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El caso de extradición de Assange es un ataque sin precedentes a la libertad de prensa. ¿Por qué entonces los medios de comunicación lo ignoran ampliamente?

Investigaction. Logotipo.Investigaction. Lunes, 12 de Octubre de 2020.

Patrick Cockburn.
Patrick Cockburn
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El caso de extradición de Assange es un ataque sin precedentes a la libertad de prensa. ¿Por qué entonces los medios de comunicación lo ignoran ampliamente?

Assange y WikiLeaks hicieron todo lo que los periodistas deben hacer al haber encontrado información importante sobre las fechorías del gobierno de EE.UU. y haberla comunicado al público.

Free Assagne.

El silencio de los periodistas de Gran Bretaña y Estados Unidos sobre la extradición del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, los hace cómplices de la criminalización por parte del gobierno estadounidense de las actividades de recopilación de información.

Durante las últimas cuatro semanas, en un tribunal de Old Bailey en Londres, los abogados del gobierno de los Estados Unidos han solicitado la extradición de Assange a los Estados Unidos para hacer frente a 17 cargos en virtud de la Ley de Espionaje de 1917 y un cargo de piratería informática. En el centro de su caso está la acusación de que al permitir que varios cables diplomáticos y militares clasificados de EE.UU. hayan circulado en 2010, Assange y WikiLeaks pusieron en peligro la vida de los agentes e informantes de EE.UU.

Una de las muchas peculiaridades de este extraño caso es que las pruebas son inexistentes. El Pentágono ha admitido que no ha podido encontrar ni una sola persona que trabaje para los Estados Unidos y que haya sido asesinada como resultado de las revelaciones de WikiLeaks. Este fracaso no se debió a la falta de esfuerzo: el Pentágono había creado una fuerza militar, desplegando 120 agentes de contrainteligencia, para encontrar al menos una víctima que pudiera atribuirse a Assange y sus colegas, pero no encontró nada.

Otras acusaciones contra Assange presentadas por los abogados del gobierno de EE.UU. son igualmente poco convincentes o patentemente falsas, sin embargo, el mismo sigue en peligro real de ser enviado a una prisión de máxima seguridad en los EE.UU. después de la decisión del tribunal el 4 de enero. Una vez allí, se enfrentaría a una sentencia de 175 años y, no importa cuánto tiempo esté encarcelado, es probable que lo pase en solitario en una pequeña celda.

El caso Assange crea un precedente que plantea una amenaza mortal para la libertad de prensa en Gran Bretaña. Si se extradita a Assange, cualquier periodista que publique información que las autoridades estadounidenses consideren secreta, por muy conocida o inofensiva que sea, se arriesga a ser extraditado para ser juzgado en los Estados Unidos. El Secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, dice que los no-americanos como Assange no disfrutan de los derechos a la libertad de expresión garantizados por la Primera Enmienda.

El resultado del juicio de extradición de Assange es un punto de inflexión crucial para determinar si Gran Bretaña y Estados Unidos seguirán avanzando hacia una «democracia antiliberal» como lo han hecho Turquía, Hungría, Brasil, India y Filipinas. Lo que Assange y WikiLeaks han hecho – obtener información importante acerca de las acciones y fechorías del gobierno de EE.UU. y comunicarla al público – es exactamente lo que todos los periodistas deben hacer.

El periodismo consiste en revelar información importante a las personas para que puedan juzgar lo que está sucediendo en el mundo, y las acciones de su gobierno en particular. Las revelaciones de Wikileaks en 2010 se diferenciaron de otras grandes primicias periodísticas, sólo por su volumen –251.287 cables diplomáticos, más de 400.000 informes militares clasificados de la guerra de Irak y 90.000 de la guerra de Afganistán– y porque eran más importantes. (Para una divulgación completa: di una declaración leída en la corte esta semana para explicar el significado de las revelaciones de WikiLeaks).

Protesta por Assagne.

Sorprendentemente, los comentaristas británicos y estadounidenses están en un estado de negación respecto a considerar que lo que le está sucediendo a Assange podría sucederles a ellos. Extrañamente, sostienen que él no es un periodista, aunque la administración Trump acepta implícitamente que lo es, ya que lo está demandando por sus actividades periodísticas. El motivo es abiertamente político. Uno de los absurdos de la demanda es la afirmación de que los funcionarios designados por Trump proporcionan una guía fiable y objetiva de la amenaza que representan las revelaciones de WikiLeaks para los Estados Unidos.

¿Por qué los medios de comunicación británicos guardan silencio ante el siniestro precedente que se ha sentado para ellos mismos, en caso de investigar las acciones de un gobierno estadounidense que no oculta su hostilidad hacia el periodismo crítico? Hace diez años, The New York Times, The Guardian, Le Monde, Der Spiegel y El País publicaron en sus portadas extractos de los documentos de WikiLeaks durante varios días, pero hace ya tiempo que se distanciaron de su fundador. Sin embargo, por mucho que deseen lo contrario, su futuro está ligado a su destino.

