempo interior para:

a. hacer frente a las necesidades vitales y culturales de toda la población, empezando por la más marginada;

b. potenciar la investigación científica y tecnológica fundamental, especializada y aplicada;

c. fomentar la ecología interior que, partiendo de la municipalización del suelo , -sin la cual no puede haber urbanismo ni ruralismo racionales- proteja progresivamente todos los ecosistemas amenazados, desvelando una máxima y óptima comunión del pueblo con su naturaleza matriz y habitada .

d. concretar, de manera eficaz, los ideales de solidaridad entre todos los pueblos de la tierra.

A partir de unas leyes mínimas constitucionales, la dinámica del mercado libertario debe ser llevada por sus mismos actores que, en caso de conflicto, dispondrán de una Justicia Económica especializada gratuita y ágil, que establecerá jurisprudencia.

Las organizaciones del mercado deben tener funciones bien precisas y claras:

Los Gremios , de estatuto liberal, son los responsables de establecer la disciplina interna del mercado según las leyes constitucionales. Deben ser corporaciones liberales abiertas, que no pueden rechazar la inscripción de ninguna empresa ni ninguno de sus colaboradores. Los órganos de gobierno democrático se formarán y se elegirán según el sistema electoral del Estatuto liberal con el objetivo de evitar la formación de grupos de poder que se auto perpetúa.

Los Sindicatos , organizaciones liberales , tienen la misión de proteger a los profesionales utilitarios libremente inscritos en ellos y no deben duplicar funciones propias de otros tipos de organizaciones liberales, como las de los partidos políticos o los gremios. La sindicación debe ser libre. Su finalidad principal es la de educar a los productores a una comprensión, cada vez creciente, lo que es una progresiva autogestión empresarial.

Versión 30 de noviembre de 1988

2.3.4. Bien privado y bien común.

Definir el ego utilitario como el fundamento de la producción y del bien privado. Analizar los fundamentos del bien común .

El conjunto de propuestas para un mercado libertario está muy lejos, tanto del «laissez faire» como de la «planificación impuesta». El mercado libertario define unas reglas de juego favorecedoras del máximo de libertades responsabilizadas. Las libertades mercantiles no pueden ser, sin embargo, la excusa para la constitución de grupos de poder -legal u oculto- que, en nombre de la «libertad» impongan sus reglas de juego sucio o boicoteen la implantación de toda regla.

Cabe recordar que, según la distinción planteada en hablar de la sociedad geopolítica , el mercado es únicamente la sociedad utilitaria y no tiene nada que ver con la sociedad liberal , excepto en que ésta participa del ciclo mercantil del consumo . Así, las «leyes» del mercado no son las de la sociedad liberal. El dinero privado del mercado no puede pasar a la sociedad liberal, el dinero comunitario de la sociedad liberal no puede pasar a la sociedad utilitaria productora . El único lugar de encuentro común es la sociedad utilitaria consumidora ya que las personas de la sociedad liberal necesitan consumir en el mercado para vivir y desarrollar su actividad.

A pesar de todos los idealismos e ideologías que proclaman lo contrario, la hipótesis que mantenemos es que, en el estadio actual de la evolución utilitaria humana, gran parte del móvil y del riesgo humano -consciente o inconsciente- es el egoísmo vital utilitario: ver recompensado satisfactoriamente el propio esfuerzo. El incentivo del ego utilitario -originalmente de las etnias, como más tarde de las colectividades y los individuos, tanto a nivel de producción, como de consumo- es instintivo en la especie humana y no se puede cambiar por decreto, ni papal ni estatal: «Ya somos el Hombre Nuevo que se esfuerza únicamente por amor y altruismo a favor de todos sus hermanos o camaradas (de la nación, del estado, de la tierra...)». Alguien se puede libremente sacrificar altruistamente por sus familiares, los amigos, el barrio, por la etnia, por la clase social… pero no es aceptable que este sacrificio sea impuesto moralísticamente o legalísticamente a nadie.

El amor es sorpresivo y incuantificable, supera todas las estadísticas y todas las previsiones o visiones. El hecho de que haya actos amorosos excelentes no niega que, incluso el mismo que los realiza, pueda olvidar de amarse a sí mismo como prójimo. Los moralismos y voluntarismos impuestos a los demás desde instituciones religiosas o de aparatos de partido, que pretenden «espiritualizar» las necesidades humanas, ejercen unas presiones indignas que, además de llevar a menudo al fracaso productivo, suelen perpetuar estructuras de dominación basadas en la enajenación del pueblo hasta el punto de que, éste, llega a negar sus propias necesidades aquí y ahora, en nombre de un paraíso, más o menos terrenal o celeste, que nunca llega.

Desde esta perspectiva, consideramos que el mejor sistema para producir en calidad y en cantidad suficiente es aquel que retribuye equitativamente el esfuerzo de cada productor (empresario eficiente, inventor práctico, capitalizador inversor y trabajador competente).

La «mano invisible» debe ser «visualizada». La hipótesis que mantenemos es que además de la producción -que proviene del incentivo egoísta utilitario- podemos detectar y cuantificar una sobreproducción (unos excedentes) que es fruto del libre juego equilibrador entre la producción y la distribución. Estos excedentes, lejos de ser temidos como generadores de crisis, son el exponente de un bien común mercantil , acumulado generación tras generación. Si la «mano invisible» puede ser hoy visualizada, cuantificada y aceptada o refutada experimentalmente, habremos avanzado en la superación de la sangrienta polémica de los tres últimos siglos.

Podremos crear las condiciones para un mercado libertario y responsable que gracias al interés egoísta del bien privado sea capaz de generar excedentes suficientes para desarrollar un bien común solidario.

En esta perspectiva, el impuesto único de solidaridad social , implantado inicialmente por prudencia, en casos de necesidad o por falta de excedentes suficientes, no puede ser considerado un robo a la iniciativa privada, sino que es un concreción solidaria que, respetando el egoísmo utilitario de cada uno, permite aflorar un razonable altruismo comunitario para cubrir las necesidades de los productores en determinadas situaciones (paro, huelga, lock-out, ... enfermedad, jubilación ...) o de los simples consumidores (por edad –jóvenes,viejos-, o acogidos al estatuto liberal).

Versión 30 de noviembre de 1988.

2.3.5. Libertad de iniciativa, propiedad privada y competencia en el mercado.

Definir la libertad de iniciativa, propiedad privada y competencia en el mercado, como principios potenciadores de la riqueza mercantil privada que hay que proteger.

Cualquier hipótesis de trabajo científico se ha de experimentar. En este caso es necesario que la hipótesis que proponemos sea también experimentada, con toda la prudencia política que se considere oportuna en cada cultura étnica o inter-étnica, en cada Estado contemporáneo.

Según la hipótesis que mantenemos, la sociedad utilitaria ha funcionado tradicionalmente bajo los principios de libre iniciativa particular, libre propiedad privada y libre competencia. Efectivamente, la libre iniciativa privada y la libre propiedad privada de las personas sobre las mercancías producidas (que son cosas ) y la libre competencia entre empresarios, trabajadores, capitalizadoras e inventores (que son personas ) en el campo de la producción y entre consumidores ( que también son personas) en el campo del consumo , constituyen los motores más dinámicos, agilitadores y fecundos del mercado con una condición: que los posibles excedentes de producción inversiva, de producción consuntiva y de comercio exterior generen automáticamente el dinero comunitario-complementario que exige la economía de mercado , dinero que debe ser distribuido equitativamente, según ley, los libres inversores, consumidores e importadores-exportadores privados.

Estas cualidades se deben a que los agentes privados del mercado, tanto productores como consumidores, se mueven tradicionalmente con la finalidad, sino única, al menos principal, de obtener en cada cambio monetario elemental: el comprador, el máximo y óptimo beneficio concreto y el vendedor el máximo y óptimo beneficio monetario.

Las reglas de juego que se proponen para favorecer un mercado libertario buscan perfeccionar, asegurar y potenciar al máximo y de manera óptima, estas tradicionales iniciativa, privacidad y competencia libres con el objetivo de generar una mayor y mejor producción a la vez que un consumo cada día más en armonía y comunión ecológica con cada persona y con la naturaleza. El motivo principal para intentar reconciliar la no siempre clara práctica histórica de estas libertades con estos objetivos solidarios, es que, si bien toda la riqueza generada por el mercado, es secularmente privada, es también al mismo tiempo esta riqueza privada la que garantiza la posibilidad de una riqueza comunitaria , expresada en forma de una masa monetaria comunitaria.

Esta riqueza comunitaria puede ser fecunda -en las civilizaciones históricas y actual- en la medida en que es repartida equitativamente ( economía de mercado libertario ) a todas las personas privadas -individuales, colectivas - de la entera sociedad geopolítica .

Si nos interesa favorecer en el mercado la generación de riqueza privada es porque, aparte de un hecho positivo en sí mismo, al potenciar la generación de riqueza privada favorecemos indirectamente el surgimiento de sobreproducción y de riqueza comunitaria. La riqueza comunitaria, ya sea generada por los excedentes inversivos o consuntivos, ya sea por un impuesto único de solidaridades social, busca repartir equitativamente y privadamente la parte comunitaria del «pastel» producido. Pero, para repartir, previamente se ha de producir. La finalidad primera es pues la producción. Sin producción suficiente la «justicia distributiva» es sólo una teoría sin posible aplicación práctica. El «reino de la libertad» sólo surge si se supera productivamente con creces, el «reino de la necesidad».

La super-abundancia -en régimen de ecología real eficaz- de bienes utilitarios, directamente materiales y de bienes liberales, indirectamente materiales, es el camino histórico de todo progreso verdadero en la libre elevación ética-trascendente del espíritu humano. La persona es, en primer lugar, materia viviente y sólo la autosatisfacción material previa de su ser (individual, colectivo, étnico, inter-étnico, justicial, político…) le permite la libertad concreta y práctica vivencialmente necesaria a su perfeccionamiento en amor trascendente en las libertades y solidaridades concretas conseguidas.

Versión 30 de noviembre de 1988.

2.3.6. Visión histórica de la libre propiedad e iniciativa comunitaria y privada.

Analizar la evolución de la libre propiedad e Iniciativa comunitaria y privada, según hipótesis histórica de la evolución humana utilitaria.

En temas tan polémicos como estos, la referencia histórica puede aclarar conceptos y facilitar propuestas. He aquí un breve resumen de los orígenes y caminos de la propiedad e iniciativa comunitaria y privada según la hipótesis de la evolución humana utilitaria.

Es muy posible que la iniciativa y la propiedad productiva fueran durante millones de años, nacionales-comunitarias. La propiedad e iniciativa privada-colectiva surgió, probablemente, con la especialización empresarial en la comunidad étnica ancestral (hace unos 135.000/110.000 años). El intercambio aparece (hace unos 60.000 años) como consecuencia de haber surgido la propiedad privada, inicialmente colectiva y posteriormente, individual en competencia con la Iniciativa y propiedad nacional comunitaria de la endo-etnia ... El intercambio es un acto de apropiación y desapropiación mutuas.