Alan Rusbridger, el ex director de The Guardian en cuya gestión se publicaron los cables y periódicos de guerra, lo dejó claro en una entrevista, diciendo que no tenía ninguna duda sobre el daño que se está haciendo a la libertad de prensa. «Independientemente de lo que pensemos de Assange», dijo, «por lo que se le está atacando es igual o similar [a lo que] han hecho muchos periodistas, por lo que me sorprende que no haya más gente que entienda que este caso tendrá implicaciones inquietantes para todos los periodistas».

En efecto, el peligro para una prensa verdaderamente libre es tan evidente que es difícil entender por qué los medios de comunicación, en general, han ignorado el tema. El coronavirus es una razón, pero el tratamiento de Assange y WikiLeaks como parias precede a la epidemia. Los críticos se preguntan si es realmente un periodista, aunque es claramente un periodista de la era electrónica, que publica la información en bruto, de una manera diferente a los periódicos tradicionales, la radio y la televisión. Sus opiniones políticas son abiertamente radicales, lo que ha alienado aún más a muchos comentaristas.

Sin embargo, mucho más importante para lograr que Assange dejara de ser percibido como un héroe en la lucha contra el secreto de Estado y pasara a ser un personaje inaceptable, fueron las denuncias de violación que se hicieron en su contra, en Suecia en 2010. Esto condujo a una investigación de la Fiscalía General de Suecia que continuó durante nueve años, se abandonó tres veces y se reinició tres veces, antes de que finalmente se abandonara el año pasado al acercarse la fecha de prescripción. Assange nunca ha sido acusado de nada, y nada de esto tiene que ver con el juicio de extradición, pero ayuda a explicar por qué buena parte de los medios de comunicación ha ignorado o minimizado este juicio en Old Bailey. Muchos miembros de la derecha política siempre creyeron que Assange merecía estar en prisión y muchos progresistas consideraron que las acusaciones de violación eran suficientes para execrarlo.

Daniel Ellsberg, quien filtró documentos del Pentágono a los medios de comunicación en 1971, declaró ante el tribunal que había divulgado la historia secreta de la guerra de Vietnam para mostrar al público que la guerra continuaba, aún cuando sus autores sabían que no se podía ganar. Dijo que Assange había hecho prácticamente lo mismo, esta vez con respecto a las guerras en Irak y Afganistán, y que los documentos del Pentágono y las revelaciones de WikiLeaks eran similares en todos los aspectos.

La saga de Julian Assange y WikiLeaks es ahora tan larga y complicada que vale la pena recordar la esclarecedora luz que arrojan sobre las actividades del gobierno de EE.UU. en Afganistán, Irak y otros lugares. Yo mismo utilicé por primera vez la información revelada en el verano de 2010 para explicar por qué el gobierno afgano, respaldado por 90.000 tropas estadounidenses, no estaba ganando una guerra que Washington decía estar librando en defensa de la democracia.

Cité un informe de un funcionario de asuntos civiles de los Estados Unidos en Gardez (Afganistán) en 2007, que decía que un miembro del consejo provincial afgano de la ciudad le había informado sin rodeos que «la opinión general de los afganos es que el actual gobierno es peor que el de los talibanes». El funcionario estadounidense lamentó que todo eso era completamente cierto. La razón se explica en otro informe estadounidense de fecha 22 de octubre de 2009, esta vez desde Balkh, en el norte de Afganistán, que describe cómo los soldados y la policía afganos maltrataban a los civiles locales que se negaban a cooperar en una búsqueda. Escribí que el informe oficial de Estados Unidos decía que «un jefe de policía de distrito violó a una joven de 16 años y cuando un civil protestó, el jefe de policía ordenó a su guardaespaldas que le disparara». El guardaespaldas se negó a hacerlo y el jefe de policía le disparó a este.

Estas revelaciones explican por qué la guerra afgana continua y decenas de miles de personas han muerto, y por qué el gobierno de EE.UU. está tan interesado en poner a Assange en prisión por el resto de su vida.

Patrick Cockburn es un galardonado columnista independiente especializado en el análisis de Irak, Siria y las guerras de Oriente Medio. Realizó estudios de posgrado en el Instituto de Estudios Irlandeses de la Universidad de Queens en Belfast y ha escrito sobre los efectos de los disturbios en la política irlandesa y británica a la luz de su experiencia. Ha trabajado para The Independent desde 1990. En 2014, anunció el ascenso del Daesh.

Traducido del inglés por América Rodríguez para Investig’Action.

Fuente: The Independent.

Enlace del artículo traducido al castellano:

https://www.investigaction.net/es/el-caso-de-extradicion-de-assange-es-un-ataque-sin-precedentes-a-la-libertad-de-prensa-por-que-entonces-los-medios-de-comunicacion-lo-ignoran-ampliamente/

Enlace del artículo original en inglés:

https://www.independent.co.uk/voices/julian-assange-trial-extradition-us-trump-wikileaks-press-freedom-b747774.html

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