La propiedad e iniciativa privada-individual nace relativamente tarde (aproximadamente hace unos 27.000 años) como fruto, posiblemente, de la dote matrimonial entregada a la mujer.

Con la revolución patriarcal resurge de nuevo una cierta propiedad comunitaria de la multifamilia, de la tribu y de la polis sucesivamente. Los esclavos en este estadio suelen ser propiedad comunitaria y no privada. (Todavía en el siglo V antes de nuestra era, en Atenas, los esclavos eran propiedad comunitaria de la «polis», a la que los empresarios -agrícolas, industriales, comerciantes y banqueros- y los particulares los alquilaban).

La progresiva utilización de instrumentos monetarios facilita enormemente el crecimiento de la iniciativa y propiedad privada colectiva e individual. Con la moneda de cuenta abstracta se podía mantener la propiedad privada y se podía captar al mismo tiempo numéricamente, la riqueza comunitaria de la ciudad-imperio (polis).

Así como la feudalidad está basada en el retorno a la propiedad privada intracomunitaria al servicio preferente de cada señor feudal, la introducción de la moneda contable reafirma la propiedad privada individual que exige una progresiva «democracia» más o menos formal o real.

Esta propiedad privada toma su máxima exaltación aparente con la moneda metálica anónima.

Pero, de hecho, esta moneda anónima lo que favorece realmente es la más terrible y esotérica tiranía: la de la plutarquía . En tanto que escasa y codiciada, la moneda anónima metálica genera, en efecto, numerosos conflictos referentes a la propiedad privada, conflictos que son aprovechados por esta plutarquía.

La propiedad comunitaria tiene un arraigo muy antiguo y es casi instintiva y, por tanto, muy difícil de eliminar del todo. Los bosques y prados comunales, los caminos y los puentes... son los últimos vestigios, en Europa, de la propiedad comunitaria que, en los últimos años, muchos de ellos están siendo privatizados individualmente, colectivamente o estatistamente.

La falta actual de una propiedad comunitaria provoca una nostalgia en parte de la población, pero, de momento, no ha sabido dar forma práctica a la propiedad comunitaria. El intento de querer identificar la propiedad e iniciativa comunitaria con la propiedad e iniciativa del Estado, es, además de un engaño, un fracaso histórico. Se hace una extrapolación fatal entre la propiedad e iniciativa comunitaria de una horda de 30, 60 o 100 individuos en una propiedad e iniciativa de un Estado que quiere representar, por ejemplo, 400 millones de individuos y multitud de etnias y de colectividades ... No podemos confundir, pues, comunitarización con estatalización .

El Estado es una pequeña parte de la sociedad total, que si tiene propiedades (ya sea todos los medios de producción, o parte de ellos) utiliza todos los sistemas coercitivos de que dispone para mantener sus privilegios (o los de los grupos plutárquicos que lo controlan). Estos privilegios se convierten en propietarios de cualquier otra iniciativa más natural o eficiente.

Hay que comprender que el Estado no es ni la "sociedad geopolítica» global ni la «comunidad» (uni-nación): es, simplemente, una entidad colectiva que tiene que hacer de gerente de la sociedad geopolítica considerada. Si el Estado posee bienes propios, está permanentemente tentado de defenderlos, aunque proclame formalmente que actúa «a favor del bien común»: esta es su misión constitucional y, como tal, no puede gloriarse de ella sin generar sospechas de justificación.

Si el Estado se apropia de la propiedad y la iniciativa de los ciudadanos, éstos responden con la pasividad productiva, motivada por la falta de interés y de aliciente, o aún más, se dedican al boicot más o menos consciente. Los fracasos en las empresas industriales y agrícolas de la URSS , las pérdidas constantes y la burocratización de las empresas estatistas, tipo INI, y el replanteamiento estos últimos tiempos a muchos de los Estados socialistas sobre la necesidad de la iniciativa privada, la libertad de precios y la retribución en función de la eficacia, son hechos experimentales de lo que decimos.

Hoy, la propiedad privada, sea individual, sea empresarial, sea estatista, es un hecho generalizado casi en todas partes. La propiedad comunitaria prácticamente ha dejado de existir salvo algunos lugares que aún viven en comunidades reducidas. ¿Cómo recuperar la propiedad comunitaria? Con el riesgo de ser reiterativos, repetimos la dialéctica del mercado: cuanto más «propietarios» hay, más «cambios» se dan y, más vitalidad tiene el mercado. Cuanto más cambios se dan, más «masa monetaria comunitaria» generada, -sea por un único impuesto, o sea en función de los excedentes de producción-. Cuanta más masa monetaria comunitaria, más puede ser distribuida solidariamente a cada uno de los miembros de la sociedad geopolítica. Así, cuanto más «bien privado», más «bien común» se genera.

Esta formulación intuitiva de la propiedad comunitaria, necesita, sin embargo, ser cuantificada.

Hoy puede ser cuantificada gracias a un instrumento monetario, personalizador y contablemente informativo -tipo factura-cheque -. Con este instrumento telemático podemos descubrir exactamente el valor monetario de los excedentes para reprivatizar los mismos en forma de salarios financieros para el consumo y de créditos a la inversión; para municipalizar los mismos bajo forma de propiedad comunitaria municipal del suelo urbano, agrícola y forestal. El suelo, es el bien raíz, el bien comunitario por excelencia: es lo último que se ha perdido y lo primero que se puede volver a recuperar. Prudhon decía que «la propiedad es un robo». Hoy podemos precisar la frase diciendo que «la apropiación privada de un bien común, es un robo».

Versión 30 de noviembre de 1988.

2.3.7. Libre competencia mercantil.

Definir la libre competencia y analizar su papel en el mercado.

La libre competencia en el mercado es el corolario del mantenimiento de la libertad y la iniciativa privada, responsabilizadas por una moneda informativa y personalizada, dentro de un marco constitucional favorecedor de las libertades concretas y de la solidaridad social efectiva.

Dentro del mercado, allí donde no hay libre competencia productiva hay incompetencia. Un caso bien distinto es el de la sociedad liberal , en la que, para evitar la mercantilización de quienes ejercen una profesión o reciben sus servicios, éstos no pueden ser considerados como mercancías, ni como factores productivos, ni como empresas con afán de lucro. Desde este punto de vista los servicios y profesionales liberales deben ser competentes, pero no deben someterse a ninguna competitividad medible. No debe haber negocio, ni beneficio, ni lucro en función de ninguna productividad sobre las personas y, por tanto, no hay lugar para la competitividad mercantil. Cada vocacional liberal ejerce libremente, gratuitamente y responsable -dentro de la disciplina de su colegio profesional- su saber en favor de toda la comunidad, y cada cliente elige libremente su profesional. Este recibe un salario de solidaridad social liberal y el cliente recibe gratuitamente las atenciones que le correspondan. El colegio profesional debe exigir la seriedad deontológica propia a la profesión liberal correspondiente y, en su defecto, la Justicia especializada debe velar por el recto ejercicio liberal.

En el mercado, en cambio, la competencia es imprescindible, pero hay que velar para superar solidariamente algunos de sus efectos. Es decir, ya que en el mercantilismo actual el término «competencia» es sinónimo de «juego sucio», de «pacto del hambre" contra los más débiles... estamos tentados a confundir los efectos con la causa. Es necesario que haya competencia mercantil pero:

1. exclusivamente en el mercado (y no en el resto de la sociedad);

2. con un sistema de solidaridad social que acoja a los trabajadores de las empresas que deben cerrar por haber perdido competitividad (salario de solidaridad social de desempleo indefinido).

La competencia leal y libre en el mercado, regula la participación de los productores entre sí y de éstos con los consumidores y hace innecesarias las planificaciones impuestas. Pero para que la competencia sea libre y leal es necesario establecer el conjunto de condiciones expuestas cuando hablamos del mercado libertario y responsable .

Si el mercado hoy no es libertario ni responsable, la competencia no puede ser libre ni leal. El resultado es que la competencia actual es un medio para formar oligopolios o monopolios de hecho -o de derecho- que son los que impiden que el mercado sea realmente libertario.

La competencia en el mercado la podemos definir, pues, como la rivalidad de intereses entre personas que persiguen el mismo objeto. En sentido técnico, la competencia regula, de hecho, la participación de los sujetos activos del mercado en la obtención de productos adecuados a las exigencias de unos y otros, tanto desde el punto de vista de cualidades, como de valores mercantiles (precios y salarios).

La competencia afecta a los sujetos activos de la producción que son las empresas y los colaboradores de éstas, los agentes personales o productores: equipo empresarial gerente, capitalistas inversores, inventores prácticos y colaboradores asalariados competentes y eficaces.

Dentro de cada empresa, gremio, sector... existe la competencia entre todos estos agentes personales. La competencia del "mercado de trabajo» es de una amplitud inferior a la competencia del «mercado de capitales». La competencia también es menor, actualmente, en el mercado de inventos y en el de técnicos de empresa. Es evidente que hay que ampliar estos dos últimos mercados de cara a una progresiva autogestión de las empresas.

La competencia también es un hecho entre los consumidores, en sus diferentes estatutos: productores-consumidores y simples consumidores (individuales, familial, liberales -también individuales y familial, así como técnicos-profesionales, colectivos, institucionales, asociativos-).

Versión 30 de noviembre de 1988.

2.3.8. Crítica de la teoría clásica de la competencia mercantil .

Criticar la teoría clásica sobre la "competencia perfecta" y proponer unas nuevas bases para lograr una competencia libre en el seno de un mercado libertario.

Dejaremos de lado un estudio exhaustivo de los clásicos griegos, latinos y asiáticos anteriores a la Edad Moderna. Practicaban, en general, la libre competencia sin ninguna otra restricción que los despotismos , más o menos ilustrados, que los monarcas, sus delegados y otros funcionarios ejercían sobre los pueblos de sus Estados. El ejemplo de intromisión estatista más célebre en la

Antigüedad clásica, y que acabó con un fracaso rotundo, fueron los edictos de Diocleciano sobre precios máximos de venta.

Ya

La cuarta premisa es que compradores y vendedores conocen perfectamente todo lo que se produce y se consume.

Es también evidente que una tal «ciencia», en régimen de moneda anónima anti-documentaria, uniformemente anti-analítica, permanentemente anti-estadística, no se ha dado nunca ni en ninguna parte, ni en ningún experto.

La quinta premisa es que en el mercado hay una perfecta movilidad de los recursos productivos, inversivos y consuntivos.

Esta premisa, cada día se da menos desde que fue enunciada, ya que los estatismos, las plutarquías monopolísticas o oligopolísticas... siempre y en todo el mundo se han preocupado de que exista en la más mínima expresión posible, no tiene otra razón la actual centralización y concentración de todos los poderes "fácticos" de dinero, de política, de policía, de "burrocracia”... en unas pocas personas individuales y empresas transnacionales.

La irrealidad de estas premisas invalida en gran parte la teoría de la escuela clásica de que la competencia sólo es una: competencia enteramente libre y salvaje en un mercado enteramente libre y salvaje. Es la libertad total del zorro en un gallinero enteramente libre. La libre competencia no favorece ni poniéndole adjetivos calificadores (perfecta, imperfecta, practicable, virtual...) ni considerando que la competencia sólo tiene un límite "racional" en los oligopolios y finalmente en los monopolios de derecho o de hecho.

Según esta breve visión crítica centrada, principalmente, en la teoría de la escuela clásica -que sigue en gran parte latente en el cuerpo social- creemos que la libre competencia en un mercado libertario solo se puede dar con las siguientes condiciones:

1. En un régimen de moneda auto-personalizante y auto-responsabilizante de todos los actos mercantiles elementales, en función de unos programas telemáticos que recojan toda la legalidad vigente. Estas leyes del mercado deben ser pocas, simples, comprensibles para todos y sin complicaciones instrumentales-prácticas, han de enfocar la realidad del mercado desde todos los puntos de vista necesarios (honradez, fiscalidad, correspondencia entre la suma de los valores mercantiles facturados y la suma de las unidades monetarias con las que se ha pagado la factura,...).

2. En un mercado en el que:

1. el ahorro sea considerado como un "bien comunitario" que debe ser protegido por la comunidad, mientras cada legítimo propietario no decida la capitalización, por los medios personales o bancarios que le convengan a sus propios intereses y riesgos;

2. los bancos sólo manejen capitales privados propios y libremente contratados con sus clientes;

3. haya una neta separación entre:

1. Bancos de negocio y Cajas de ahorro

2. ahorro de producción y ahorro de consumo

3. préstamo bancario y crédito comunitario

4. mercado de producción y mercado de consumo

5. salarios de producción y salarios de solidaridades social

4. se busque el equilibrio final entre: Producción y Hacienda (Hacienda privada + Hacienda comunitaria)

5. se reparta equitativamente todo el bien común asequible generado por el mercado, expresado en los excedentes de producción;

6. se continúe indefinidamente el análisis estadístico de la omnicontabilidad telemática centralizada del mercado;

Como resumen, la competencia en el mercado entre todos los agentes productores-vendedores y compradores (inversores y consumidores):

No tiene nada que ver:

Con las variaciones de los valores mecantiles, sino con su equilibrio económico interno entre «precios de venta» y «salarios (utilitarios y de solidaridad social)».

Si tiene mucho que ver con:

1. la previa producción total de mercancías concretas;

2. la inversión exhaustiva (salvo las necesarias reservas estratégicas) de las mercancías producidas de tipo inversivo;

3. el consumo siguiente, exhaustivo, de todas las concretas mercancías de consumo producidas, técnica y socialmente finibles (salvo necesarias reservas estratégicas).

En estos tres casos, falta históricamente y actualmente un estudio fenomenológico exhaustivo de:

1. las motivaciones reales de los productores-consumidores, de los simples consumidores y los inversores;

2. las consecuencias reales de estas motivaciones, no estudiadas;

Un estudio fenomenológico sobre estas motivaciones y consecuencias reales sólo podrá ser perseguido por los expertos de una efectiva y dinámica auto-economía de mercado cuando sea monetariamente posible la documentación de cada cambio elemental en todos sus parámetros medibles y el análisis estadístico completo de todos los cambios monetarios elementales.

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2.3.9. Responsabilización personal monetaria mercantil.

Detallar la propuesta principal de cara a la construcción de un mercado libertario: el sistema monetario responsabilizador.

Plantearemos el principio fundamental que debe informar a las leyes mínimas de protección de la sociedad utilitaria, así como los mecanismos jurídicos que serán sancionadas.

Se trata del principio de plena responsabilización personal (individual y / o colectiva) de todo libre acto mercante-monetario: desde la primera compra elemental a la última venta elemental. Esta responsabilización es la otra cara de toda libertad personal que no se quiera libertinaje irresponsable y salvaje.

Hoy en día, asegurar la total responsabilización legal y positiva de cualquier acto que implique el uso del instrumento monetario, no tiene gran dificultad si se implanta la obligatoriedad legal de utilizar, en todos los casos, la factura-cheque telemática .

La finalidad normal de una sociedad es de ir poniendo constantemente las cosas tan claras, que las mentiras, la hipocresía, la ocultación... sean instrumentalmente imposibles. Esta finalidad, fundamental para cualquier «estado de derecho», no es negada por nadie formalmente, pero no ha podido ser llevada a la práctica y, casi, suena a utópica o ingenua. Si hemos claudicado en su desempeño se debe, en gran parte, a que la moneda anónima vigente desde hace más de 4.000 años permite todos los movimientos dinerarios, más o menos legales, eventualmente en vacío (sin la compra-venta de ninguna mercancía concreta) según conveniencia de los ricos, los poderosos, criminales o delincuentes.

En el sistema monetario que se propone, el dinero contable no puede, nunca ni en ninguna parte, circular en vacío. Todo movimiento de dinero abstracto es, además de personalizado y responsabilizador, exactamente paralelo al movimiento concreto de mercancías concretas legales. Estas mercancías concretas legales, democráticamente determinadas, son las que constan inscritas en el arancel mercantil de la sociedad geopolítica y en cada tratado internacional estatal de comercio exterior.

Con este instrumento monetario se cierra el paso a cualquiera de los tradicionales crímenes, delitos o faltas por razón de dinero anónimo, que quedan expresados en los códigos legales o que, a pesar de mucho o poco revestimiento legal, son un grave atentado a la libertades y la solidaridad.
En función de las leyes mínimas de protección mercantil y del principio de responsabilización, que se acaba de mencionar, la Justicia creará una Justicia Especializada en Economía Monetaria de Mercado, en cada aspecto de la vida utilitaria y en cada nivel territorial de las diferentes autonomías locales (barrio, municipio, comarca, etnia, inter-etnia ... sociedad geopolítica).

Cuando haya una denuncia o indicios de ilegalidades, los jueces de instrucción de los Tribunales de esta Justicia especializada podrán obtener toda la documentación personalizada relacionada a cada caso concreto en todo lo referente a transacciones monetarias, gracias al acceso al archivo telemático de facturas-cheque, que está confiado exclusivamente a la Justicia. A toda esta documentación ante-judicial, se añadirá toda la documentación pro-judicial, que es la obtenida por la actuación del juez de instrucción, así los Tribunales Económicos especializados podrán juzgar contradictoriamente con rapidez, eficacia, imparcialidad y serenidad, cualquier conflicto entre partes contratantes y cualquier delito o crimen anti-mercantil.

Sin embargo, ni el legislador ni el juez podrán ser tan ingenuos de creer que los problemas ya están resueltos definitivamente. En una visión conjunta de la evolución humana no se puede negar que la malicia es inherente a la naturaleza humana quizá en la misma proporción que la bondad. Esa malicia es también un camino de progreso ofrecido a la sociedad, en despertar en el pueblo y en la autoridad legítima unas reacciones de autodefensa que aumentan la inteligencia y la libertad profundas acumuladas de todos los hombres, si no se cae en excesos tan arbitrarios e irresponsables como los mismos crímenes y delitos perseguidos que se quieren evitar.

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2.3.10. Regalos y herencias.

Analizar el aspecto legal-monetario de dos fenómenos sociales, los regalos y las herencias, de acuerdo con las premisas hasta aquí establecidas.

Estos dos fenómenos son muy difíciles de calificar en régimen de moneda anónima porque tanto pueden ser fruto del mayor amor, como pueden encubrir los más oscuros intereses. La responsabilización que ofrece el nuevo sistema monetario propuesto, nos permite afrontarlos de otra manera a la habitual.

La factura-cheque acredita la propiedad de cualquier mercancía legal. Sin este documento monetario (impreso o grabado en memoria) no se puede demostrar que un objeto determinado le pertenece. Se convierte, pues, un buen sistema para disuadir los robos, no de dinero -que por ser "abstracto-contable» no puede ser robado- sino de objetos cualesquiera, ya que no pueden ser vendidos a ningún precio, ni traficados por ningún perista, sin convertir el comprador en declarado cómplice.

El caso de los regalos y los obsequios pide un tratamiento prudente, pero astuto. Parece evidente que un Estado de derecho debe impedir los regalos corruptores -sobornos y prostituciones- y debe respetar totalmente, en cambio, los pequeños regalos y obsequios habituales en las relaciones interpersonales, que en un marco de confianza y estima se pueden realizar bien libremente.

Cuando el que hace un obsequio quiere que éste sea propiedad del que lo recibe, podrá, ante notario, extender una factura-propiedad, sin que sea cheque. Este tipo de obsequio, con documentación notarial, posiblemente solo se hará por objetos valiosos. Siempre hay pues la libertad de regalar, con o sin factura ante notario. El sistema de documentación monetaria telemática puede detectar posibles regalos corruptores cuando determinadas personas disfrutan de ciertos bienes de lujo (chalets, canoas, viajes, joyas...) que se puede demostrar que no les pertenecen por no disponer de la factura-cheque correspondiente.

Los regalos y obsequios a profesionales liberales por parte de otros ciudadanos, liberales o mercantiles, en principio no podrán ser registrados ante notario, salvo decisión judicial bien documentada. La vía del regalo y del obsequio, siendo preciosa como gesto humano es, demasiado a menudo, instrumento de soborno. Cada estatuto tiene su regla de juego. Y no es ningún agravio pedir a los profesionales liberales de no recibir "obsequios" mientras están libremente acogidos al estatuto liberal.

En casos dudosos la Justicia especializada debe decidir. En todos los casos de regalos importantes, la «cosa» regalada entra en la competencia y registro de la caja de Depósitos, Secuestros y Consignaciones correspondiente que hará el estudio del regalo según ley.

Unos ejemplos permitirán visualizar las posibilidades de la factura-cheque en relación a los obsequios. Un hombre puede comprar una joya para una amiga. El que paga es el que es propietario legalmente. Si el hombre quiere obsequiar pagará él y la joya, por más que ella la luzca, continuará siendo de él. En caso de muerte, si no lo hace constar en el testamento, la joya será para los herederos de él. Otro ejemplo: un contrincante político contrata un asesino profesional para matar determinado dirigente opositor. El contrato no puede ser «pagado» con dinero anónimo, porque no existe. Solo queda el camino del obsequio de algo valioso: el asesino no aceptará ningún objeto, ya que no puede demostrar la propiedad y no puede revender. Incluso si lo acepta, siempre puede ser denunciado como ladrón por quien lo ha contratado. Ser «comprado» se convertirá en un mal negocio a la corta o a la larga.

Se debe tener derecho a testar libremente, sin tener que pagar derechos de transmisión por ningún tipo de herencia. Una sociedad que solidariamente asume todos sus componentes y les asegura unos salarios y asignaciones de solidaridad social no debe sobrepreocuparse por lo que significan las herencias, sobre todo cuando el dinero deja de ser poder y mover capitales pide mucha inteligencia. Las herencias son el fruto de esfuerzos acumulados que se transmiten de generación en generación y que pueden estimular la producción. Evidentemente que la realidad actual no siempre corresponde con esta descripción, ya que muchas fortunas heredables son fruto del juego sucio y de la explotación, o se malvenden y se dilapidan sin gran provecho social. Pero posiblemente es mejor ocuparse del futuro que no intentar penalizar situaciones pasadas. Estas situaciones, cuando son escandalosas, deben ser juzgadas, pero la sentencia sólo tendrá valor ejemplificador para la sociedad. Toda regla de juego nueva, conlleva una amnistía sobre el pasado regido por otras reglas de juego. No aceptar esto, hace prácticamente imposible todo cambio excepto el que se realiza con la fuerza de las armas, de la represión y de la sangre.

La herencia es una institución que, posiblemente, tiene mucho que ver con los sistemas matriarcales o patriarcales y con el control de natalidad. Sería necesario hacer un estudio más profundo sobre las siguientes hipótesis:

La herencia proviene de la feudalidad. Sin heredero el señor feudal pierde y disuelve su propiedad de la tierra.

Las civilizaciones con heredero no necesitan del control de natalidad ni del control de los matrimonios. Mientras que las civilizaciones sin heredero instauran el control de natalidad -y mantienen la poligamia- para tener un único hijo legítimo, así como también controlan el matrimonio para evitar su rotura.

Mientras no se han utilizado medios anticonceptivos, esta práctica ha llevado a numerosas bestialidades contra el sexo y la mujer, especialmente entre los musulmanes.

En los países cristianos de tradición matriarcal se mantiene el heredero y la heredera. Con la institución del heredero, la mujer es libre. Y el heredero tiene muchas obligaciones con la propiedad y con sus hermanos.

En los países cristianos de tradición patriarcal, no hay heredero y la propiedad se reparte entre todos los hijos.

En una sociedad, donde la propiedad principal ya no será la tierra porque ésta está en proceso de municipalización, donde los capitales deben ser constantemente reinvertidos inteligentemente, donde el dinero no puede ser transformado en poder, donde la familia toma otras formas… debe tenderse a eliminar todas las leyes de sucesión y cada propietario debe poder testar a quien quiera con toda libertad. Gravar con impuestos el patrimonio testado destruye a menudo, para hacer frente a altísimos derechos de sucesión, patrimonios comunitariamente interesantes desde el punto de vista histórico, ecológico o productivo y que conviene conservar y mejorar, aunque sea privadamente.

Para contrarrestar la supresión de la obligatoriedad de los derechos de sucesión a los familiares directos hay que disponer de unos salarios de viudedad de solidaridad social importantes (por ejemplo: la viudedad de un profesional liberal puede ser, en todos los casos sin excepción, del 50 % del salario liberal cobrado por el difunto y del 25% por cada hijo, desde la muerte del padre o de la madre profesionales liberales, hasta que tenga 25 años. La viudedad de un profesional utilitario será única para todos ellos).

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2.3.11. Establecimientos contables: Bancos y Cajas .

Se propone diferenciar entre los establecimientos contables dos grandes grupos: los Bancos de Negocios (de estatuto utilitario) y las Cajas de Ahorros (de estatuto liberal).

Con una moneda estrictamente contable, los Bancos de Negocios y las Cajas de Ahorros pasan a ser establecimientos contables encargados de tareas diferentes determinadas, tanto en función de su estatuto -mercantil y liberal- así como del tipo de operaciones y de cuentas corrientes en disposición de los interesados.

Estas funciones diferenciadas entre cajas y bancos se inscriben en el contexto más amplio de los estatutos liberal y utilitario y su definición busca un máximo de claridad del mercado como de la sociedad en general. Una razón secundaria para hacer esta distinción es que, si bien es cierto que los ordenadores cada día trabajan mejor y más rápido no es necesario complicar sus procesos innecesariamente en mercados y sociedades muy grandes y complejas.

Las principales características de cada uno de los dos tipos de establecimientos contables son:

Los Bancos de Negocios son empresas exclusivamente utilitarias como cualesquiera otras, especializadas en ofrecer «servicios contables» a todas las otras empresas utilitarias no contables del ciclo de la producción . En los Bancos de Negocios sólo se podrán abrir cuentas corrientes de producción (de las empresas) y cuentas corrientes de ahorro de producción multi-asalariada (de los profesionales utilitarios multi-asalariados). Es decir, los Bancos de Negocios sólo manejarán poder de compra perteneciente al ciclo de la producción y nunca podrán manejar poder de compra perteneciente al ciclo del consumo .

Las Cajas de Ahorros son originariamente de iniciativa privada local con una tradición de servicio público sin ánimo de lucro. Por eso les cabe ser entidades acogidas al estatuto liberal. Desde el punto de vista contable las Cajas estarán al servicio exclusivo de los productores-consumidores ( profesionales de estatuto utilitario ) y de los simples consumidores (professionalsliberales y personas sin profesión). Unos y otros tendrán sus cuentas corrientes de ahorro de consumo . Estos cc / cc de ahorro de consumo tanto pueden ser de origen utilitario privado solvente como de origen comunitario-financiero (en el caso de los simples consumidores). Es decir, las Cajas asumirán los movimientos contables de todo el ciclo del consumo . Las Cajas también asumirán servicios liberales diversos (véase la ficha Cajas de Ahorros en la sección de La sociedad liberal ).

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2.3.12. Bancos de Negocios.

Detallar los diferentes servicios que deberán prestar los Bancos de Negocios, dentro del ciclo de la producción.

Los diferentes servicios de los Bancos de Negocios serán:

1. Llevar a cabo la gestión de las cuentas corrientes de producción y de las cuentas corrientes de ahorro de producción multiasalariada. Para este trabajo percibirán del Tesoro una comisión pactada entre el gremio de Bancos de Negocios y las autoridades monetarias de la sociedad geopolítica . Cabe señalar que los profesionales utilitarios multi-asalariados deberán constituirse, para el cobro de sus ingresos múltiples, en una empresa bajo forma jurídica de "sociedad por acciones SA» sea unidad individual, sea multi-individual. De esta manera todos los clientes de los Bancos de Negocios serán, por ley, empresas.

2. Dedicarse a la capitalización , o sea, facilitar que el ahorro de producción acumulado por sus clientes sea por estos convertido libremente y retribuidamente en depósitos contractuales a plazo, es decir, en capital utilizable en el ciclo de la producción . Esta es la principal tarea y el negocio principal de los Bancos. Desde siempre los Bancos se han dedicado a proveer el mercado del poder de compra que, en cada espacio tiempo concreto, falta para poder continuar o aumentar los procesos productivos. Este poder de compra vendido al ciclo de la producción recibe, propiamente, el nombre de capital. Los bancos hasta ahora también producen capital a través de una serie de técnicas y procedimientos bancarios basados sobre los recursos ajenos (cuentas corrientes a la vista). Este sistema de capitalización les será vedado para el ahorro global es un «bien común» y, como tal, debe convertirse en una garantía auxiliar del sistema monetario.

3. Inventar dinero única y exclusivamente sobre capitales y reservas propios del banco y sobre cantidades depositadas a plazo (cantidades que, provenientes de cuentas corrientes a la vista, sean contractualmente y explícitamente cedidas al Banco para su capitalización). Como el conjunto de todos los saldos positivos de las libres cuentas corrientes a la vista serán garantía auxiliar del sistema monetario, retribuidos con un interés comunitario, se imposibilitará a los Bancos de Negocios capitalizar sobre estos saldos, llamados recursos ajenos: los Bancos deberán limitar su invención de dinero a los recursos propios o depósitos a plazo.

4. Encargarse, comisionados por el Tesoro comunitario, de la distribución de los créditos comunitarios a la inversión . Por este servicio los bancos cobrarán, por cada crédito concedido, el interés bancario normal, teniendo en cuenta que estos créditos comportan, a partir de un cierto momento, un interés doble del interés bancario ordinario, pero con la ventaja contractual que la empresa acreditada no está obligada por ninguna cláusula del contrato a la devolución del capital-crédito a ninguna fecha fija, sino que puede elegir la fecha de devolución que le puede convenir en un momento dado o puede no volver nunca mientras continúe pagando el interés doble pactado. La ley preverá la eventualidad de una empresa ineficaz de la que será enteramente responsable el Banco creditor.

Para dar y garantizar una perfecta seguridad privada-solvente a sus clientes, los Bancos deberán crear «Cajas interbancarias» de manera que cuando un banco no pueda hacer frente a sus obligaciones, la Justicia invocará el principio de la total solidaridad interbancaria en favor de la clientela de este banco en dificultades. La Caja Interbancaria , acogida al estatuto liberal, estará formada por los fondos procedentes de todos los Bancos a ella afiliados. Así podrá contar con un colchón de garantía para hacer frente a quiebras. La Caja Interbancaria no puede perder nunca, ya que el insolvente siempre tendrá que hacer frente a sus compromisos para todo su dinero de origen privado y / o de origen comunitario, deben pasar por su cuenta corriente. El juez decidirá qué tanto por ciento de los ingresos del desfalleciente deben ir a parar a la cuenta
deficitaria.

Si bien cada banco -y en su defecto, la Caja Interbancaria- se hará cargo del 50%, por ejemplo, de todas las pérdidas reales en cada crédito concedido a una empresa ineficaz, el otro 50% será integralmente cubierto por el responsable directo de la concesión del crédito y, en su defecto y proporción correspondiente, por el fondo de compensación creado entre todos los responsables de la sección de créditos de cada Banco.

Una función social que los Bancos deberán asumir en ciertas circunstancias es la de hacer de colectores del impuesto único de solidaridad social , cuando éste se haya de aplicar. El porcentaje sobre el total de cada factura-cheque correspondiente al impuesto será así transferido al tesoro federal cara a su distribución según Constitución. Este proceso de captación y distribución de la masa monetaria comunitaria vía impuesto es, aprovechando la red bancaria, de una total automaticidad, simplicidad y mínimo coste.

Versión 30 de noviembre de 1988.


Capítulo 3. Características de un sistema monetario científico. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Índice. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad. Capítulo 5. La telemática. Ensayo sobre moneda, mercado y sociedad.

 

 

 

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